Incorpora la Biblia a la vida diaria de tu familia

2/9/15






Déjame contarte algo sobre mí: crecí en un buen hogar con unos padres maravillosos y dos hermanas que me quieren y me apoyan en todo, pero no era un hogar cristiano, me convertí siendo ya una mujer adulta.

Muchas veces comparto con las chicas en la iglesia que han crecido en hogares cristianos y que tienen “curiosidad” por todo lo que el mundo ofrece que no saben la bendición que tienen de ser creyentes desde niñas o jovencitas y de que Dios, Su Palabra y la iglesia fueran parte de sus vidas desde temprana edad. Creo que es por eso que le doy tanta importancia a criar a mis hijos en la Palabra de Dios.

Los niños son como esponjas, retienen todo en sus cabecitas. A veces me impresiona ver cómo recuerdan detalles de historias de la Biblia que han escuchado. Tener su clase de escuela dominical el domingo no es suficiente para darles la base espiritual que les va a ayudar durante toda su vida, es por eso que hoy te dejo algunas ideas para incorporar la Biblia a la vida diaria de tu familia:


Ten un Estudio Bíblico en familia

Nuestros hijos generalmente tienen muchas actividades y también nosotros como padres. A veces estamos tan ocupados que no pasamos tiempo en la actividad más importante de todas: aprender la Palabra de Dios en casa. Revisa tu calendario semanal y haz una prioridad el reunirse como familia para estudiar la Biblia, No sólo para leer, sino para tener un estudio o un devocional en casa. Toma un tiempo después de la cena, durante el desayuno, antes de acostarse... cada día, dos o tres días a la semana ¡un día a la semana! y adquiere el compromiso de que toda la familia estudie la Biblia junta.
No hay límite de edad para esto. Desde los niños más pequeños hasta nuestros hijos adultos pueden beneficiarse de nuestro tiempo de estudio en familia.

Relaciona las conversaciones con historias de la Biblia

La comunicación es vital en todos los aspectos de la familia y debemos fomentarla desde los primeros años de nuestros hijos hasta que están fuera de nuestro hogar. Cuando nuestros hijos nos cuentan lo que les pasa en la escuela o con los amigos o cuando comparten con nosotros inquietudes, sentimientos, luchas, problemas de cualquier tipo, trata de incorporar lecciones de la Biblia en tus respuestas. Haz referencia a Dios en esas conversaciones. Pueden leer la Biblia desde pequeños, pero debemos enseñarles a relacionar la Escritura con su vida diaria para que comprendan el verdadero significado y el poder de la Dios y cómo actúa en nuestras vidas.

Da prioridas a la oración

Es normal que orar con los niños antes de las comidas y a la hora de dormir, pero ¡qué bueno sería que les enseñáramos el concepto de orar sin cesar! Haz el hábito de orar por ellos y con ellos. Háblales sobre la importancia de oración y hazles saber que Dios está disponible todo el tiempo y que está deseando que recurran a Él en toda circunstancia.

Ayuda a tus hijos a tener un diario espiritual

Si tus hijos son grandes, regálales un diario o un lindo cuaderno en el que puedan anotar sus oraciones y sus conversaciones con Dios. Anímalos a tener un diario espiritual, una hora silenciosa, un cuaderno devocional o como quieras llamarlo. Esta es una manera hermosa de ayudarles a desarrollar una relación íntima con Dios y a hacer recuento de ello. Con los niños que aún no saben leer, puedes usar un cuaderno de dibujo u hojas blancas en las que puedan dibujar o preguntarles sobre qué les gustaría decirle a Dios y escribirlo por ellos. Nunca es demasiado pronto para enseñar a los niños a pensar en el Señor.

Compartan bendiciones en la cena

Generalmente, la cena es la comida del día en la que toda la familia come junta. Además, es la única comida que puede hacerse con tranquilidad y sin apuro. Es, por tanto, un tiempo especial para reflexionar y para que cada miembro de la familia dé gracias no solamente por la comida, sino por lo que ha vivido en ese día. Pero si tu familia tiene la posibilidad de reunirse en otro momento del día, ¡comparte bendiciones a cualquier hora!

Comienza un estudio Bíblico con amigos

Si tu iglesia no tiene un programa de niños o de jóvenes o, aún si lo tiene, anima a tus hijos a invitar a sus amigos de la iglesia para un tiempo de estudio juntos. Esto les daría un grupo de apoyo y les recordaría que no están solos en su vida cristiana.

          


¿Cómo incorporas tú la Biblia a la vida diaria de tu familia? Comparte en los comentarios aquí o en la página de Facebook.

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Vuélvete a mí

31/8/15





Isaías 44:22
Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.”

            Una de las cosas maravillosas de Dios es que nunca se cansa de llamarnos para que volvamos a Él. Estés donde estés, no importa cuán lejos o cuán abajo, el Señor te sigue llamando...

            ...“Vuelve a mí

            Dios te ve, es más, en ningún momento te ha perdido de vista. Su corazón nunca se ha apartado de ti. ¿Y tu corazón? ¿Se ha apartado tu corazón de Dios? ¿Has dejado que el pecado no confesado cree una capa impermeable alrededor de tu corazón evitando que sea movido por la voz del Señor?

            Quizás has dejado Su presencia por un amor que nunca podrá llenarte.
            Quizás has preferido buscar cosas materiales.
            Quizás estás muy ocupada, o muy cargada, o muy distraída para acordarte de Dios.
            Quizás está herida y haces al Señor responsable de tu dolor.
            O quizás simplemente no tienes ninguna razón, no sabes por qué... pero sí sabes que estás lejos de la preciosa presencia de Dios y de la dulce comunión de la que disfrutabas en otro tiempo.
          La buena noticia es que Dios es bueno y perdonador (Salmo 86:5), hace llegar Su misericordia a todo aquel que confiesa su pecado (Proverbios 28:13), echa en lo profundo del mar todos nuestros pecados (Miqueas 7:19).

            Hoy, mi querida, te está llamando para que regreses. Sin importar cuál ha sido la falta, sin tener en cuenta la magnitud del pecado, Dios quiere dispersarlo como la niebla, hacer borrón y cuenta nueva contigo. Como sucedió con el hijo pródigo, tu Padre Celestial está listo para correr hacia ti con los brazos bien abiertos.

            Sólo debes decidirte a volver.
            El te mostrará el camino a casa.
           “Vuelve a mí”. El está ahí, esperándote con los brazos abiertos.

          Pero eres tú quien debe dar el primer paso. Tan solo recuerda que no hay absolutamente nada que sea mejor, que te complete, te satisfaga, dé sentido a tu vida como el Señor.

Juan 6:68

“Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”

            Quizás no seas tú quien está lejos de Dios, pero conoces a alguien que está vagando en el desierto de sus propios deseos. También a ti quiero animarte a que sigas orando por el pronto regreso de esta persona al Señor. Persiste en la oración hasta que corra a los brazos de Su Padre.

          Si te encuentras lejos de Dios y no sabes cómo dar el primer paso, quiero orar por ti. Si tienes a alguien lejos de Dios por el que estás orando, quiero apoyarte en oración. Déjame un mensaje privado o un comentario aquí o en la página de Facebook para estar orando.

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          Edurne





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Herodías – Serie “Mujeres del Nuevo Testamento”

28/8/15




Mateo 14:3-11

Porque Herodes había prendido a Juan,  y le había encadenado y metido en la cárcel,  por causa de Herodías,  mujer de Felipe su hermano; porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.
Y Herodes quería matarle,  pero temía al pueblo;  porque tenían a Juan por profeta.
Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes,  la hija de Herodías danzó en medio,  y agradó a Herodes, por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese. Ella,  instruida primero por su madre,  dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.
Entonces el rey se entristeció;  pero a causa del juramento,  y de los que estaban con él a la mesa,  mandó que se la diesen, y ordenó decapitar a Juan en la cárcel. Y fue traída su cabeza en un plato,  y dada a la muchacha;  y ella la presentó a su madre.


Herodías venía de una familia, cuando menos, complicada. Atenta, porque su árbol familiar es digno de un culebrón. Era nieta de Herodes el Grande, a quien conocemos bien, pues era el rey al que los magos fueron a preguntar por el rey de los judíos (Mateo 2:1-2) y quien mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén (Mateo 2:16).  Era también hermana de Herodes Agripa, quien quitó la vida al apóstol Santiago (Hechos 12:1, 2.). Herodías se casó primero con su medio tío conocido comúnmente como Herodes Filipo, con quien tuvo a Salomé. Herodías se divorció de él y se casó con el hermanastro de este, Herodes Antipas, que también era hijo de Herodes el Grande.

Juan el Bautista tenía razones más que de sobra para condenar el matrimonio de Herodías y Herodes Antipas, pues era ilegal e inmoral según la ley judía. Su justa y valerosa denuncia despertó el implacable odio de Herodías, quien puso todas sus fuerzas en acabar con Juan.

Marcos 6:19 dice que, Herodías “acechaba” a Juan y “deseaba matarle”. Tal eran su odio y su rencor por aquel que había levantado su voz para calificar la relación de Herodías con Antipas: incesto, adulterio, pecado.

Imagino a Herodías hablando con Herodes Antipas y rogándole una y otra vez que hiciera callar para siempre a Juan el Bautista. Pero Herodes no se atrevía a poner una mano sobre él (Mateo 14:5) e incluso le temía, porque lo consideraba un valor justo y santo (Marcos 6:20). Así que Herodías urdió un plan retorcido para llevar a cabo su venganza.

Y ahí es donde entra su hija que, aunque no se nombra como tal en la Biblia, sabemos por el historiador Flavio Josefo que se llamaba Salomé.

El cumpleaños de Herodes fue una celebración por todo lo alto. Herodías mandó a su hija Salomé para que bailara para Herodes. Lo que el original dice sobre ella es que era una niña de no más de doce años (korasion) que bailó ante su padrastro. Este se derritió ante la danza adorable de la niña (Marcos 6:22) y le prometió darle cualquier cosa que ella quisiera. Salomé había sido instruida por su madre, le había enseñado su forma de ser y su forma de odiar. Así que esta, se volvió a su madre y le preguntó. “¿qué pediré?” (Marcos 6:24).  

Herodías aprovechó su oportunidad y le dijo que pidiera la cabeza de Juan el Bautista.

Herodes se vio comprometido de tal manera que, aun a su pesar, no pudo negarse a la petición de Salomé  y envió un guardia para decapitarle. Pusieron la cabeza de Juan en una bandeja de plata, se la dieron a Salomé y esta se la dio a su madre.

La venganza estaba consumada.

Podría escribir toda una larga serie destacando los aspectos negativos de la vida de Herodías y de cómo esta mujer es un ejemplo negativo para nosotras, pero hoy voy a escoger solamente uno: su deseo de venganza.

Como creyentes, tenemos directrices claras de cuál debe ser nuestra actitud ante las ofensas y los agravios de cualquier magnitud... y vengarse no es parte de lo que Dios nos dice que debe ser nuestro comportamiento.

Lucas 6:27-30

Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.
A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.

Eso no es lo que nos pide el cuerpo la mayoría de las veces, ¿verdad? Cuando nos hacen daño queremos que la otra persona sufra también, que pague por lo que ha hecho, y apelamos al ojo por ojo y diente por diente, justificando nuestro deseo de venganza.

Pero Dios dice:

Romanos 12:19

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, no dejad lugar a la ira de Dios;  porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

¿Guardas rencor contra alguna persona en particular? Déjalo ir. Deja que Dios se ocupe. La vida de Herodías nos sirve como ejemplo de lo que no debemos hacer. Fue una mujer que alimentó su odio día a día, que manipuló a las personas a su alrededor con tal de conseguir su venganza.

El necio da rienda suelta a toda su ira - Proverbios 29:11

Por difícil que sea, cuando nos hacen daño, debemos devolver amor, debemos perdonar y debemos dejar que sea Dios el que se encargue de poner cada cosa en su sitio y a cada persona en su lugar. Solo así podrás encontrar paz.

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Edurne


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