26/1/15

Crea tu propio devocional – Salmo 103







Hoy te propongo un ejercicio de análisis con el Salmo 103. De esta forma, vas a poder ser tú misma la que armes tu propio devocional, dependiendo del  momento en el que estés y de tu necesidad espiritual. Voy a darte algunas preguntas para ayudarte a profundizar en el Salmo y guiarte a la hora de hacer tu estudio personal.


Algunas cosas que tienes que tener en cuenta:


Antes de comenzar con el devocional:
1. Ora
2. Lee el Salmo completo varias veces
3. Resalta o subraya aquellos versículos o palabras que te llamen la atención especialmente



Mientras haces el devocional:
1. Sé sincera en todo momento
2. Utiliza las herramientas que tengas a la mano: diccionario de castellano, diccionario bíblico, comentarios, google...



Después del devocional:
1. Escribe algún versículo que te haya llegado especialmente para memorizarlo
2. Anota algunas ideas para poner en práctica lo que has aprendido con este Salmo.



Salmo 103

Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.


¿Cuántas veces aparecen las palabras “bendice” y “bendecid”? ¿Por qué cosas puedes bendecir (=alabar, celebrar) a Dios? Escribe una pequeña oración de alabanza.
(Lee los versículos 19-22 del Salmo 103)


El es quien perdona todas tus iniquidades,


Lee: Salmo 130:8; Isaías 33:24; Mateo 9:2, 6;

Dios nos perdona cientos de veces todos los días. Nos ha perdonado cosas grandes y pequeñas. Toma unos momentos para pedir perdón a Dios por cualquier pecado no confesado. ¿Hay alguna cosa en tu vida por la que creas que Dios no te puede perdonar? Confiésala, Dios te perdona, no hay pecado que no pueda ser alcanzado por Su misericordia.


(Lee los versículos 8-14 del Salmo 103)

El que sana todas tus dolencias;
Lee: Salmo 147:3; Jeremías 17:14
¿Has pasado o estás pasando por alguna enfermedad? ¿Hay alguien enfermo a tu alrededor? ¿De qué forma puedes ser confortada por este versículo?
Lee Éxodo 15:26. Este versículo habla de Dios como “Jehová Rafá (o Rophe)”, el Dios que sana. ¿Qué sucede cuando Dios decide, en su soberanía, no sanar a una persona? ¿Cómo podemos afrontar esas situaciones? (Lee Romanos 8:28; Salmo 48:14; Job 9; 10-11; 13:15-16)


El que rescata del hoyo tu vida, 
Lee Salmo 34:22; 56:13
¿Cómo era tu vida antes de conocer a Cristo? Haz memoria de aquellos días y ve de dónde te sacó Dios. Si te convertiste de niña o vienes de familia o entorno cristianos, echa un vistazo a tu alrededor ¿De qué cosas te ha librado Dios en todos estos años? 

El que te corona de favores y misericordias;
¿Cuántas veces aparece la palabra “misericordia” en el Salmo? Misericordia significa no recibir lo que merecemos. Haz una lista de al menos diez cosas que Dios ha hecho por ti, te ha dado o de las que te ha librado. Toma un tiempo para darle gracias a Dios por ello.


El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.

Lee Isaías 40:29-31.
"El águila lucha contra el viento en la tormenta, pero llega un momento en el que deja de luchar y aprovecha las corrientes de aire caliente para dejarse llevar y elevarse. Cuando en medio de la prueba dejamos de luchar contra Dios, el calor de la prueba nos ayudará a entregarnos a El y recobrar nuestras fuerzas para poder depender de Dios.”
¿Hay algo en lo que estés luchando contra Dios? ¿De qué forma esta promesa de Dios habla a tu vida? ¿Qué te impide dejar de pelear y dejarte llevar hacia lo que Dios tiene para ti?

Jehová es el que hace justicia Y derecho a todos los que padecen violencia.
Lee Jeremías 23:5-6; Salmo 146:7; Isaías 32:1; Salmo 72:2 – Jehová Tsikdenu, “Dios nuestra justicia”. 
Busca otras referencias en la Biblia que hablen sobre los “justos” o la “justicia de Jehová”. ¿Qué puedes sacar de estos versículos?

(Lee los versículos 15-18 del Salmo 103)

Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras.
Misericordioso y clemente es Jehová;(A) Lento para la ira, y grande en misericordia.
No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo.
No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.
Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.

El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo,
Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más.
Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;
Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos.
Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra,
Obedeciendo  la voz de su precepto.
Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad.
Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío.
Bendice, alma mía, a Jehová.


 Tómate tu tiempo para estudiar y sumergirte en este hermoso Salmo. Este ejercicio requiere algo de esfuerzo por tu parte, pero te aseguro que va a ser de bendición. ¿No tienes tiempo para hacerlo todo de una vez? Escoge un versículo cada día y ve completando el estudio a medida que tengas tiempo.


Contenta en Su servicio,

Edurne



23/1/15

Resiste las pruebas - 7 tipos de Creyentes




 

Apocalipsis 2:8-11

Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero,  el que estuvo muerto y vivió,  dice esto:

Yo conozco tus obras,  y tu tribulación,  y tu pobreza  (pero tú eres rico),  y la blasfemia de los que se dicen ser judíos,  y no lo son,  sino sinagoga de Satanás.

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados,  y tendréis tribulación por diez días. 

Sé fiel hasta la muerte,  y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

Esmirna era una ciudad grande, bella y orgullosa. Era un centro de aprendizaje y cultura y tenía un largo bagaje cultural. Se le llamaba la “Gloria de Asia”. Era también una ciudad rica porque era un lugar de comercio, situada estratégicamente en el valle del río Hermo. Era especialmente rica en el comercio de vinos.

También conocemos a través de la historia, que era una ciudad dada a la idolatría y a la adoración de ídolos, especialmente del emperador de Roma, imperio bajo cuyo control se encontraba toda la zona.  Tenía una calle famosa llamada la “calle de oro” en la que estaban los templos de Cibeles, Apolo, Asclepios, Afrodita y el gran templo de Zeus. Pero la adoración a estos dioses greco-romanos estaba desapareciendo y se veía sustituida por la adoración al emperador.

El emperador romano Domiciano (81.96 d.C.) fue el primero en demandar adoración bajo el título de “Señor”. Fue bajo el mandato de este emperador, que Juan fue desterrado a la isla de Patmos.  Una vez al año, los ciudadanos debían quemar una vara de incienso en el altar del César (el emperador) y decir “César es el Señor”. Después de hacerlo, se le daba un certificado que acreditaba su adoración al emperador. Los cristianos, al no hacerlo, al reconocer tan solo a Jesucristo como Señor, estaban en el punto de mira de las autoridades, que castigaban este desafío al Imperio Romano con multas, cárcel y hasta la tortura y la muerte dependiendo del humor del mandatario de turno.



Elogio a la Iglesia


Yo conozco tus obras, y tu tribulación,  y tu pobreza  (pero tú eres rico),  y la blasfemia de los que se dicen ser judíos,  y no lo son,  sino sinagoga de Satanás.

Jesús conoce las obras, la tribulación y la pobreza de la iglesia en Esmirna. Ya hemos dicho que Esmirna era una ciudad rica. Sin embargo, la iglesia era tremendamente pobre. Su condición de cristianos los hacía objeto de robos constantes y persecución. También les era muy difícil conseguir un trabajo en la ciudad. Su tribulación y su pobreza eran debidas a la persecución económica y social de su entorno. Y, sin embargo, eran creyentes que tenían obras, que seguían adelante con su labor de extender el evangelio.

Eran también perseguidos por la blasfemia de los judíos en la ciudad, de esos que se definían como “religiosos” pero carecían de la compasión y del amor de Dios, tan perdidos en su legalismo como estaban.

Y, sin embargo, Cristo dice de ellos que eran ricos. Eran ricos espiritualmente. La pobreza y la riqueza material no tienen nada que ver con la espiritual. 


Mateo 6:20

sino haceos tesoros en el cielo,  donde ni la polilla ni el orín corrompen,  y donde ladrones no minan ni hurtan.


La riqueza material es temporal; la riqueza espiritual es eterna. La iglesia de Esmirna se ocupaba más de hacer tesoros en el cielo. Todos los creyentes deberíamos poner, al menos, el mismo empeño en hacer tesoros en el cielo que el que ponemos en hacernos tesoros materiales.




Condena a la Iglesia


No hay ninguna condena ni palabras de reclamo de parte del Señor a la iglesia de Esmirna.



Consejo a la Iglesia


No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados,  y tendréis tribulación por diez días. 


No temas nada de lo que vas a padecer. El Señor es claro aquí: vas a padecer, vas a sufrir tribulación, vas a tener carencias materiales, vas a ser perseguido, vas a sufrir cárcel, vas a ser probado. Pero, a pesar de todo lo que pueda pasar, no temas.

Y ese “no temas” es, en realidad, en el original griego, un “Deja de tener miedo”. Ya no tengas más miedo, dice el Señor. A veces pensamos en los creyentes que sufren persecución como súper héroes y desechamos la profundidad del miedo atroz que enfrentan día tras día. Eso mismo sucedía con los creyentes de la iglesia de Esmirna. El Señor sabía que tenían miedo…pero Él quería que fijaran su mirada en Él y enfrentaran con valentía lo que estaba por venir.

Ese ataque que iban a sufrir venía directamente de Satanás. Pero Dios iba a usar ese sufrimiento con propósito. Dios utiliza el sufrimiento para hacernos cada día más como Cristo (Romanos 8:17) y convertirnos en testigos de Él. A través del sufrimiento de la iglesia de Esmirna, se revelaría de manera pública su verdadera riqueza. Fueron probados y pasaron la prueba.



Desafío a la Iglesia


Sé fiel hasta la muerte,  y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

Sé fiel. Resiste. Aguanta….y aguanta hasta la muerte. Hay recompensa al final. Te voy a dar la corona de la vida. Hay dos tipos de corona en el idioma griego: una que se refiere a la corona que lleva un rey y otra, la que aparece aquí (stéfanos), que es la corona que se da a un atleta que sale como vencedor en una competencia. Cristo le dice a los creyentes de la iglesia de Esmirna: “Ustedes son mis ganadores. Merecen una recompensa y yo se la voy a dar en la eternidad.”


Juan 16:33 

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción;  pero confiad,  yo he vencido al mundo.




La Iglesia de Esmirna y el Creyente Actual


Muchos de los creyentes en nuestras iglesias modernas queremos una vida fácil y cómoda. Una vida llena de cosas buenas, de dicha, de comodidad. Y a veces no somos conscientes de que en la vida cristiana vamos a sufrir tribulación, vamos a soportar pruebas, vamos a enfrentar precariedad.

Isaías 43:2 

Cuando pases por las aguas,  yo estaré contigo;  y si por los ríos,  no te anegarán.  Cuando pases por el fuego,  no te quemarás,  ni la llama arderá en ti.

Este versículo en Isaías no dice “si pasas por las aguas” o “si pasas por el fuego”, dice “cuando pases”. Dios promete estar con nosotras ante la prueba, no que las pruebas no van a venir en la vida del creyente. ¿Estamos preparadas para eso? ¿Estamos preparadas para identificarnos como creyentes a pesar de los problemas que eso nos pueda acarrear? ¿O nos camuflamos en el mundo para vivir una vida más cómoda y tranquila?

La iglesia de Esmirna nos da un hermoso ejemplo de cómo el Señor va a estar con los creyentes durante los tiempos de prueba y tribulación. ¿Estás sufriendo hoy? Aférrate al Señor con todas tus fuerzas, Él te ayudará a salir adelante.



La próxima semana: La iglesia de Pérgamo – El creyente que tolera el pecado.


Contenta en Su servicio,

Edurne



21/1/15

Enseñemos a nuestros hijos a orar






Confesión: me cuesta ponerme a orar.


Es lo que más me cuesta de todo. No tengo problemas para leer la Biblia, para estudiarla, enseñarla, memorizarla, ir a la iglesia, trabajar en ministerio, evangelizar… no me cuesta, lo suelo hacer casi sin darme cuenta.


Pero, ¿orar? Ah, ese es otro cantar. Lo hago, porque es básico, porque es necesario, porque es la única manera de hacer las cosas a la manera de Dios…pero me cuesta.


Y no quisiera que eso fuera algo que a mis hijos les cueste también. Una de las cosas por las que oro todos los días es para que cada uno de mis tres hijos pueda tener una relación vibrante, cercana con Dios. Y eso sólo es posible por medio de la oración. Por eso intento que ellos me vean orar, orar con ellos y hablarles sobre la importancia de la oración todos los días.


Estas charlas con mis hijos a veces traen a colación preguntas…¡¡algunas totalmente inesperadas!! Cuyas respuestas, de manera general, te comparto hoy. Quizás te ayuden a la hora de enseñar a tus hijos a orar o, si tus hijos son más mayores, a entablar una conversación con ellos sobre la oración.


No hay un lugar, un tiempo, ni una postura “correctas” para orar. Todos los momentos son buenos, todos los lugares son buenos, todas las posturas son buenas. Es tan “correcto” orar en el autobús como antes de acostarse; tan lícito orar de rodillas, como sentado, acostado o de pie; tan necesario orar por la mañana, como por la tarde y la noche.


No hay nada por lo que no podamos orar. Puedes orar ante cualquier situación: si estás nervioso por un examen, preocupado por algo que vaya a suceder; si has tenido una pesadilla, si hay algo que necesites… Dios quiere que compartas con Él lo que hay en tu corazón, sea lo que sea.


Orar no es sólo pedir. Dios quiere escuchar tus peticiones por tus necesidades y por las necesidades de otros, pero no podemos olvidarnos de darle gracias por todo lo que ha hecho por nosotros y de adorarle, de cantarle alabanzas y gozarnos en quién es Él.


Orar no es algo complicado. No hacen falta palabras grandilocuentes ni profundas. Orar es hablar con Dios. Habla con Él como hablas con un amigo. Dios sabe lo que quieres decir aunque no encuentres las palabras adecuadas para hacerlo.


Un creyente que no ora va por la vida como un coche sin gasolina… llega un momento en el que deja de avanzar y se estanca. Ayudemos a nuestros hijos a ser constantes en la oración. No tengas reparo ni vergüenza de orar con ellos, de compartir peticiones de oración, de contestar sus preguntas. Cada minuto que pases en esto, estarás invirtiendo en tu legado espiritual para tus hijos.




Contenta en Su servicio,

Edurne