Mujer virtuosa – Temerosa de Dios

27/5/16





Proverbios 31:30

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;
La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.”

Ya hemos visto que esta mujer virtuosa de Proverbios 31 se dedica a “vestirse bien” no solo en lo exterior, sino también en lo interior. El versículo de hoy da otra característica más de una mujer virtuosa: el temor de Dios. Y lo contrapone, precisamente, con la belleza temporal.  

La reverencia en el corazón de una mujer, es, sin duda, una de las cualidades más hermosas que puede tener. Quizás nuestro ideal de belleza no coincide con el de Dios. Tal vez tenemos todavía la idea de que son las cualidades externas las que nos hacen bellas.

El exterior nos hace bellas ante los ojos de los hombres… pero no es así ante los ojos de Dios.

Isaías 55:8-9

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

Los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos; Sus caminos no son nuestros caminos; Sus pensamientos no son nuestros pensamientos... Y Su belleza no es nuestra belleza.

Cuando esta madre que declama este poema a su hijo, el rey Lemuel, sobre el tipo de mujer que debe buscar como esposa, le deja muy claro que lo de fuera es efímero: la gracia es engañosa y la belleza vana; pero lo de dentro es eterno.

La gracia, el encanto, es engañoso porque se puede fingir. Una persona puede pretender ser quien no es. Eso es lo que vemos muchas veces en redes sociales: compartimos un perfil “edulcorado” de quiénes somos. ¿Cuántas veces has publicado en Facebook o en Istagram una foto que refleje una discusión con tus hijos o con tu esposo? ¿Una foto con algún defecto, con algún rasgo de tu carácter que debes cambiar? ¿Un video contigo gritando o en una discusión acalorada? No son esas el tipo de cosas que compartimos, ¿cierto?

Precisamente a eso se refiere este versículo. El encanto, la personalidad se pueden fingir por más o menos tiempo. La belleza exterior se puede “ayudar”, nosotras las mujeres sabemos cómo usar ropa que nos favorece, cómo peinarnos, cómo maquillarnos… Pero, el temor de Dios, un corazón volcado hacia Dios ¿se puede fingir? Pues no por mucho tiempo. Lo que somos siempre termina por salir…

“…de la abundancia del corazón habla la boca”

Lucas 6:45

Proverbios 31:30 nos da la fuente de donde salen el resto de características que hemos estado viendo durante este mes: su reverencia y temor de Dios son su motor para todo lo demás. El esfuerzo, la preocupación por su familia y por otros, la sabiduría con la que habla, sus ganas de trabajar, su obediencia… surgen de un corazón entregado al Señor.

Una mujer virtuosa es una mujer que ama al Señor, que tiene temor de Dios, que ama Su Palabra y que está comprometida con vivir de acuerdo a ella. Una mujer virtuosa es una mujer que no tiene que fingir quién es. Es una mujer que sabe que no es su cara, su forma de cuerpo, su ropa, su casa o el carro que conduce lo que la hace bella. Es una mujer que busca agradar a Dios primero y a los hombres después, y no al revés.

Para pensar: ¿Qué alabanza estás buscando? ¿La de los hombres? ¿La de las personas que te rodean: tu familia, tus amigas, tus compañeros de trabajo…? ¿O la de Dios?

Todo lo que haces, lo que eres, lo que dices, debe irradiar la belleza de Dios, la presencia de Su Espíritu Santo en ti. ¿Es así? ¿Ven a Cristo en ti las demás personas? ¿Ven tu belleza eterna, la de un corazón que teme a Dios?

La belleza verdadera está reservada para aquella mujer que cree en Dios y camina fielmente en Sus caminos. ¿Eres bella ante los ojos de Dios? ¿Cómo puedes serlo?

No hay mejor tratamiento de belleza que una relación vibrante con Dios a través de Su Hijo Jesucristo. Tu fe viva en Él es la clave de tu verdadera belleza.




Contenta en Su servicio, 
 
Edurne
______________________________________
 
Otros artículos de la serie "Mujer Virtuosa"

1. Joya rara y preciosa 

2. Corona de su marido




Mujer virtuosa – madre

23/5/16





Proverbios 31:28a

Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada

Nuestros hijos son nuestros observadores más cercanos. Ellos son los que nos ven en la intimidad de nuestro hogar, en los momentos buenos y en los malos. Ellos son los que siguen nuestro ejemplo. Es por eso que esta mujer virtuosa se esfuerza en vivir cerca de Dios y ejemplificar cómo un verdadero creyente debe vivir, incluso cuando la vida se pone difícil.

“La familia de esta mujer veía el reflejo de su vida virtuosa día a día, prueba tras prueba, bendición tras bendición, decisión tras decisión. Su imperfecto, pero consistente, ejemplo piadoso, les daba gran estima por su madre.” – Elizabeth George, Woman of virtue

Decir que sus hijos “se levantan” es reflejar el respeto que ellos sentían por su madre. Es el mismo gesto que el rey Salomón tuvo con su madre Betsabé:

1 Reyes 2:19

Vino Betsabé al rey Salomón para hablarle por Adonías. Y el rey se levantó a recibirla, y se inclinó ante ella, y volvió a sentarse en su trono, e hizo traer una silla para su madre, la cual se sentó a su diestra

La sabiduría, virtud, carácter y reputación que los hijos de esta mujer virtuosa disfrutan gracias a su amor y su dedicación, demostrado a través de los años, da rienda suelta a su gratitud, respeto y honor.

Los hijos de esta mujer virtuosa no solo la bendicen, sino que tienen un carácter resultado de su crianza que hacen de ellos una bendición y un provecho para todas las personas que los rodean. Su carácter es un reflejo de la virtud de su madre.

Eso fue lo que Pablo dijo sobre Timoteo:

2 Timoteo 1:5

trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.”

El carácter de Timoteo era consecuencia directa de la obediencia y la fidelidad a Dios de su madre y de su abuela en su crianza a pesar de que su padre no era creyente (Hechos 16:1).

Una mujer virtuosa sabe que criar a sus hijos no es tarea fácil, pero se esfuerza en hacerlo de la mejor manera posible.  La tarea de una madre se extiende durante 24 horas 7 días a la semana.

Tener hijos no nos convierte en virtuosas. Aquello que hacemos cuando los tenemos, la manera en la que invertimos el tiempo, la educación que les damos, los valores que les enseñamos, la guía espiritual que les brindamos… sí.

Ahora bien, una vez que nuestros hijos crecen, ellos son responsables de sus propias decisiones. Quizás estás leyendo estas líneas con el corazón en un puño porque alguno de tus hijos se ha alejado del Señor a pesar de todos tus esfuerzos. O quizás sientes que no hiciste todo lo que pudiste hacer o conociste al Señor cuando ya tus hijos eran grandes. Dios sabe. Confía en Su amor por ti, en Su gracia y en Su misericordia. Nunca es tarde para poder influenciar a nuestros hijos de manera positiva. Nunca es tarde para llevarlos al trono de la gracia en oración y rogar para que Dios haga Su obra en ellos.



Para pensar: en nuestra sociedad moderna tenemos madres en condiciones distintas: casadas con un creyente, casadas con un inconverso, madres solas por circunstancias diferentes, abuelas que hacen el papel de madres… sea como sea, cuando tenemos hijos a nuestro cargo, debemos dedicarnos a ellos de modo tal que seamos un impacto piadoso para sus vidas. 
Es nuestra tarea instruirlos y ayudarlos a moldear su carácter. Darles ejemplo y encaminarlos para que puedan tener su propia relación con Dios. Ayudarlos a crecer para que sean hombres y mujeres de provecho para nuestra sociedad. 
Ser mamá es, muchas veces, una tarea sin recompensa aparente. Habrás creído en demasiadas ocasiones que nadie aprecia tu duro trabajo, pero eso no es verdad. Recuerda que servir a nuestra familia, en este caso, a nuestros hijos, es una forma más de servir a Dios (Colosenses 3:23-24). 

Contenta en Su servicio, 
 
Edurne
______________________________________
 
Otros artículos de la serie "Mujer Virtuosa"

1. Joya rara y preciosa 

2. Corona de su marido