25/7/14

Descanso + Prioridades + Proyectos = Vacaciones




         



          El Salmo 90:12 es uno de los versículos a los que recurro de tiempo en tiempo: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” Vivir con sabiduría, es decir, vivir aplicando lo que la Palabra de Dios me enseña me hace ver en este momento que necesito descansar, reorganizar mis prioridades y trabajar en nuevos proyectos. Es por eso que El Viaje de una mujer se va de vacaciones hasta septiembre.


       Descanso

          Mi cuerpo, mi alma, mi mente, mi espíritu, necesitan descanso y reposo. Como sabes, lucho constantemente con la señal de internet, que tan solo funciona bien muy temprano por las mañanas. Levantarme todos los días antes de las 5am me pasa factura y ha llegado el momento de descansar y dormir un poco más ahora que estamos en período de vacaciones escolares.

          No solamente mi cuerpo necesita descanso. También mi mente clama por reposo, al igual que mi espíritu. Necesito un tiempo de quietud para poder volver con ideas nuevas, frescas, para poder seguir siendo de bendición. Quiero disfrutar de Dios y de la Palabra sin estar continuamente pensando que puedo usar eso o lo otro para un devocional o para una imagen. Sumergirme en la Biblia sin ver qué día de la semana es, sin buscar específicamente algo para poder compartir. Este tiempo de vacaciones me sirve para disfrutar sin prisa de la presencia de Dios, de Su Palabra, de Sus tratos con mi vida. Es mi momento de alimentarme, de llenarme para poder seguir dando.


       Prioridades

          Mi mayor lucha siempre está en el terreno de las prioridades, en el terreno de ponerlas en orden: Dios, familia, ministerio fuera del hogar. Mis hijos están de vacaciones y es el momento en el que mi esposo y yo nos podemos tomar un tiempo especial con ellos para jugar, reírnos, salir de acampada, leer o, simplemente, no hacer nada…pero no hacer nada juntos. En mi batalla con respecto al orden en mis prioridades me he dado cuenta de que si no hago un esfuerzo intencional de poner a mi familia por encima de todo lo demás, las otras cosas me roban el tiempo especial con ellos casi sin darme cuenta. 



          Proyectos

          Hace unas semanas recibí un email de una editorial proponiéndome escribir un libro. Hasta ahora no he decidido si lo voy a hacer o no, no estoy segura de que sea el momento adecuado ni de que tenga las fuerzas para atacar este proyecto. Pero estoy convencida de que, bajando el ritmo y  dándome la oportunidad de escuchar al Señor con respecto a este tema, podré llegar a tomar la decisión correcta. Te pido que durante este tiempo puedas estar apoyándome en oración con respecto a esto.

         

          Así que durante estas semanas el blog va a estar inactivo, pero no la página de Facebook. He programado algunas publicaciones de los archivos y fotos nuevas para que encuentres inspiración día a día. Y, seamos sinceras, no voy a resistirme a no conectarme de vez en cuando y compartir con ustedes ;)

          Además, hay páginas y blogs maravillosos que podrán acompañarte en este tiempo, aquí te dejo solamente algunos de ellos:


Si tienes un blog o una página dedicada a mujeres cristianas, por favor, pon el enlace en los comentarios para que podamos visitarte.

          Así que, querida amiga, me despido hasta septiembre deseándote unas felices vacaciones a ti también. Bendiciones para todas, espero verlas a la vuelta y muchas gracias por estar ahí, por ser parte de este hermoso viaje.


          Contenta en Su servicio,

   Edurne



23/7/14

Él sabe mi nombre






          Entre lágrimas, miré a mi esposo un día… “Dios tiene un propósito en esto” dije. “Él utilizará esto en nuestra vida para ayudar a otros.”
La pérdida devastadora de nuestro primer hijo fue un dolor privado. Muy pocos sabían que estaba embarazada y, en ese momento, decidimos que era mejor que fuera así. Con el tiempo, sin embargo, nos abrimos con respecto a nuestra pérdida y con la manera en la que Dios me ayudó a través de ella. Al compartir mi historia, otras mujeres me honraban al compartir las suyas.
Este diario viene de un lugar de comprensión compartida. Espero que te ayude a aceptar tu dolor y comience el proceso de sanación.
Esto te cambia para siempre. Y es así como debe ser.”

          Estas son palabras de mi amiga Amanda Gibson-Buhler. Ella, como algunas de ustedes, ha pasado por la terrible experiencia de perder un hijo. Amanda decidió que esa experiencia iba a servir no sólo para acercarla más a Dios, sino para ayudar a otras a superar esta devastadora experiencia.

          De ahí nació Él sabe mi nombre, un diario escrito desde el corazón de una madre para que sirva de ayuda para el duelo y la recuperación tras la pérdida de un hijo, que ayude, a través de la Palabra de Dios y de la música a comenzar el proceso para sanar el alma y el corazón.

          Amanda escribe en “cómo usar este libro”:

          Este libro consta de unas breves series de versículos bíblicos, pensamientos, preguntas y canciones. Son un punto de partida para ti y así es como debe verse. Toma tu tiempo mientras lees, algunas preguntas pueden ser fáciles de responder y otras difíciles. No hay límite de tiempo, deja que cada pregunta o pensamiento se asiente en tu corazón por unos días cuando sea necesario.
Esto no es una “formula”. Las preguntas no siguen un orden particular, de forma que puedes leerlas y pensar primero sobre aquellas que te hablan más.
Si quieres hacerlo en forma de diario, puedes imprimir el libro y escribir en los espacios que hay.
A veces, cuando no nos salen las palabras, la música habla por nosotras. Si la música te ayuda, pincha los enlaces y escucha las canciones incluidas. Cada página tiene uno o dos enlaces en la parte de abajo.


          Cuando las cosas son de Dios, de verdad que Él lo hace todo a lo grande. Amanda me envió el diario hace un par de meses, pero no había podido buscar las canciones en español para terminarlo. Hace unas semanas, llegó un mensaje de una lectora del blog que acababa de perder a su hijo de seis meses. El niño estaba enfermo y su corazón se detuvo. Era un clamor de ayuda de una madre deshecha por el dolor y la tristeza. Mi corazón estaba destrozado ante la angustia de esta madre, pero me sentí totalmente incapaz de ayudarla y decidí publicar un aviso en la página para que oráramos por ella. La respuesta por parte de ustedes, amadas lectoras, fue impresionante. Mensajes de amor, de cariño y comprensión. Madres que habían pasado por esa situación ofreciéndose a escribirla, animarla, ayudarla, amarla a través del email y del teléfono.

          Sofía, Yissell y Jess, tres mujeres, tres madres que saben por experiencia propia lo que significa perder un hijo, decidieron ponerse manos a la obra y, no solo ayudar a esta preciosa mujer, sino ayudar a muchas más. Próximamente estarán abriendo un grupo de apoyo en Facebook  para madres que han perdido un hijo. Fue con su invaluable ayuda que se pudo completar la versión en español de Él sabe mi nombre.

          Si estás pasando por el duelo tras la pérdida de un hijo o si conoces a alguien que esté atravesando por ese trance, por favor, pásale este diario. Es más, si estás pasando por una situación que no comprendes, por un problema grave, una prueba que parece no tener fin, te animo a que lo descargues también. Dios está cercano a los que sufren y este diario te ayudará a sentir Su presencia, esa presencia tan anhelada en los momentos en los que no entendemos por qué pasan las cosas.

          Puedes descargar Él sabe mi nombre pinchando la foto. Si tienes algún problema para la descarga, por favor, envíame un mensaje a edurnecia@hotmail.com para que pueda hacértelo llegar.


https://drive.google.com/file/d/0B4axDYS7bHmsVkE5aE04RkxBMlE/edit?usp=sharing



          Doy gracias a Dios por la vida de Amanda, de Sofía, de Yissell, de Jess, por su disposición a ayudar a otras mujeres. Oro para que este diario sea una ayuda más para ti que estás sufriendo en este momento.

          Contenta en Su servicio,

          Edurne







17/7/14

Memoriza la Biblia con tus hijos





Salmo 119:11

En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti

Memorizar versículos y guardarlos en nuestro corazón nos ayuda a vivir nuestra vida cristiana poniendo en perspectiva tanto nuestro propio pecado como la profundidad del amor y la misericordia de Dios por nosotras. Además, nos permite practicar la Escritura, vivirla, puesto que podemos recurrir a esos versículos que hemos aprendido, repasarlos, meditarlos, pensar en ellos en cualquier momento y lugar sin necesidad de tener una Biblia a la mano.

Y creo que nunca es demasiado pronto para comenzar a enseñar a nuestros hijos a memorizar versículos. Pablo le recuerda a Timoteo en 2 Timoteo 3:15 que “que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras”, lo que nos hace pensar automáticamente en Loida y Eunice, la madre y la abuela de Timoteo, quienes fielmente le enseñaron la Escritura desde que era pequeño.

Muchas veces tenemos el deseo de comenzar a memorizar versículos con nuestros hijos, pero no sabemos cómo hacerlo o qué versículos enseñarles, especialmente si son muy pequeños. Así que hoy voy a darte algunos tips y métodos para que hoy mismo puedas aprovechar las vacaciones escolares y comenzar a memorizar (no me olvido de mis amigas argentinas y colombianas cuyo período escolar es diferente. Aunque los niños estén en el cole todavía pueden introducir la memorización como parte de sus tareas diarias).

En el fondo, te confieso que a mí misma me cuesta sentarme a memorizar versículos. Así que hacerlo con mis hijos trae doble beneficio: ellos los aprenden y yo ¡aprendo con ellos!


Algunos tips prácticos a la hora de memorizar con niños.

1.      Escoge los versículos de acuerdo a su edad. Los niños más grandes y adolescentes pueden aprender porciones más largas. Con los más pequeños, un versículo corto y simple o una porción de un versículo largo, es suficiente. Yo utilizo la versión RV60 en mi lectura y memorización, pero a veces es difícil para mis hijos entenderla, no solo por el vocabulario sino por el uso del “vosotros”. Si el versículo es complicado en RV60, suelo buscarlo en otra versión para facilitarles la tarea, generalmente NVI (Nueva Versión Internacional).
2.      Define las palabras difíciles y ayúdalos a poner el versículo en su contexto. Es muy difícil memorizar algo que no se comprende.
3.      Repite, repite, repite. Repite el versículo cuantas sean necesarias y repásalo a menudo una vez que se haya aprendido.
4.      Todos los versículos son importantes, pero si no sabes por dónde comenzar, puedes hacerlo con aquellos que hablan sobre el carácter: amor, generosidad, no decir mentiras, valor, paciencia…busca en la concordancia de tu Biblia versículos que hablen sobre lo que quieres enseñarles. Puedes comenzar por aquí:



5.      Deja que los niños te vean a ti memorizar, sé de ejemplo para ellos.
6.      Ora por tus hijos para que no solo memoricen los versículos, sino que los comprendan, los apliquen a su vida y esto les ayude a crecer más cerca de Jesús. 


Ideas para memorizar versículos según su edad

Bebés hasta 3 años

1.      Léeles el versículo durante los tiempos de juego, de descanso o incluso en la bañera.
2.      Consigue CDs de música con versículos o inventa canciones para ellos. Tan sólo ponle al versículo la melodía de una canción infantil conocida.
3.      Imprime o escribe a mano el versículo de forma colorida y pégalo en varios lugares de la casa. Llama su atención hacia el versículo y léelo apuntando las palabras. 


4.      Busca maneras durante el día de aplicar el versículo de forma práctica y refiérete a él cada vez que lo hagas animando a tu hijo a que lo repita contigo (aunque no sepa hablar bien, va a poder repetir algunas palabras).
5.      Provee elementos visuales: dibujos, libros, marionetas, muñecos…para ilustrar el versículo.

Preescolares y niños en edad escolar
1.      Todas las ideas anteriores
2.      Durante la semana, lean juntos los versículos que ponen en contexto el versículo que están memorizando.
3.      Siéntense en círculo con una pelota. La primera persona dice la primera palabra o la primera parte del versículo y le pasa la pelota a otra persona que tiene que continuar el versículo. Repítanlo varias veces hasta que lo aprendan.
4.      Divide el versículo en pedazos de papel y cartulina y escóndelos por la casa. Tus hijos tienen que buscarlos y ponerlos en el orden correcto.
5.      Escribe los versículos separados por palabras en post-it adhesivos y ve quitando una palabra después de cada lectura del versículo.
6.      Imprime el versículo para que lo coloreen.
7.      Haz movimientos con las manos y con el cuerpo para enfatizar algunas de las palabras del versículo: señala hacia arriba cuando menciona a Dios, da unos pasos cuando hable de caminar, avanzar…Haz la señal de pare con la mano cuando hable de esperar, pon la mano en tu pecho si menciona el corazón, en tu cabeza si habla sobre aprender, entender…
8.      Crea un alfabeto con versículos. Busca versículos que comiencen por cada letra del alfabeto y ponlos en tarjetas para que los puedan ir memorizando en orden.






9.      Más ideas:









(Esconde tarjetas con el versículo o con partes de él en una taza de arroz, arena, sal, grano… para que los niños las busquen)
  




Adolescentes

En esta etapa, ellos pueden aprender los versículos por sí mismos. Aprovecha los tiempos con ellos para repasar los versículos juntos y ayudarles a buscar aplicaciones prácticas, explicarles palabras o conceptos que no entienden… Escoge para memorizar versículos o pasajes que se apliquen a situaciones que estén viviendo. Anímalos a fijarse en un concepto o palabra y buscar otros versículos que se refieran a lo mismo.

Pueden tener un diario o un simple cuaderno en el que vayan anotando lo que van aprendiendo.





O una cajita en la que ir almacenando los versículos para poder repasarlos.








Anímate a memorizar versículos con tus hijos, va a ser beneficioso no solo para ellos, sino también para ti. Si tienes alguna otra idea, por favor compártela en los comentarios o en la página de Facebook.


Contenta en Su servicio,

Edurne