31/8/14

Conocer a Jesús






El es Jesús, solo Jesús, el que está por encima de todo. Si lo conoces, lo amas; si lo amas, lo anhelas; si lo anhelas, extenderás los brazos del alma hacia aquel, el único y verdadero de quien jamás sentirás hartazgo. Jesús, solo Jesús. Lo que deseas, tómalo de Él, Lo que necesitas, pídeselo a Él, El es quien sacia tu alma y a tu espíritu da libertad. Hasta que el polvo sea polvo y su rostro veas en la eternidad, necesitas a Cristo, solo a El... y nada más.

Beth Moore. Jesus, Solo Jesus: Incomparable y Glorioso Dios (Kindle Locations 98-101). Kindle Edition.


Jesús. Sólo Jesús.
Nuestro centro, nuestra vida, nuestro anhelo.
Sólo Jesús.

Filipenses 3:7-10

Pero cuantas cosas eran para mí ganancia,  las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente,  aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús,  mi Señor,  por amor del cual lo he perdido todo,  y lo tengo por basura,  para ganar a Cristo, y ser hallado en él,  no teniendo mi propia justicia,  que es por la ley,  sino la que es por la fe de Cristo,  la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle,  y el poder de su resurrección,  y la participación de sus padecimientos,  llegando a ser semejante a él en su muerte.


Todas las cosas que para el mundo son ganancia, todas esas cosas que nos distraen en nuestro día a día tenían un nombre para Pablo: pérdida. Al apóstol no le importaba perder todo lo que tenía, todo lo que sabía, su posición, su linaje, al ponerlo en contraste con una sola cosa…

…El conocimiento de Cristo Jesús.

Esa era la meta final de Pablo: conocerlo a Él, conocer el poder de su resurrección y conocer sus padecimientos en carne propia para ser cada día más semejante a Cristo.

El anhelo del corazón de Pablo era conocer a Jesús.

A Jesús y nada más.

Y todo lo demás lo contaba como basura, como pérdida, como estorbos. No es que esas cosas fueran dañinas o que no tuvieran valor, sino que lo perdían al ser comparadas con el conocimiento de Cristo.

Pablo pone su relación personal con Jesucristo como el centro de su vida.

¿Es tu relación personal con Jesucristo el centro de tu vida?

¿Es el centro alrededor del cual gravitan todas las demás cosas? ¿Es Jesús la fuerza más poderosa de tu vida? ¿Es Jesús el centro, lo más importante? ¿Es Cristo tu fuerza vital, Aquel ante el cual todo lo demás puede ser considerado como basura?





Conocer a Jesús…

Conocer a Jesús no es conocer los hechos históricos en su vida, no es conocer Sus enseñanzas, no es ser conscientes de Su obra en nuestro favor.

Conocer a Jesús es hacer todo lo que está en nuestra mano para tener una relación estrecha con Él, es pasar tiempo en la Palabra, es pasar tiempo en oración, es vivir en comunión constante con Él hasta que seamos capaces de reconocer Su voz.

Y conocer el poder de Su resurrección…

…La evidencia y el sello de que todo lo que Jesús dijo era verdad.
…La prueba de que Su sacrificio en la cruz fue aceptado como pago completo por mi pecado, por tu pecado.
…El poder de dar vida a aquellos que creen el Él
…La promesa de que los muertos en Cristo estarán con Él por toda la eternidad.

Que el anhelo de Pablo de conocer sólo a Jesús y el poder de Su resurrección sea también el deseo de nuestro corazón.

Contenta en Su servicio,









5/8/14

Momentos devocionales para las vacaciones




  
          ¿No te sucede que de repente llegan las vacaciones y no sabes qué hacer con tus hijos en casa? ¡A mí sí! Mis hijos todavía son pequeños y tienen mucha energía. Si fuera por ellos estarían todo el día jugando en el patio, montándose en los árboles, corriendo… o dibujando que es otra de sus pasiones. Pero, aunque durante las vacaciones escolares el horario es mucho más flexible, me gusta hacer con ellos pequeñas cosas para mantenernos juntos en la Palabra de Dios.

          Por eso hoy te propongo 20 “momentos devocionales” para hacer con tus hijos en vacaciones o cuando quieras. Son actividades muy sencillas que apenas requieren tiempo, pero que nos ayudan a centrar nuestra mente en Dios de forma práctica y divertida.

          Hoy estoy en Dulce Fragancia, puedes leer el artículo y ver los momentos devocionales en este enlace – www.dulcefragancia-mujer.blogspot.com/2014/06/momentos-devocionales-para-las.html


http://dulcefragancia-mujer.blogspot.com/2014/06/momentos-devocionales-para-las.html


http://dulcefragancia-mujer.blogspot.com/







28/7/14

Recuerda lo que Dios ha hecho



           

           Todas hacemos listas. Listas de cosas que debemos hacer, listas de cosas que debemos comprar, de libros que queremos leer... Vivimos en una sociedad que demanda que las cosas se hagan, nuestra cultura ve el poder en el movimiento. Pero en toda esa actividad, a veces olvidamos recordar.
            Aparentemente, al salmista también le gustaba hacer listas. Pero él no hacía listas de las cosas que debía hacer o que no había hecho. Por el contrario, las hacía para anotar todo lo que Dios había hecho ¡y qué diferencia hay en eso!
            En el Salmo 77, el escritor estaba teniendo un día, no malo... horrible ¡terrible!
           
            ... Mi alma rehusaba consuelo… (v. 2)
            ... Estaba yo quebrantado, y no hablaba. (v. 4)

            ¿Alguna vez has tenido uno de esos días? ¿Te has preguntado cómo cambiar el curso de uno de esos días? Esto es lo que el salmista hizo:

            Meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos” (v.12)

            ¡Esa fue la clave del cambio! ¡Comenzó a hacer una lista de las maravillas que Dios había hecho!

            Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios?” (v. 13)

            Ya comienzan a cambiar el tono y la actitud y de ahí en adelante, todo fue diferente.
            Tú eres el Dios que hace maravillas... Con tu brazo redimiste a tu pueblo, A los hijos de Jacob y de José... Condujiste a tu pueblo como ovejas Por mano de Moisés y de Aarón” (vv. 14, 15, 20)

            Quizás él no se sintió diferente inmediatamente, pero comenzó a hablar de otra manera y eso lo cambió todo. Apartó los ojos de sí mismo, de lo que podía o no podía hacer y los puso en Dios, en lo que ya había hecho y lo que iba a seguir haciendo.
            Dios no cambia. Ha sido fiel haciendo maravillas en el pasado. Nuestros mayores tiempos de lucha vienen cuando no recordamos lo que Dios ya ha hecho por nosotras.
            Haz una lista.
            Mantén un registro de las cosas que Dios ya ha hecho en tu vida. Puede ser un diario, un cuaderno, hojas, anotaciones rápidas en tu Biblia... Cuando los problemas vengan, enfréntalos recordando lo que Dios ya ha hecho.

             ¿Qué cosa ha hecho Dios por ti que puedes recordar hoy?


Contenta en Su servicio,

Edurne