24/10/14

Por la fe…la Iglesia Primitiva






Hechos 2:42-47

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles,  en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona;  y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos,  y tenían en común todas las cosas;  y vendían sus propiedades y sus bienes,  y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo,  y partiendo el pan en las casas,  comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios,  y teniendo favor con todo el pueblo.  Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.


          No me canso de leer estos versículos. Es maravilloso ver el surgimiento de la iglesia primitiva y la relación entre los primeros creyentes:

          Perseveraban en la doctrina, en la comunión, en el partimiento del pal y en las oraciones.
          Estaban juntos y tenían en común todas las cosas.
          Vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían según la necesidad de cada uno.
          Perseveraban unánimes en el templo cada día.
          Partían el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
          Alababan a Dios y tenían favor con todo el pueblo.

          Sencillez, gozo, alegría, unanimidad, perseverancia, compartir…esas eran las bases de esta primera iglesia, que no eran más que comunidades de creyentes que, de manera espontánea, se juntaban para compartir su fe en Jesucristo. Muchos de estos creyentes habían visto a Jesús, lo habían escuchado, habían caminado con Él. Y después de Pentecostés, de que los creyentes fueran llenos del Espíritu Santo (Hechos 2:4), un nuevo fuego, un nuevo ímpetu se apropió de todos ellos y hablaban con denuedo y con valentía del Cristo resucitado. Estos versículos representan el legado de la obra de Jesús.

          Eran creyentes que vivían en koinonía, en comunión, en comunidad, en hermandad, en unidad. Eran un ejemplo vivo de cómo los creyentes compartimos el mismo Jesús, compartimos la misma guía para nuestra vida, el mismo amor por Dios, el mismo deseo de alabarle, compartimos las mismas luchas y victorias, el mismo gozo, el mismo evangelio.

          Y esta unidad pronto sería probada, porque de la misma manera que compartían su fe en la vida, pronto llegaría el momento en el que compartirían su fe en la muerte.

Hebreos 11:36-38

Otros experimentaron vituperios y azotes,  y a más de esto prisiones y cárceles.  Fueron apedreados,  aserrados,  puestos a prueba,  muertos a filo de espada;  anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras,  pobres,  angustiados,  maltratados;  de los cuales el mundo no era digno;  errando por los desiertos,  por los montes,  por las cuevas y por las cavernas de la tierra.


          Tenemos el recuento de la Escritura misma que nos habla de la lapidación de Esteban (Hechos 7) y de la muerte de Jacobo, el hermano de Juan, muerto a filo de espada por Herodes (Hechos 12:1-2). La tradición cuenta que Santiago el hermano de Jesús fue lapidado*, que Pedro** fue crucificado cabeza abajo, al igual que Felipe***, que Andrés**** fue crucificado, que Judas fue martirizado con un hacha… y así uno tras otro.

          Desde el momento en el que Nerón incendió Roma en el año 64 y culpó de ello a los cristianos, el pueblo desencadenó su furia contra los mansos y humildes discípulos del Salvador. Nunca se conocerá el número de víctimas que perecieron en esta persecución.  Actos de la más brutal crueldad se llevaron a cabo con hombres y mujeres. Tácito, el historiador romano, ha descrito en sus Anales el salvajismo y crueldad que deleitaron a la población. Los cristianos eran envueltos en pieles de animales y arrojados a los perros para ser comidos por éstos; muchos fueron crucificados; otros arrojados a las fieras en el anfiteatro, para apagar la sed de sangre de cincuenta mil espectadores; y para satisfacer las locuras del emperador se alumbraron los jardines de su mansión con los cuerpos de los cristianos que eran atados a los postes revestidos de materiales combustibles, para encenderlos cuando se paseaba Nerón en su carro triunfal entre estas antorchas humanas, y la multitud delirante que presenciaba y aplaudía aquellas atrocidades.

          Los cristianos morían por su fe, que, paradójicamente, era una fe viva. Esa misma fe que los fortalecía para unirse, compartir y gozarse unos con otros, les daba también la fortaleza para morir sin negar a Jesús, para morir confiando en las palabras del Salmo 48:14:

Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;  El nos guiará aun más allá de la muerte.

          Estos primeros cristianos, con su fe viva, menospreciaban la muerte y se aferraban a Cristo aun en el mayor de los sufrimientos. ¿Alguna vez has visto la película Quo Vadis? Siempre me ha impresionado verla, ver cómo los creyentes se enfrentaban cantando a las fieras en el circo de Roma, cómo se arrodillaban ante los gladiadores con los ojos puestos en el cielo. Y, aunque esta sea sólo una recreación, no se diferencia de lo que los historiadores del mundo antiguo nos cuentan sobre la fe de la iglesia primitiva durante la más cruel persecución.

Apocalipsis 12:10-11

Entonces oí una gran voz en el cielo,  que decía: Ahora ha venido la salvación,  el poder,  y el reino de nuestro Dios,  y la autoridad de su Cristo;  porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos,  el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos,  y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.


          Hoy en día la iglesia sigue siendo perseguida. Vemos hermanos encarcelados, torturados y asesinados por su fe. Vemos hombres y mujeres que se enfrentan, tal y como hacía la iglesia primitiva al martirio y a la muerte. ¿Qué harías tú si mañana llamaran a tu puerta y te detuvieran por ser creyente? ¿Si te separaran de tu familia, te torturaran, te amenazaran con la muerte? ¿Negarías tu fe? Yo te soy muy sincera…no sé qué haría.

          La venida de Cristo está cerca…cada vez más cerca. Y sabemos que para nosotros los creyentes eso significa persecución. Querida amiga, oro para que, si tenemos que vivir esos momentos, nuestra fe sea una fe viva como la de la iglesia primitiva, como la de nuestros hermanos perseguidos alrededor del mundo. Oro para que, incluso en la muerte, pueda gozarme en la esperanza que tengo en Cristo, el Salvador de mi alma, y que mi fe sea viva ¡viva como el que vive para siempre!

          No sé qué tipo de persecución sufres hoy. No sé a qué tipo de problemas y presiones te enfrentas por ser creyente. No sé si tengas que camuflarte y seguir la corriente, ocultando tu fe. Pero sí sé que el Señor te anima a mostrar tu amor por Él a pesar de todo y a regocijarte en la aflicción que esto pueda traer a tu vida.

Mateo 5:10-12

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,  porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan,  y digan toda clase de mal contra vosotros,  mintiendo. Gozaos y alegraos,  porque vuestro galardón es grande en los cielos;  porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

          Bienaventurados los que padecen persecución a causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Si somos perseguidas a causa de nuestra fe, en el cielo está nuestro galardón, junto con esta gran nube de testigos que sufrieron antes que nosotras.





          Te animo a que hoy podamos pasar un tiempo en oración para que Dios fortalezca la fe de cada creyente que enfrenta hoy la persecución, el martirio y la muerte alrededor del mundo.





          Contenta en Su servicio,

          Edurne


Referencias literarias sobre el martirio de los apóstoles:
*Flavio Josefo
**Tertuliano
***Eusebio
****Flavio Josefo
*****Gregorio de Tours



17/10/14

Por la fe…Gedeón





          Al comenzar a leer la historia de Gedeón en Jueces 6, no parece que su nombre fuera a aparecer en la galería de hombres de la fe.

          Estaba escondido mientras sacudía el trigo en un lagar (Jueces 6:11)
          Dudaba del poder de Dios (Jueces 6:13)
          Dudaba de su propia capacidad (Jueces 6:15)
          Pidió señales al Ángel de Jehová (Jesucristo pre-encarnado) porque dudaba de que realmente fuera Él (Jueces 6:18; 6:36-37;6:39-40)
          Tenía miedo de cumplir con el encargo de Dios de destruir el altar de Asera (Jueces 6:28)

          El retrato de Gedeón que leemos en Jueces 6 es el de un hombre temeroso, cobarde, desconfiado y lleno de dudas sobre Dios y Su poder. Y sin embargo, cuando su fe fue más grande que sus dudas, Gedeón llevó al ejército a la victoria contra los Madianitas, se convirtió en juez de Israel y quedó reflejado en la galería de los héroes de la fe de Hebreos 11.

Hebreos 11:32-34

“¿Y qué más digo?  Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón,  de Barac,  de Sansón,  de Jefté,  de David,  así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos,  hicieron justicia,  alcanzaron promesas,  taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos,  evitaron filo de espada,  sacaron fuerzas de debilidad,  se hicieron fuertes en batallas,  pusieron en fuga ejércitos extranjeros.”


          ¿Por qué? ¿Qué cambió en Gedeón? ¿Qué produjo su fe en Dios? ¿Qué hizo que terminara entre los grandes nombres de la fe?


       1. Obedeció el llamado de Dios

          Un hombre tímido y desconocido se esconde a sacudir el trigo cuando el Señor lo llama para una tarea enorme. Gedeón no se sentía preparado ni listo para una tarea así. Pero las dudas se convirtieron en la fortaleza de la fe de Gedeón. Él sabía que no podía hacer nada con sus fuerzas…pero que sí podía obedecer al llamado de Dios con Su fuerza…

… Y mirándole Jehová,  le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas.  ¿No te envío yo? - Jueces 6:14 

Cuando Dios te encomienda una tarea, Él te capacita y te fortalece para llevarla a cabo tal y como Él te ha dicho que hagas.


       2. Peleó a la manera de Dios

          El enemigo era poderoso y, numéricamente mucho más grande que el de Gedeón (Jueves 6:5). Gedeón tenía 32.000 hombres (Jueces 7:3)…pero ¡Dios le dijo que redujera sus fuerzas en dos ocasiones! Al final, se quedó con apenas 300 ¿Por qué? Gedeón debía aprender que la victoria no era suya, sino de Dios.

Zacarías 4:6

Entonces respondió y me habló diciendo:  Esta es palabra de Jehová a Zorobabel,  que dice:  No con ejército,  ni con fuerza,  sino con mi Espíritu,  ha dicho Jehová de los ejércitos.”

          Dios tenía que hacer manifiesto el hecho de que era Él quien peleaba la batalla por Israel. No es con tu fuerza, sino con el Espíritu de Dios que vas a ganar las batallas y superar los obstáculos con los que te estás encontrando.


       3. Luchó con las armas de Dios

          Las armas del ejército de Gedeón eran muy extrañas: trompetas, antorchas y antorchas…

Jueces 7:16

Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones,  dio a todos ellos trompetas en sus manos,  y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros.

          Habría sido mucho más fácil ir con lanzas, espadas y flechas…pero sabemos que las armas de nuestra milicia no son carnales.

2 Corintios 10:4 

porque las armas de nuestra milicia no son carnales,  sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”

          ¿Cuáles son las armas con las que cuentas para pelear la batalla de la fe? ¿Para luchar contra lo que sea que te asedia y te derriba cada vez? Las armas espirituales: la oración, la memorización de la Palabra de Dios, el estudio de la Biblia, congregarte en tu iglesia local, rodearte de creyentes fieles…Dios te da todas esas armas, las pone a tu disposición…¡utilízalas!



          La fe de Gedeón le hizo superar sus dudas y pasó de ser un hombre que se escondía a ser un héroe de la fe. ¿Cuántas veces no nos dejamos nosotras llevar por las dudas, los miedos, los temores a lo desconocido? ¿Cuántas veces no dejamos que Dios obre en nuestra vida porque no estamos dispuestas a correr los riesgos que eso conlleva? ¿Cuántas bendiciones hemos perdido la bendición de lo que Dios ponía delante de nosotras por vacilar al no saber lo que vendrá?

          ¿Qué te retiene? ¿Qué te impide superar tus dudas? La historia de Gedeón nos demuestra que la fe puede superar las dudas. Que la fe puede superar el miedo. Que la fe puede fortalecernos en el Señor para cumplir Su voluntad.

          Contenta en Su servicio,

          Edurne

9/10/14

Por la fe…Rahab







Hebreos 11:31

Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes,  habiendo recibido a los espías en paz.

          Me encanta ver el nombre de Rahab en dos lugares muy especiales de la Biblia: aquí, en la galería de los héroes de la fe de Hebreos 11 y en Mateo 1 cuando se hace el recuento de la genealogía de Cristo. Es maravilloso ver cómo Dios no tiene en cuenta quién era, qué hacía o cuál era su pasado…lo que a Dios le importa es el arrepentimiento y el deseo genuino de un corazón dispuesto a conocerle. Rahab es no sólo una maravillosa historia de fe, de una fe que no mira el costo de sus acciones, sino un ejemplo de la gracia divina y de la misericordia de nuestro Dios.

          Josué capítulo 2 nos da el recuento de quién era esta mujer y de cómo su vida se entreteje con la del pueblo de Israel, que ya está entrando en la tierra prometida. Josué decide enviar unos espías a Jericó para que hagan averiguaciones. Estos espías llegaron a la casa de Rahab, a quien la Biblia describe, de forma poco halagüeña,  como una “ramera”. Probablemente era una prostituta del templo, lo cual era algo aceptable para los Cananeos. Rahab y su familia vivían dentro del muro exterior de Jericó. Eso no era sólo un muro, había casas construidas por toda la fortificación para hacerla inexpugnable.

          ¿Por qué los espías fueron allá si Rahab era una prostituta? Personalmente creo que fueron porque su casa era un lugar en el que podían esconderse sin llamar la atención. Y, sobre todas las cosas, porque ese fue el lugar al que Dios los guió. Quizás no era el hogar al que ellos hubieran ido, pero sí era el lugar al que Dios los estaba llevando.  De entre toda la ciudad de Jericó, ese era el lugar en el que una mujer había puesto su fe en el Dios verdadero.

          La ciudad entera había escuchado sobre estos israelitas que estaban llegando a Canaán, la tierra prometida a ellos por su Dios ¿sería ese Dios tan poderoso como habían oído decir? La mayoría de las personas en Jericó no lo creían, pero Rahab sí. Rahab había creído en el Dios verdadero antes de que los espías llegaran a su casa…y por eso Dios los llevó allí.

Josué 2:8-11

Antes que ellos se durmiesen,  ella subió al terrado,  y les dijo: Sé que Jehová os ha dado esta tierra;  porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros,  y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto,  y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán,  a Sehón y a Og,  a los cuales habéis destruido. Oyendo esto,  ha desmayado nuestro corazón;  ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros,  porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.



          Hermosa la fe de Rahab…

          yo sé que Jehová os ha dado esta tierra..

          yo sé que Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra…


          Rahab era una prostituta, una mujer con pasado, con pecado, con faltas ¿le impedía eso tener fe en Dios? ¡No! ¿Le impedía eso tener fe en lo que Dios podía hacer con ella? Definitivamente no. ¿Acaso hay algún pecado en tu vida, algún acontecimiento del pasado, algo en tu historia que te impida poner tu fe en Dios? ¿Qué te retiene? ¿Qué te tiene atrapada y te impide tener la fe de Rahab, esa fe que no mide el costo de obedecer a Dios?

          Rahab ayudó a los espías a escapar por la ventana de su casa, en la parte exterior del muro de Jericó y les dio instrucciones para que escaparan (Josué 2:15-17) y los espías respondieron a su ayuda asegurándole que ni a ella ni a su familia les pasaría nada cuando entraran en Jericó. Y le pidieron que colgara un cordón de grana, un cordón rojo de esa ventana para que ellos supieran cuál era su casa (Josué 2:17-18).

          El propósito de los espías al entrar a Jericó era recabar información para el momento en el que los israelitas atacaran la ciudad…pero el propósito de Dios al enviarlos allá fue salvar a Rahab, a esta mujer que a los ojos de muchos, no merecería ser salvada.

          Déjame decirte algo: Dios te ama.

          Quizás a los ojos de otros o ante tus mismos ojos, tu vida, tu persona no tiene valor. Quizás has cometido pecados horribles. Quizás tu vida es un desastre. Quizás eres de las que destruye todo lo que tocas. Quizás luchas con tu cuerpo, tu carácter, tu amargura, tu dolor…

          …Dios te ama…así como eres, así como estás.

          Y desea hacer grandes cosas en ti y a través de ti. Lo único que hace falta es fe por tu parte, fe en que Dios puede hacer Su obra en ti, fe que no mira el costo de una vida entregada al Señor, fe que no mira sus circunstancias, sino que tiene los ojos fijos en Cristo y en Su poder.

          Si una prostituta de Canaán pudo tener un lugar en esta galería de héroes de la fe y su nombre escrito en la genealogía de Cristo, ¿qué no va a poder hacer contigo?          Nuestro Dios es experto en hacer cosas extraordinarias con mujeres normales y comunes, como Rahab, como tú y como yo…porque para Él nada es imposible.



          Contenta en Su servicio,

    Edurne