10 oraciones por tus hijos

22/3/17






Es imprescindible que, como padres, podamos ser conscientes de la necesidad constante de orar por nuestros hijos todos los días. Pero hay veces en las que no sabemos exactamente cómo orar.

Además de las cuestiones personales de nuestra vida diaria, de su carácter, sus maestros (o su trabajo si ya son adultos), sus problemas, sus deseos… hay cosas generales por las que podemos orar por ellos.

Hoy te traigo una propuesta de 10 oraciones sencillas que podemos hacer por nuestros hijos - 


1.
2 Timoteo 3:15 – “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Señor, te ruego que mis hijos puedan llegar a conocerte como su único y suficiente Salvador personal. Haz que puedan comprender que Tú los amas y que enviaste a Tu Hijo Jesucristo a morir por ellos. Que tu Espíritu Santo pued
a darles convencimiento de Tu perdón y Tu misericordia y puedan ser hijos tuyos. 



2.
Salmo 97:10 – “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal;
El guarda las almas de sus santos;
De mano de los impíos los libra
.

Padre, ayuda a mis hijos a reconocer el pecado en cada momento y a tener líneas claras entre aquellas cosas que están bien y aquellas que, definitivamente, no lo están. Te ruego que no se sumerjan en la corriente de este mundo que a lo bueno llama malo y a lo malo bueno, sino que puedan tomar la decisión de apartarse del pecado y de vivir en santidad, agradándote a Ti.



3.
Juan 17:15 – “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

Padre, protege a mis hijos del malo y del mal en cada área de sus vidas – física, emocional y espiritual. Sabemos que el enemigo está siempre al acecho tratando de hacerlos caer y derribarlos, pero sabemos también que Tú eres Todopoderoso y que puedes protegerles. 



4.
Efesios 4:2-3 – “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;”

Señor, te ruego que mis hijos puedan tener una actitud responsable en todas y cada una de sus relaciones con los demás. Que puedan respetar, que puedan amar y dar gracia a aquellos que los rodean. Pero que sean también sabios para poner los límites necesarios para que todas sus relaciones sean sanas y agradables a Tus ojos. 



5.
Romanos 13:1 – “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Padre, te ruego que mis hijos puedan respetar a aquellos que están en autoridad en sus vidas. Que te respeten a Ti en primer lugar, que sean obedientes a Tu guía, a Tu dirección y a lo que Tú tienes planificado para sus vidas. Que respeten nuestra autoridad como padres y la de todos aquellos que Tú has puesto sobre ellos: sus maestros, el pastor y los líderes, las autoridades civiles… Haz de ellos ciudadanos responsables y útiles para la sociedad en la que viven ahora o en el futuro.



6.
Proverbios 1:10-11 – “Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar,
No consientas. Si dijeren: Ven con nosotros;
Pongamos asechanzas para derramar sangre,
Acechemos sin motivo al inocente;”

Padre, oro para que mis hijos puedan desear la clase correcta de amigos y que les protejas de las amistades que los alejan de Ti y de Tu Palabra. Que puedan buscar amistades que les edifiquen y les ayuden a crecer en el conocimiento de Ti. Te ruego también que puedan ser buenos amigos, que sean confiables, amorosos y que estén dispuestos a ayudar a otros. 



7.
Santiago 1:22 – “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Señor, te ruego que mis hijos puedan servirte con los dones y talentos que Tú les has dado. Haz que ellos amen Tu iglesia, que amen serviste a Ti a través del servicio a los demás y que encuentren el ministerio en el que puedan ser más útiles para el cuerpo de Cristo. Que puedan amar Tu obra y sientan el deseo de trabajar para Ti allí donde Tú los guíes.



8.
Proverbios 18:22 – “El que halla esposa halla el bien,
Y alcanza la benevolencia de Jehová

(pequeños)
Padre, te suplico que puedas guiar a mis hijos a su futuro esposo/a. Que puedan buscar una persona piadosa y creyente con la que compartir su vida y que más allá del físico o de las cualidades externas que puedan verse, te ruego que puedas guiarles a aquella persona que les va complementar y con la que van a poder formar una familia.

(mayores)
Señor, te ruego que puedas ayudar a mis hijos en su relación de pareja. Te pido que bendigas su matrimonio y, si aún no han dado el paso, te suplico que puedas guiarlos al establecimiento de su relación de acuerdo a Tu voluntad. Haz que ambos te amen a Ti en primer lugar y que tengan una relación próspera y piadosa.



9.
Salmo 139:13-14 – “Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.”

Padre, ayuda a mis hijos a saber quiénes son en Ti y cuál es su valor real. Que tengan una sana autoestima que no tenga que ver con el orgullo, sino con quiénes son en Ti y a través de Ti.



10.
1 Tesalonicenses 5:16-18 – “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

Señor, te ruego que mis hijos puedan encontrar su gozo en Ti. Que no dependan de dónde están, de lo que tienen o de las personas de las que se rodean para ser felices, sino que entiendan que es en Ti donde está su gozo, su paz y su felicidad.




Espero que estas sencillas oraciones y estos versículos te den un empujoncito para que puedas orar por tus hijos cada día.

Contenta en Su servicio,

Edurne


Invisible

20/3/17





Ha habido ocasiones en mi vida en las que me he sentido invisible, en las que he sentido que lo que yo pensaba, decía o hacía no importaba, en las que he sentido que no tenía una voz, que mis aportes no tenían relevancia.

Fue, de hecho, durante uno de esos períodos que llegué a los pies de Cristo.

Hay muchas personas, muchas mujeres generalmente, que se sienten invisibles, menospreciadas, que no sienten valoradas ni tomadas en cuenta. No se sienten valoradas en su trabajo dentro del hogar, en su profesión, en su relación, en el ministerio, en la iglesia…

Así debió sentirse David.

1 Samuel 16:1-13

Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.
Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido.
Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te dijere.
Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehová; y luego que él llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?
El respondió: Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio.
Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido.
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová.
Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Jehová.
10 E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos.
11 Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.
12 Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es.
13 Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.

Imagínatelo pastoreando las ovejas de la casa de su padre en el momento en el que alguien va a buscarlo para decirle “tienes que ir a casa ahora. El profeta Samuel vino y reunió todos los hijos de Isaí para elegir entre ellos al próximo rey de Israel. Pero Samuel ya vio a todos tus hermanos y ha dicho que ninguno de ellos será el ungido de Jehová. Así que solo quedas… tú”.

Imagina la cara de David al ver a todos reunidos allí. Si debían estar todos los hijos de Isaí presentes, ¿por qué a nadie se le había ocurrido llamar a David?

“¿En serio, papá? ¿No me has podido avisar? ¿No has podido enviar a alguien antes de que Samuel rechazara a todos los demás?”.

Invisible.

Si David hubiera estado ahí desde el principio, posiblemente Samuel lo habría visto igualmente en último lugar. Estaban en medio de la importante labor de buscar un sustituto para Saúl, un rey para Israel, ¡el ungido de Dios! Y David era el menor, el más débil, el que se encargaba de las ovejas, al ojo humano el menos apropiado para la tarea. 

Al ojo humano, pero no al ojo de Dios. 
 

También Agar se sintió invisible.

Génesis 16:5-14

Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.
Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.
Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur.
Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.
Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.
10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.
11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael,[a] porque Jehová ha oído tu aflicción.
12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
13 Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
14 Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.

Agar era una esclava, alguien insignificante según la sociedad de la época. Sara la trataba mal porque estaba embarazada del hijo de Abraham que ella no había podido tener todavía y Abraham no salió en su defensa. Así que decidió huir.

Y allí en el desierto, en medio de su desesperación, de su soledad, en el lugar en el que uno menos piensa que alguien pueda ser visto, Dios vio a Agar.

Ya no era invisible.

Y me encanta que sea Agar, una extranjera, una esclava, una mujer en el peldaño social más bajo, alguien que estaba acostumbrada a ser invisible, a que su existencia pasara desapercibida, a que no importara lo que pensaba, decía o sentía, la que expresa verbalmente una verdad a la que debemos aferrarnos en todo momento:

Tú eres Dios que me ve. El Roi.

Dios te ve.

Él te ve cuando todos los demás te hacen sentir invisible. Él está ahí cuando sientes que nadie te aprecia, que no le importas a nadie, que lo que haces es en vano.

Él te ve.

Y eso es suficiente. Aunque seas invisible para todos los demás, tu vida nunca pasa desapercibida para Dios.

Contenta en Su servicio,

Edurne