Cuando Dios interrumpe tu vida

26/3/15





(Imagen: La anunciación de María de Philippe de Champaigne)




Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” Lucas 1:38


            No me gustan las interrupciones. Me gusta planificar mi día y que todo vaya según mi plan... sé lo que estás pensando y tienes razón: ¡casi nunca termino un día según mi plan!

            Si tú también eres un poquito, no demasiado, pero sí más o menos ¡controladora compulsiva! :),  imagínate por un momento ser María. Ella era muy joven, las muchachas judías se consideraban aptas para casarse desde los doce años y medio. Estaba prometida a un hombre llamado José tal y como probablemente habían establecido sus padres. Estaba en el período de un año en el que debía probar su fidelidad y su pureza. Imagínatela soñando y pensando en lo que sería su matrimonio, su vida, igual que la de todas las demás mujeres que conocía.

            ¿Igual?

            Hasta que el ángel Gabriel se le aparece y le dice que ha hallado gracia delante del Señor y que tendría un hijo... 

            ¡Tantas cosas podrían haber pasado por la cabeza de María! Podría haber pensado en las habladurías que se levantarían a su alrededor, en que le rompería el corazón a José y ya no querría casarse con ella, en que sería una deshonra para su familia, en que su ya bien planificada vida nunca sería como la había imaginado, ¡incluso en que podía perder la vida! (Deuteronomio 22:23-24)


            Y sin embargo, su respuesta fue:


“He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”


            Por esta interrupción en el día de María, sus planes, su vida, su futuro, nunca serían los mismos. La vida de María fue interrumpida por Dios... y El también puede interrumpir la tuya.


            A veces las interrupciones son pequeñas, como tener que abandonar tu rutina porque tu hijo quiere estar contigo un rato más que el que está en la agenda; o porque una amiga que necesita un consejo te llama por teléfono. A veces la interrupción es mayor y debes sacrificar algo de tu dinero para ayudar a alguien o el Señor te muestra que quiere que te involucres en tu iglesia. Y otras veces, como sucedió con María, sus interrupciones te cambian la vida por completo, te llevan a situaciones en las que jamás habías pensado. Cuando estas interrupciones lleguen, haz lo mismo que hizo María. Confía en que Dios conoce hacia dónde te está llevando y en que lo mejor para ti, va a venir a través de la obediencia.


            Comienza a poner atención a las interrupciones de Dios en tu vida, a las pequeñas, las medianas y las grandes. Ningún evento carece de significación a los ojos de Dios. Debes estar atenta a cada circunstancia de tu día a día, porque puede ser que sea Dios mismo el que está cambiando tus planes.


            María escogió dejar que Dios interrumpiera su vida... ¡que la volteara de arriba a abajo! Cuando el Señor llegue y cambie tus planes, ¿vas a decir “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra “? Piénsalo, la interrupción puede llegar en cualquier momento.


Contenta en Su servicio,


Edurne


Hablemos: ¿De qué formas interrumpe Dios tu día a día? ¿Cómo reacciones ante esas interrupciones?





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Cómo conseguir que tus hijos te escuchen

25/3/15




Como quien oye llover”. 


Ni me acuerdo de cuántas veces mi madre me dijo esas palabras cuando hablaba conmigo y sabía perfectamente que yo no estaba escuchando. 


¿Alguna vez sientes que cuando hablas con tus hijos en realidad le estás hablando a una pared de ladrillos? Quizás hayas visto en algún momento esa mirada en blanco en los ojos de tus hijos que te dejan ver sin lugar a dudas que ellos saben que las palabras están saliendo de tu boca…pero que no tienen ni idea de lo que estás diciendo. 


Y, si no te escuchan, ¡olvídate de que te obedezcan! Es, simplemente, imposible. 


Así que hoy te traigo algunos consejos que puedes poner en práctica para hacer que tus hijos te escuchen. Y, como siempre, si tienes algún consejo más que te funcione, ¡compártelo en los comentarios aquí en el blog o en la página de Facebook!



Cómo conseguirque tus hijos te escuchen



1. Baja la voz.

Paradójico, ¿verdad? Generalmente pensamos que tenemos que hacer lo contrario. Levantar la voz para imponernos sobre las demás voces o para hacernos escuchar. Sin embargo, los buenos maestros saben que, para captar la atención de sus alumnos, tienen que bajar su voz.



2. Haz contacto visual

Cuando les miras a los ojos directamente ¡saben que estás hablando con ellos! Recuerda, si son pequeños, bajar a su nivel a la hora de hablarles para que no se sientan intimidados.



3. Mantén las palabras en un mínimo

En lugar de dar un discurso larguísimo dando todos los detalles de lo que quieres comunicar a tus hijos, mantén el mensaje breve, claro y conciso. De esa forma, no se perderán en un mar de instrucciones o argumentos.



4. Hazles repetir lo que has dicho

Especialmente si son pequeños. Sabes que te han escuchado cuando son capaces de repetir lo que demandas de ellos. No tiene que ser algo literal, pueden hacerlo con sus propias palabras, pero sin que cambie el sentido.



5. Da listas cortas

Si les estás mandando hacer varias cosas, mantén la lista corta, con no más de tres cosas: “cepíllate los dientes, ponte el pijama y toma un vaso de agua” o “busca tu cuaderno y haz tu tarea”. Ve dándoles listas pequeñas a medida que vayan haciendo las cosas en lugar de una lista grande.



6. Habla desde la misma habitación

Aaaaaaaaaah ¡culpable! Si yo les hablo desde la otra punta de la casa, nunca sabré si me están escuchando y la probabilidad más alta es que no lo estén haciendo.



7. Enséñales a responder

A mí todavía me choca el “sí señora” con el que aquí enseñan a responder a los niños, pero hacer que ellos respondan cuando les hablas, también es una forma de asegurarse de que te están escuchando. Enséñales a decir “sí mamá/papá” cuando les hablan.



8. Enséñales a conversar

Nuestros hijos tienen que aprender que la voz de mamá o de papá es la más importante y que deben guardar silencio cuando uno de los dos habla. Pero también es necesario  enseñarles a mantener una conversación y guardar turnos a la hora de hablar y escuchar.



9. Escucha a tus hijos

Nada mejor que predicar con el ejemplo. Si tú nunca los escuchas, no esperes que ellos te escuchen a ti cuando les hablas.



10. Elógialos cuando escuchan

Déjales saber cuándo lo hacen bien. A veces nos encargamos de resaltar con todo lujo de detalles las cosas que se hacen mal y no hacemos lo mismo con las cosas que hacen bien.




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Edurne






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Vive bien

23/3/15





Conocí Mundane faithfulness (Fidelidad mundana), el blog de Kara Tippetts hace un tiempo.


Puedo asegurarte que este blog y esta mujer tenían de todo menos mundano. Kara hablaba en su blog sobre su lucha contra el cáncer pero, sobre todo, hablaba sobre su fe en Dios y cómo vivir bien los momentos buenos y malos en los que nos encontramos todos los días. Desde artículos en los que Kara se recordaba a sí misma la fidelidad de Dios hasta fotos de bailes improvisados con sus hijos pequeños en la cocina, la historia de esta mujer siempre tuvo un fuerte impacto en mí.


Kara partió ayer con el Señor. Deja un esposo, cuatro hijos pequeños y muchas, muchas vidas tocadas por su testimonio y su vida.


Al leer hoy el post en su blog compartiendo que Kara ya está en casa con el Señor me di cuenta de que tenemos la misma edad. 38 años. Y no he podido quitarme ese pensamiento de encima.


A veces pensamos que tenemos tiempo para hacerlo todo. Que podremos tener más oportunidades. Y la verdad es que ninguna de nosotras sabemos qué momento va a ser el último. Nuestra vida es un soplo que va y no vuelve (Salmo 78:39), neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece (Santiago 4:14), sombra que se va (Salmo 102:11)…


Así que, sea el tiempo que sea que tengamos hasta que vayamos a casa, a nuestra morada eterna, vivamos bien.


Vivamos bien.


No desperdiciemos  el tiempo en tonterías, en cosas que no importan, en enojos, en malas relaciones, iras, rencores. 

No desaprovechemos el tiempo con los nuestros, no menospreciemos el poder de un beso, de una caricia, de una palabra de aliento, de tiempo compartido.

No dejemos para más tarde ser testigos de Cristo para las personas a nuestro alrededor. Hablemos de Cristo. Vivamos a Cristo.


Vivamos bien. 



Cuando hablo, a menudo le digo a la gente sana “¿eres un estudioso de tu fe? ¿Estás creciendo cerca de Jesús en formas en las que Él pueda llevarte de la mano si llegas a tener una historia como la mía?” – Kara  Tippetts



¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿En qué estás invirtiendo tu tiempo? ¿Estás firme en Dios y en Su Palabra? ¿Eres una cristiana que dedica tiempo a escudriñar su Biblia, no blogs ni libros, ni programas de televisión sobre la Biblia, sino la propia Palabra de Dios viva y eficaz, que es la única capaz de transformar tu vida?


Hoy es un día perfecto para comenzar a cambiar todas esas cosas que no te están acercando a Cristo cada día más. Dale prioridad a lo que realmente es importante. No esperes a que algo grave suceda.

Vive bien hoy.


Porque no sabes qué vendrá mañana. 



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Edurne






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