Criando misioneros

26/5/15



         

           Tengo este artículo guardado desde hace tiempo. La verdad, no recuerdo dónde lo leí por primera vez, pero sí recuerdo que quise conservarlo para no olvidarme. Aún no tenía hijos. Aún no era misionera. Pero sigue teniendo sentido para mí ¡más todavía! y en estos días volví a leerlo y quise traducirlo para poder compartirlo contigo.

  

          “Cuando mi esposo y yo estábamos en el seminario, teníamos una pequeña broma para distinguir a los misioneros de los demás: en un grupo de personas, los misioneros eran los que tenían los zapatos rotos. Si ibas a su casa, probablemente tenías que sentarte en el suelo, no tenían muchas cosas materiales. Pasaban más tiempo hablando con personas que estudiando. Los misioneros son diferentes.

          A pesar de las bromas que se puedan hacer sobre ellos, los misioneros tienen algunas cualidades que oro por inculcar en mis hijos:

1. Los misioneros aman a las personas. De verdad las aman. Aman a los que son diferentes, a los pobres, a los que huelen mal. Los aman porque Dios ama a esas personas. Sin diferencias.
2. Los misioneros saben que este mundo no es su hogar. Puede que recuerdes algunos misioneros que han pasado por tu iglesia. Probablemente se vestían raro, hablaban raro y comían cosas raras. Pero nunca estaban lo suficientemente cómodos en un lugar como para sentir apatía.
3. Los misioneros permiten que Dios utilice sus dones y talentos para Su Gloria. Nunca sabes qué habilidad te va a abrir la puerta de un ministerio. Los misioneros dejan que Dios se haga cargo de cada habilidad que puedan tener y la ponen a Su servicio.
4. Los misioneros conocen de primera mano el poder de la oración. Pregúntales y te contarán muchas historias. Es la oración y su dependencia de Dios lo que suple sus necesidades económicas, físicas y emocionales día a día.
5. Los misioneros soportan la persecución. Desgraciadamente hay muchos países en los que los creyentes son perseguidos. Los misioneros en esos países soportan falsas acusaciones, persecución, tortura… pero siguen confiando en Dios y defienden lo que creen.
          Es duro como mama mirar a mis hijos pequeños y saber que un día saldrán de mi casa. No sé qué es lo que Dios tiene para ellos, no sé si serán misioneros o no. No me importa. De igual forma quiero animarlos a amar a las personas, a saber que este mundo no es su hogar, a permitir que Dios los use, a conocer el poder de la oración y a ser capaces de soportar la persecución. Y si sus zapatos están rotos… ¡está bien!”

          Esa es la forma en la que quiero criar a mis hijos, esos son algunos de los valores que quiero inculcar en ellos. Y, por si te lo estás preguntando, sí… generalmente mis zapatos están rotos.

          ¿Qué otras cualidades crees que podemos inculcar en nuestros hijos? ¿Te gustaría compartirlas con nosotras? Deja tu comentario.



 Contenta en Su servicio,

Edurne





Escribe aquí tu email:



10 Consejos para Memorizar

19/5/15






Sabemos que es necesario memorizar versículos para seguir creciendo espiritualmente. Queremos hacerlo, hasta les decimos otros lo bueno que es memorizar. Pero a medida que los años pasan (¡ay!) nuestra mente parece llenarse de muchas cosas y encontramos cada vez más difícil aprender versículos de memoria.

Hay veces que saco el tiempo para ponerme a memorizar, lo intento ¡y los versículos simplemente no se me quedan! Bueno, si a ti también te pasa esto y estás luchando con poder recordar los versículos, considera estas diez cosas:


          1. Cuida tu cuerpo – Si no duermes bien, tu memoria va a fallar. No sólo a la hora de memorizar los versículos, sino en cada aspecto de tu vida diaria. ¿Estás durmiendo lo suficiente? Con un bebé de casi 5 meses y otros dos niños pequeños, mis noches son muy cortas. Pero estoy “obligándome” a recuperar energía echando mano de una sabia costumbre española: ¡la siesta! Antes me sentía culpable de dormir esos 25-30 minutos por la tarde ¡tantas cosas que hacer! Ahora me he dado cuenta de que funciono mejor si echo la siesta en esos días en los que no pude dormir de noche. Algo que también impide la concentración es la deshidratación. Toma un vaso de agua cada hora, vas a sorprenderte de los resultados, no solo en tu cuerpo, sino también en tu memoria.
          2. Piensa en cuál es tu objetivo - ¿Cuál es tu objetivo? ¿Poder decir “memoricé todo el libro de Números”? ¿O guardar la Palabra de Dios en tu corazón? Vale la pena tomarse el tiempo de reflexionar sobre esto en oración. Pídele al Señor que te muestre cómo está tu corazón en cuanto a esto. El se asegurará de ayudarte a ver si tu objetivo es glorificarte a ti o glorificarle a Él.
          3. Haz un plan para memorizar que tenga en cuenta tus circunstancias personales – Una vez que tu motivación está clara, implementa un plan realista para memorizar que tome en cuenta las demandas de tu vida diaria. Quizás tengas que quitar algo de tu horario para sacar un tiempo extra para memorizar. Quizás debas dejar a un lado, al menos de momento, tu plan de memorizar un número excesivo de versículos a la semana si realmente no tienes el tiempo de hacerlo. Si planeas por encima de tus posibilidades reales, vas a frustrarte y, seguramente, dejar de intentarlo.
          4. Ora por tu mente – Ora para que el Señor te ayude a no distraerte y a mantener tus pensamientos bajo la obediencia de Cristo (2 Corintios 10:5). Ora para tener la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Ora para que te transforme por medio de la renovación de tu mente (Romanos 12:2).
          5. Medita en el versículo – Antes de ponerte a memorizar un versículo, pasa un tiempo meditando en él, en lo que significa. Es más fácil recordar un versículo que significa algo para ti que recordar un grupo de palabras.
          6. Memoriza en tu mejor momento del día - ¿Tu mente está más fresco a primera hora de la mañana? ¿o necesitas un tiempo para “despertarte” bien? No hay reglas sobre cuándo debes memorizar, depende de ti. Yo soy de las que funciono mejor en las mañanas, cuanto más temprano mejor. Pero piensa en tu día ¿a qué hora te sientes más productiva? ¿En qué momento sientes que tu mente está más centrada? Ese es el momento ideal para memorizar.
          7. Repite, repite, repite – Di cada versículo en voz alta al menos diez veces. Puede que necesites repetirlo más veces. ¡Repítelo cuanto haga falta! Tu músculo cerebral necesita ejercicio también. Si tardas varios días en aprender un versículo ¿cuál es el problema? lo importante es que lo aprendas de memoria y que lo aprendas bien para que no se te olvide después. Sique repitiéndolo hasta que te salga bien.
          8. Piensa en tu estilo de aprendizaje - ¿Eres de las que rinde mejor con métodos de aprendizaje visual? Escribe el versículo y llévalo contigo durante el día. Pégalo en los lugares de la casa en los que lo puedas ver, en el espejo del baño, la nevera, la puerta… pon tantos como sean necesarios. Si aprendes mejor escuchando, hazte con una versión en audio de la Biblia. O simplemente grábate repitiendo el versículo o el pasaje y escúchalo durante el día. También puedes buscar una canción con ese versículo ¡o inventor una tú misma!
          9. Repasa durante el día – Forma el hábito de repetir el versículo durante el día mientras haces otras cosas: lavar los patos, doblar la colada, ir a buscar a los niños a la escuela…
          10. ¡No te rindas! – Persevera. Corre con paciencia la carrera ante ti (Hebreos 12:11). O, como dice el refranero “sin prisa pero sin pausa”. Si tardas un mes entero en aprender (bien) un versículo, ya habrás memorizado un versículo más de los que sabías cuando comenzaste. Con la ayuda de Dios, ¡puedes hacerlo!


Contenta en Su servicio,

Edurne


Escribe aquí tu email:



Cómo seleccionar un estudio Bíblico

12/5/15







¿Eres de las que quieres ponerte a estudiar la Biblia y no sabes por dónde empezar? Te pones a buscar por internet y te aparecen libros, estudios, páginas... Y, ¿cómo saber cuál es el correcto?

Ya sea que quieras estudiar la Biblia por ti misma o que estés preparando el currículo para los temas de enseñanza anual de un grupo de estudio o del ministerio de mujeres de tu iglesia  es importante saber escoger.

Aquí te dejo algunos aspectos a considerar cuando vayas a seleccionar tu material de estudio:

1. Decidir qué quieres estudiar: un libro de la Biblia, un personaje, un tema, un estudio de palabras, un pasaje o un versículo en concreto… Después de saber qué es exactamente lo que quieres, busca lo que más se asemeje a lo que escogiste.

2. Evalúa el material que escojas a la luz de la Biblia, no por la popularidad del autor o porque te guste la portada. Debe ser un material basado en la Biblia, no en experiencias, ideas o emociones del autor. Si se da más importancia a las opiniones del escritor que a la Palabra de Dios, no es una buena herramienta, no lo escojas.

3. Debe ser consistente con tu doctrina y con las prácticas de tu iglesia. Si el material va a enseñarte cosas diferentes a las que te enseñan tu pastor, tus maestros y tus líderes ¡va a haber un conflicto!

4. Averigua sobre el autor(a): en primer lugar, qué dicen de sus libros, qué fuentes cita, ¿es confiable? Y digo “autor/(a)” porque hay temas generales que podemos estudiar con libros de estudio maravillosos escritos por hombres. Pero si vamos a escoger temas específicos de mujeres: el hogar, el matrimonio, los hijos, nuestros sentimientos, emociones, cambios en nuestra vida… considero que hay multitud de buenas escritoras hoy en día con materiales entre los que podemos escoger y que están directamente dirigidos a nostras.

5. Considera la utilidad del material. ¿Qué trae el libro? ¿Tiene un cuaderno de trabajo, o una guía de preguntas y respuestas? ¿Me guía a la reflexión y a la aplicación de la verdad bíblica?

6. Si estás escogiendo el material para un grupo, ya sea para mujeres jóvenes, para un grupo de estudio pequeño que puedas tener en tu casa o para el ministerio de mujeres de la iglesia, piensa en quiénes van a asistir. Considera si la mayoría son solteras o casadas, si tienen hijos o no, cuál es el “tono espiritual” general ¿está ese estudio de acuerdo con sus necesidades? Piensa también en temas que puedan ser atractivos para poder invitar mujeres inconversas a las reuniones.


Contenta en Su servicio,

Edurne
Escribe aquí tu email: