Rut - capítulo 3

24/8/16



El tono del relato de la vida de Rut y de Noemí ha cambiado completamente. Ya no hay tristeza. Ya no hay dolor. Ya no hay reclamos. Todos esos sentimientos han sido transformados por la esperanza.

La esperanza en el Redentor.

Noemí se ha dado cuenta de lo que ha pasado: Booz tiene cierto interés por Rut, aunque no se diga de forma explícita por la diferencia de edad entre ambos principalmente. Booz es, además, un pariente que puede redimir a la viuda y darle una nueva vida. Y está haciendo planes…

“¿no he de buscar hogar para ti para que te vaya bien?” (Rut 3:1)

Es el momento en el que la suegra despliega toda su sabiduría a favor de su nuera. Y es hermoso ver la influencia de Noemí en la vida de Rut, ver cómo la guía y la aconseja en esa etapa de su vida.

Yo no tuve suegra. La madre de mi esposo falleció hace muchos años, así que no sé cómo es la relación suegra-nuera, no la he vivido. Conocemos el cliché de las suegras, no siempre son bien vistas, ¿cierto? Y conozco a algunas de ellas que se han ganado a pulso su reputación.

Sin embargo, también he visto muchas relaciones maravillosas entre suegras y nueras. Con suegras que se convierten en una segunda mamá, que dan consejos valiosos, que están prestas a ayudar y sirven con amor a las esposas de sus hijos.

Yo no tuve una suegra…pero tengo tres hijos así que, Dios mediante, me convertiré en suegra en unos años. Será mi elección convertirme en una suegra estilo Noemí o convertirme en una estilo al “cliché” que tenemos de mujer metomentodo que se resiste a dar un paso al lado en la vida de su hijo.

Entre el capítulo 2 y el capítulo 3 de Rut ha pasado algún tiempo. En el 2 la vemos recogiendo las gavillas, entre junio y julio. En el 3 vemos la noche en la que se “avienta la parva” en algún momento entre octubre y noviembre (Rut 3:2).

En esos meses Rut y Booz han compartido tiempo. Ella había estado con las criadas de Booz (Rut 3:2) y él estaba con frecuencia en el campo durante el tiempo de cosecha de cebada y trigo.

Leyendo algunos comentarios sobre Rut para este estudio, encontré este sobre esta incipiente relación entre Rut y Booz escrito por David Guzik que me gustó mucho, porque nos da una base bíblica para aconsejar a nuestros jóvenes sobre las relaciones entre creyentes:

De acuerdo a las costumbres de aquel entonces, no podríamos decir que Rut y Booz estaban “saliendo” de la manera en que lo pensamos en nuestra cultura moderna. No se les veía como pareja pasando tiempo juntos solo ellos dos; mas bien, pasaban su tiempo juntos en el contexto de grupo – los hombres y mujeres que trabajaban para Booz en la cosecha.

Desde la perspectiva de Dios, hay mucho en el “juego de las citas” que es perjudicial para formar largas y saludables relaciones. Para mucha gente, salir con alguien en una cita significa un continuo hacer y romper relaciones románticas casuales – patrones que nos enseñan mas a terminar relaciones que a hacerlas durar.

Además, “tener citas” generalmente es una manera relativamente superficial de conocer a alguien. Cada persona en una relación así tiende a ponerse una máscara para el otro. Por ejemplo, muchas mujeres han sido engañadas pensando que un hombre es bueno y agradable porque es bueno y agradable con ellas en la cita. Pues claro que lo es! Un mejor calibre para medir al hombre o la mujer es ver cómo actúan con otros en un grupo – porque, tarde o temprano, así es como te van a tratar.

Entonces, durante el período de la cosecha, Rut y Booz llegaron a conocerse muy bien – viendo cómo cada uno de ellos era en medio de un grupo, no saliendo de la manera que se hace tradicionalmente en nuestros días.

Esto es algo que siempre he aconsejado a las muchachas que discípulo: salgan en grupo, conózcanse, ve cómo se porta con otros, ve cómo reacciona, cómo se relaciona con otras personas, cómo trata a otras mujeres… Pero nunca lo había visto en la historia de Rut. A partir de ahora, ¡ten por seguro, que usaré la relación entre Rut y Booz para el aconsejamiento!

Noemí da instrucciones claras a Rut para la fiesta que acompañaba al evento de aventar el grano para poder guardarlo:

Lávate – Noemí le estaba diciendo a Rut que actuara como una novia preparándose para su boda (Ezequiel 16:9-12).

Úngete – Las personas en el oriente usaban aceites fragantes para proteger y sanar sus cuerpos y para tener un olor agradable para otros (Cantares 1:3).

Vístete – Rut debía cambiarse de ropa. Tenía que quitarse las ropas de viuda y ponerse el vestido de novia (Isaías 61:1-3).

Acércate de la manera apropiada – La manera en la que Rut debía acercarse a Booz era la apropiada para ofrecerse al pariente redentor. Tenía que ponerse a los pies del señor de la cosecha y él haría el resto.

Este es un reflejo de la relación de Dios con nosotros. Warren Wiersbe en Be commited lo explica así –

El libro de Rut es mucho más que el recuento de un matrimonio de una viuda extranjera con un hombre judío. Es también la imagen de la relación de Cristo con aquellos que confían en Él y le pertenecen. En los pasos que Rut toma en este capítulo vemos los pasos que el pueblo de Dios debe tomar para tener una relación profunda con el Señor

Si queremos tener una relación profunda con Dios tenemos que limpiarnos de toda inmundicia (2 Corintios 7:1)

Si queremos tener una relación profunda con Dios tenemos que dejar que el Espíritu Santo con el que los creyentes hemos sido ungidos (1 Juan 2:20, 27) obre en nuestras vidas.

Si queremos tener una relación profunda con Dios tenemos que vestirnos como escogidos de Dios y con amor, dejando que la Palabra de Dios more en nosotras (Colosenses 3:12-16).

Si queremos tener una relación profunda con Dios, debemos acercarnos a Él de la manera apropiada (Hebreos 10:19-25) siguiendo los preceptos que encontramos en la Escritura.


¿Y cuál es la respuesta de Rut a todo lo que le dice su suegra?

Rut 3:5 “haré todo lo que me mandes”
Rut 3:6 “hizo todo como su suegra le había mandado”

Obediencia. La misma obediencia que Dios pide de nosotras, siguiendo con la ilustración anterior.

A veces no es fácil obedecer. La mayoría del tiempo cuesta. ¿Qué pensaría Rut al decirle su suegra “ve al campo, acuéstate a los pies de Booz, quítale la manta y esperas”. No son instrucciones muy claras, ¿cierto? Quizás no era lo que Rut esperaba. Quizás no era lo que Rut haría. Quizás no tenía mucho sentido para ella.

Pero obedeció.

Muchas de las cosas que Dios hace en nuestra vida no tienen sentido para nosotras. Los métodos que Dios escoge para hacernos con Él no suelen ser los que nosotras escogeríamos. Pero Dios espera que nosotras obedezcamos aun cuando nos parezca que lo que nos manda no tiene sentido, no sirve o no es adecuado. Dios sabe mejor que nosotras. Dios sabe qué necesitamos y en qué momento. Él sabe cómo trabajar en nuestro corazón para hacernos cada día más parecidas a Cristo.

La disposición de obedecer al Señor es el secreto para conocer lo que Él quiere que hagamos y ser bendecidas a la hora de hacerlo.

Juan 7:16-17

Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

La voluntad de Dios no es algo que podamos escoger obedecer o no, o algo de lo que podamos escoger obedecer partes. Dios espera que aceptemos Su plan para nosotras de manera completa, sin reservas y con confianza de que ese plan va a servir para nuestras vidas.

Rut bajó a la era e hizo todo tal y como Noemí le había dicho que hiciera. Después de la fiesta, Booz se acostó al lado del grano para cuidarlo. Había una buena razón para que Booz se durmiera en la era. Estos eran los días de los jueces, cuando había mucha inestabilidad tanto política como social en Israel. No era inusual que pandillas de ladrones vinieran y robaran el grano que con mucho esfuerzo el granjero había recolectado. Booz durmió en la era para cuidar su cosecha en contra de los ataques descritos en 1 Samuel 23:1. Rut siguió al pie de la letra las instrucciones recibidas: le destapó los pies y se acostó.

En la cultura de aquellos días, esto se interpretaba como un acto de total sumisión. Se interpretaba como el rol de un siervo – acostarse a los pies de su amo y estar listo para recibir órdenes. Así que cuando Noemí dijo a Rut que se acostara e los pies de Booz, le estaba diciendo que se acercara a él de una manera totalmente humilde y sumisa.

No perdamos de vista el panorama completo: Rut vino reclamar un derecho. Booz era su goel, su pariente-redentor, y ella tenía el derecho de que él se casara con ella y crear una familia para perpetuar el nombre de Elimelec. Pero Noemí sabiamente aconsejó a Rut que se acercara no como una víctima que demanda sus derechos, sino como una humilde sierva que confiaba en la bondad de su pariente-redentor. Ella dijo a Booz, “Te respeto, confío en ti y pongo mi destino en tus manos.

Cuando Booz se despertó a medianoche  Rut le pidió que extendiera sobre ella el borde de su capa.  Lo que le está pidiendo en realidad a Booz es que la tome en matrimonio. La frase puede también traducirse como “bajo tu ala.” Esta era una manera culturalmente relevante de decir, “Soy una viuda, tómame como tu esposa.”

“Aún en el presente, cuando un judío se casa con una mujer, extiende el borde de su talith sobre ella, para simbolizar que la ha tomado bajo su protección.” (Clarke).

En Ezequiel 16:8, Dios usa la misma terminología en relación a Israel: Extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía.

Lo que Rut estaba haciendo con Booz no era algo inapropiado. Era atrevido, pero no inapropiado. Rut entendía esto al identificar a Booz como su pariente cercano (literalmente, eres un goel, un pariente-redentor.)

Booz había tenido tiempo para conocer a Rut y para conocer su carácter. Y sabía que era una mujer que valía la pena.

Rut 3:11

 hora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.”

“Literalmente, Booz llamó a Rut una mujer hah-yil. El significado básico de esta palabra hebrea es “fuerza; fuerza moral, buena calidad, integridad, virtud.” Este mismo término se utiliza para los héroes en la Biblia. Un hombre poderoso de valor. Sólo valor y fuerza hacen de un hombre un héroe, el valor y fuerza de Rut muestran virtud en ella y la convierten en heroína, algo como la definición de una mujer virtuosa de Proverbios 31” – David Guzik

Booz quería redimir a Rut y casarse con ella a pesar de que hubiera otro pariente más cercano que tenía derecho a hacerlo. Pero de nuevo terminamos el capítulo con el corazón lleno de dicha y esperanza.

Rut no regresó a su casa con las manos vacías, sino que Booz le dio seis medidas de grano (Rut 3:15). Como todo un caballero, Booz no envió a Rut con las manos vacías. Las tradiciones judías dicen que las seis medidas de cebada entregadas a Rut como regalo, simbolizaban los seis hombres piadosos que descenderían de ella, dotados con seis dones espirituales: David, Daniel, Ananías, Misael, Asarías y el Mesías.

Booz no solamente calmó los miedos de Rut y le dio seguridad en el futuro, sino que también suplió su necesidad presente de manera generosa. Ella no había pedido nada, pero él le dio el grano porque la amaba.” – Warren Wiersbe

¿Te has puesto a los pies del Señor de la cosecha y tienes la confianza de que Él va a obrar? ¿Estás dispuesta a obedecer sin entender? La evidencia de nuestra confianza en Dios es nuestra disposición de quedarnos quietas y dejar que Él nos guíe. Sin cuestionar. Sin preguntar. Sin dudar.

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Edurne

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Rut- capítulo 2

17/8/16







En este capítulo 2 del libro de Rut tenemos a Noemí y a su nuera Rut en Belén. Noemí llegaba con el corazón destrozado después de haber perdido a su esposo y a sus hijos de manera trágica mientras estaban en Moab. Y Rut llegaba con el dolor de haber perdido a su esposo, pero también con el deseo de conocer a ese Dios de su suegra.

¿Alguna vez has llegado nueva a algún lugar? Quizás no has hecho un cambio tan drástico como Rut de cambiar de país, pero seguro que has vivido algún “nuevo comienzo”. Una nueva ciudad. Un nuevo trabajo. Una nueva carrera. Una vida nueva como recién casada. Tu primer día como mamá. El primer día en el que todos tus hijos salieron de casa… ¿recuerdas alguno?

Yo he tenido la oportunidad de vivir en varios lugares y siempre es emocionante la perspectiva de comenzar en un nuevo lugar a pesar de las circunstancias.

Recuerdo el día en el que llegué a Puerto Ayacucho. Esta última mudanza representaba un cambio en toda regla. ¿Cómo meter 29 años de vida en dos maletas? Es imposible, te lo aseguro. Lo intenté. Al final, después de intentarlo mucho, me vine, además de con la ropa, con mi vestido de novia, tres o cuatro libros que de ninguna manera podría haber dejado atrás, algunas fotos y una Biblia de estudio que me habían regalado.  

El viaje de Caracas a Puerto Ayacucho duraba por aquel entonces 14 horas. Y había que cruzar tres ríos en chalana (ahora solamente hay que cruzar el Orinoco así, sobre los otros dos ya han puesto puentes). Recuerdo que cuando comenzó a amanecer después de toda la noche en ese autobús que botaba de un lado a otro por los huecos del camino, tan solo veía campo y campo y más campo. Cruzamos una chalana. Más campo. Cruzamos otra. Más campo. Y yo pensaba “Señor ¿a dónde voy?”. Cruzamos la última chalana para poder cruzar el río Orinoco y ya no hubo más campo. Comenzó a verse la vegetación, las montañas, el verde. La selva. Selva, selva, selva. Y después, Puerto Ayacucho.

Cuando me bajé del autobús me dolía todo el cuerpo. Estaba cansada. Empapada por una gotera en el aire acondicionado del bus. Bajé entre empujones, sentí el vapor húmedo tan típico de la zona que te deja sin respiración, vi el lugar, tan diferente a cualquier cosa que hubiera conocido antes… y sonreí. Quizás no era el mejor lugar del mundo, pero era el lugar al que Dios me había llevado. Era mi lugar.

Seguramente por la cabeza de Rut no pasó jamás que tendría que comenzar de nuevo en un lugar distinto. Y menos que tendría que hacerlo sola. Pero Rut no había llegado a Belén por descarte o porque no tenía ningún lugar mejor al que ir. Rut había llegado a Belén en pos del Dios verdadero. A pesar de lo desesperado de su situación como viuda sin hijos, Rut tenía ánimo. Tenía esperanza. Y, sobre todo tenía al Señor de su lado.

Rut es la única mujer en la Biblia a la que se llama virtuosa de manera explícita (Rut 3:11). Y, conociendo Proverbios 31, una sabe que el listón de la virtud ¡está muy alto! En este capítulo ya comenzamos a atisbar algunos de los rasgos de carácter que la distinguen como una mujer virtuosa.


Rut era una mujer decidida y valiente

Rut 2:2 “y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallaré gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.”

Rut no esperó a ver qué pasaba con ella y con su suegra. Decidió ir a un campo y recoger espigas como sustento para ambas mujeres. No conocía a nadie en Belén. No sabía ante quién hallaría gracia. No tenía seguridad de nada, pero igual fue.

Rut llegó al campo de Booz y espigó en pos de los segadores (Rut 2:3). Levítico 19:9-10 mandaba a los segadores en Israel no cosechar sus campos completamente. Ellos debían siempre dejar algo atrás y dejar también sin recoger aquello que se les cayera. Esto servía como ayuda para los pobres y necesitados que encontraban de esa manera algo para su sustento.

Josué 1:9

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas

No somos decididas o valientes porque creemos que somos Superwoman o la mujer maravilla. Podemos ser decidas y valientes porque creemos en un Dios que estará con nosotras en cualquier situación que atravesemos. En un Dios que nos dará la fuerza, el valor y el aliento para continuar.


Aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec” (Rut 2:3). La mano de Dios en acción. Él siempre está haciendo algo aunque nosotras no seamos capaces de verlo hasta después.

Dios, en Su providencia maravillosa, guio a Rut al campo de Booz. Al campo del pariente de Elimelec que podía redimirlas (Rut 21). Booz no solo era pariente de Elimelec, sino que era un hombre rico. El término que se emplea aquí no se refiere necesariamente a riqueza material, sino que habla de que era un hombre con cualidades excelentes. Algo que, sin duda, vemos a lo largo de todo el libro.

Esa providencia también se ve en el hecho de que Booz apareciera justo en el momento en el que Rut estaba en el campo de manera que pueda verla e interesarse por ella (Rut 2:4-5).



Rut era una mujer humilde

Rut 2:7a “(Rut) ha dicho: te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas”.

Los segadores hablaron a Booz sobre la actitud humilde de Rut. Era su derecho entrar al campo y recoger espigas (Levítico 19:9-10). Si ella hubiera entrado al campo directamente y se hubiera puesto a recoger las gavillas no podrían haberla echado. Sin embargo. Rut hizo las cosas bien. Pidió entrar al campo y que le dejaran espigar. Y su actitud humilde no pasó desapercibida.

Isaías 66:2

Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.”

El Dios Creador del cielo y de la tierra, el Dios que formó todo lo que existe, el Dios por medio del cual tenemos vida, el Dios Todopoderoso, mira, está atento a aquel que es pobre y humilde de espíritu, a aquel que teme Su Palabra. Dios se involucra en la vida de aquellos que le temen y buscan una relación con Él.

¡Ah cuántas veces el orgullo se mete en medio de nuestra relación con el Señor! ¡Cuántas veces dejamos que nuestros planes, nuestra manera de hacer las cosas, nuestros gustos, nuestro sentido del tiempo interrumpan la obra de Dios en nosotras!

Dios quiere tu corazón. Dios puede obrar grandes cosas con un corazón humilde y rendido a Él. Pero el corazón orgulloso debe ser doblegado como un animal salvaje para que el Señor pueda llegar a usarlo.



Rut era una mujer trabajadora

Rut 2:7b “Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento”.

Rut 2:17a “Espigó, pues, en el campo hasta la noche.”


Los segadores de Booz le dieron también el reporte de cómo ella había estado trabajando todo el día sin descanso. No estaba rogando por unas espigas. No estaba viendo a ver qué conseguía. Estaba trabajando y esforzándose para conseguir el grano que ella y Noemí necesitaban para su sustento.


Proverbios 31:17

Ciñe de fuerza sus lomos y esfuerza sus brazos

El trabajo duro, el esfuerzo, es una de las características principales de la mujer virtuosa reflejada en Proverbios 31. Todo lo que vayas a hacer, hazlo bien. No te quedes a medias. No estés rondando a la tarea que se te ha encomendado ni la dejes para más tarde. ¿Qué tarea te ha sido encomendada? ¿Qué trabajo tienes que hacer con esfuerzo? ¿Qué es eso que te cuesta hacer?

Para mí, sin duda, es el trabajo en el hogar, el cuidado de mi casa. Siempre a regañadientes, siempre con pocas ganas. Demasiadas veces haciendo lo mínimo imprescindible. No. No es eso lo que el Señor demanda de mí. La tarea encomendada, sea la que sea, debe hacerse con ánimo y dedicación. Al fin y al cabo, se nos dice que lo hagamos todo de corazón “como para el Señor” (Colosenses 3:3) y eso debe marcar una diferencia en nuestra manera de hacer las cosas.



Rut era una mujer generosa

Rut 2:18 “Y lo tomó y se fue a la ciudad; y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada y se lo dio.”

Rut no trabajaba solamente por ella. Trabajaba por ella y por Noemí. Todo lo que conseguía era para las dos. No se guardaba nada. No escondió su comida para más tarde ni se quedó con parte del grano. Rut dio con liberalidad y con generosidad.

Después de estar estos años viviendo con gente que apenas tiene nada, he podido vivir que las personas que menos tienen son las más generosas. Quizás sea porque saben cómo es acostarse con hambre o pasar frío o no tener cómo comprar unos zapatos. Quizás sea porque ellas mismas han sido bendecidas por otras personas y quieren devolver a otros el bien que les hicieron. Sea por la razón que sea, las personas que menos tienen dan con liberalidad y las personas que más tienen se lo suelen pensar dos veces antes de dar a otros.

Nosotras, tengamos mucho o poco, somos llamadas a dar y a dar con liberalidad.


2 Corintios 9:7

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

Dar es un acto de obediencia y una cuestión del corazón. No depende de la cantidad de recursos que tengamos, sino de nuestra actitud. Dar siempre requiere un esfuerzo por nuestra parte. No damos de lo que nos sobra. Damos de lo que tenemos. Y confiamos en que Dios proveerá. Así es como el Señor bendice a sus hijos.

Nosotras somos las encargadas de sostener nuestra iglesia. Nosotras somos las encargadas de sostener a nuestros obreros que trabajan para el Señor. Con mi clase de escuela dominical recogemos todos los domingos una ofrenda misionera. Y todos los domingos les digo lo mismo: “nosotros, la iglesia, somos responsables de nuestros misioneros. Si nosotros los enviamos al campo, somos nosotros los que debemos velar por ellos.”

¿Te cuesta dar? Piensa que todo lo que tienes es la provisión de Dios para tu vida. Dar a la obra de Dios, dar tus diezmos y ofrendas, sostener pastores y misioneros no es quitarte de lo tuyo, es invertir de lo eterno. Y eso, sí o sí, es ganancia. 




¿Cuál fue el resultado de que Rut mostrara estos rasgos de carácter?

Por un lado, atrajo la atención de Booz hacia ella. Tras el recuento de sus segadores, quedó gratamente impresionado con Rut. Booz había escuchado de Rut, sabía que lo había abandonado todo para venir con su suegra y seguir al Dios vivo (Rut 2:11-12). Pero ahora estaba constatando con sus propios ojos esa reputación de Rut. Estaba viendo y comprobando por sí mismo que todo lo que decían de ella era verdad.

Vemos en todo el capítulo cómo él tuvo cuidado especial de ella:

Booz le dice que no espigue en ningún otro campo, que se quede allí en el suyo y que siga a sus criadas. Incluso había mandado a sus trabajadores que no la molestaran (Rut 2:8-9)

Booz la trata, no como a una viuda extranjera y pobre que no tiene derecho a nada, sino como a una de sus criadas al proveerle de agua para aplacar la sed (Rut 2:9)

Booz la sienta a comer con él, le invita a compartir su comida (Rut 2:14)

Booz da instrucciones  a sus criados de que, no solamente dejen a Rut recoger las gavillas, sino que intencionalmente dejen caer algunos manojos de trigo para que ella pueda recogerlos (Rut 2:15-16)

¿Te suena de algo? ¿Gracia inmerecida? ¿Misericordia? ¿Encontrarse no con lo que uno merece sino con un trato especial? Booz es lo que se llama un tipo de Cristo, una figura que refleja Su obra redentora en nuestro favor.

Rut no merecía el favor de Booz. Nosotras no merecíamos el favor de Dios. Y, sin embargo, de la misma manera que Rut recibió gracia, la recibimos nosotras. No la merecíamos. No la ganamos. Es, simplemente, el favor de Dios sobre nuestras vidas. 


“Es la relación de Booz y Rut una imagen de la relación de Jesús con la iglesia. Como Rut, el pecador está fuera de la familia de Dios. Pero Dios tomó la iniciativa y proveyó de una manera para que seamos parte de Su familia por medio de la fe en Jesucristo (Efesios 2:10-22)” – Warren Wiersbe, Be committed


Por otro lado, al final del capítulo 2 recuperamos a Noemí. Ya no es Mara. Vuelve a ser una mujer con alabanza en su boca en lugar de amargura. Vuelve a ser esa mujer que, de una manera u otra, influyó lo suficiente en su nuera como para que ella decidiera ir en pos de su Dios.

Rut 2:20

y dijo Noemí a su nuera: Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto


Noemí está comenzando a darse cuenta de la providencia de Dios, del plan de Dios, del propósito divino. Sabe que no es casualidad que Rut llegara al campo de Booz. Sabe que no es casualidad que Booz sea un pariente que puede redimirlas.

Ella está empezando a darse cuenta también de que el Señor no la ha abandonado. Él seguía con Noemí de la misma manera que está contigo hoy. Dios no te abandona ni te deja sola. Dios no se aleja de ti ni se desentiende de tu vida.

Salmo 9:9-10

Jehová será refugio del pobre;
refugio para tiempo de angustia.
En ti confiarán los que conocen tu nombre.
Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron

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