17/7/14

Memoriza la Biblia con tus hijos





Salmo 119:11

En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti

Memorizar versículos y guardarlos en nuestro corazón nos ayuda a vivir nuestra vida cristiana poniendo en perspectiva tanto nuestro propio pecado como la profundidad del amor y la misericordia de Dios por nosotras. Además, nos permite practicar la Escritura, vivirla, puesto que podemos recurrir a esos versículos que hemos aprendido, repasarlos, meditarlos, pensar en ellos en cualquier momento y lugar sin necesidad de tener una Biblia a la mano.

Y creo que nunca es demasiado pronto para comenzar a enseñar a nuestros hijos a memorizar versículos. Pablo le recuerda a Timoteo en 2 Timoteo 3:15 que “que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras”, lo que nos hace pensar automáticamente en Loida y Eunice, la madre y la abuela de Timoteo, quienes fielmente le enseñaron la Escritura desde que era pequeño.

Muchas veces tenemos el deseo de comenzar a memorizar versículos con nuestros hijos, pero no sabemos cómo hacerlo o qué versículos enseñarles, especialmente si son muy pequeños. Así que hoy voy a darte algunos tips y métodos para que hoy mismo puedas aprovechar las vacaciones escolares y comenzar a memorizar (no me olvido de mis amigas argentinas y colombianas cuyo período escolar es diferente. Aunque los niños estén en el cole todavía pueden introducir la memorización como parte de sus tareas diarias).

En el fondo, te confieso que a mí misma me cuesta sentarme a memorizar versículos. Así que hacerlo con mis hijos trae doble beneficio: ellos los aprenden y yo ¡aprendo con ellos!


Algunos tips prácticos a la hora de memorizar con niños.

1.      Escoge los versículos de acuerdo a su edad. Los niños más grandes y adolescentes pueden aprender porciones más largas. Con los más pequeños, un versículo corto y simple o una porción de un versículo largo, es suficiente. Yo utilizo la versión RV60 en mi lectura y memorización, pero a veces es difícil para mis hijos entenderla, no solo por el vocabulario sino por el uso del “vosotros”. Si el versículo es complicado en RV60, suelo buscarlo en otra versión para facilitarles la tarea, generalmente NVI (Nueva Versión Internacional).
2.      Define las palabras difíciles y ayúdalos a poner el versículo en su contexto. Es muy difícil memorizar algo que no se comprende.
3.      Repite, repite, repite. Repite el versículo cuantas sean necesarias y repásalo a menudo una vez que se haya aprendido.
4.      Todos los versículos son importantes, pero si no sabes por dónde comenzar, puedes hacerlo con aquellos que hablan sobre el carácter: amor, generosidad, no decir mentiras, valor, paciencia…busca en la concordancia de tu Biblia versículos que hablen sobre lo que quieres enseñarles. Puedes comenzar por aquí:



5.      Deja que los niños te vean a ti memorizar, sé de ejemplo para ellos.
6.      Ora por tus hijos para que no solo memoricen los versículos, sino que los comprendan, los apliquen a su vida y esto les ayude a crecer más cerca de Jesús. 


Ideas para memorizar versículos según su edad

Bebés hasta 3 años

1.      Léeles el versículo durante los tiempos de juego, de descanso o incluso en la bañera.
2.      Consigue CDs de música con versículos o inventa canciones para ellos. Tan sólo ponle al versículo la melodía de una canción infantil conocida.
3.      Imprime o escribe a mano el versículo de forma colorida y pégalo en varios lugares de la casa. Llama su atención hacia el versículo y léelo apuntando las palabras. 


4.      Busca maneras durante el día de aplicar el versículo de forma práctica y refiérete a él cada vez que lo hagas animando a tu hijo a que lo repita contigo (aunque no sepa hablar bien, va a poder repetir algunas palabras).
5.      Provee elementos visuales: dibujos, libros, marionetas, muñecos…para ilustrar el versículo.

Preescolares y niños en edad escolar
1.      Todas las ideas anteriores
2.      Durante la semana, lean juntos los versículos que ponen en contexto el versículo que están memorizando.
3.      Siéntense en círculo con una pelota. La primera persona dice la primera palabra o la primera parte del versículo y le pasa la pelota a otra persona que tiene que continuar el versículo. Repítanlo varias veces hasta que lo aprendan.
4.      Divide el versículo en pedazos de papel y cartulina y escóndelos por la casa. Tus hijos tienen que buscarlos y ponerlos en el orden correcto.
5.      Escribe los versículos separados por palabras en post-it adhesivos y ve quitando una palabra después de cada lectura del versículo.
6.      Imprime el versículo para que lo coloreen.
7.      Haz movimientos con las manos y con el cuerpo para enfatizar algunas de las palabras del versículo: señala hacia arriba cuando menciona a Dios, da unos pasos cuando hable de caminar, avanzar…Haz la señal de pare con la mano cuando hable de esperar, pon la mano en tu pecho si menciona el corazón, en tu cabeza si habla sobre aprender, entender…
8.      Crea un alfabeto con versículos. Busca versículos que comiencen por cada letra del alfabeto y ponlos en tarjetas para que los puedan ir memorizando en orden.






9.      Más ideas:









(Esconde tarjetas con el versículo o con partes de él en una taza de arroz, arena, sal, grano… para que los niños las busquen)
  




Adolescentes

En esta etapa, ellos pueden aprender los versículos por sí mismos. Aprovecha los tiempos con ellos para repasar los versículos juntos y ayudarles a buscar aplicaciones prácticas, explicarles palabras o conceptos que no entienden… Escoge para memorizar versículos o pasajes que se apliquen a situaciones que estén viviendo. Anímalos a fijarse en un concepto o palabra y buscar otros versículos que se refieran a lo mismo.

Pueden tener un diario o un simple cuaderno en el que vayan anotando lo que van aprendiendo.





O una cajita en la que ir almacenando los versículos para poder repasarlos.








Anímate a memorizar versículos con tus hijos, va a ser beneficioso no solo para ellos, sino también para ti. Si tienes alguna otra idea, por favor compártela en los comentarios o en la página de Facebook.


Contenta en Su servicio,

Edurne



14/7/14

Llamadas a cambiar







2 Corintios 5:17

De modo que si alguno está en Cristo,  nueva criatura es;  las cosas viejas pasaron;  he aquí todas son hechas nuevas.”

          Somos desafiadas a cambiar desde el mismo momento en el que creemos en Cristo como nuestro Salvador personal. Todo lo relacionado con la vida vieja, con la naturaleza pecaminosa, queda atrás y se nos otorga una nueva vida, un nuevo comienzo. Veamos tres características sobre el cambio:


       El cambio comienza con la nueva vida  

          Los que estamos en Cristo estamos en una relación con Él. Tener un encuentro personal con Cristo automáticamente pone al Espíritu Santo a trabajar en nosotras para que vivamos de manera diferente, para que podamos comenzar el proceso de renovación. Jesús cambia a todos aquellos que vienen a Él por fe.

          Esa regeneración en Cristo, nos impide por completo volver a vivir como vivíamos antes de tener esa relación con Jesús. Es lo mismo que le sucede a la oruga cuando se convierte en mariposa. La mariposa cuando nace, es una oruga. Esa oruga hace una crisálida y pasa por un proceso de cambio        total llamado metamorfosis de forma de que cuando sale de ese capullo, ya no es una oruga, es una mariposa. Es una nueva criatura totalmente transformada y, haga lo que haga, nunca podrá ser de nuevo una oruga.

          Nosotras somos nuevas criaturas. ¿Por qué empeñarnos en seguir viviendo como orugas si ya somos mariposas? ¿Por qué queremos seguir haciendo las cosas tal y como las hacíamos antes?


       El cambio en un proceso

          Cambiar implica abandonar las viejas costumbres y hábitos, dejar a un lado la vieja naturaleza y “vestirnos” de la nueva, renovarnos. Eso no se hace de la noche a la mañana, es un proceso diario y continuo. Y ese proceso comienza en nuestra mente.

Romanos 12:1-2

Así que,  hermanos,  os ruego por las misericordias de Dios,  que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo,  santo,  agradable a Dios,  que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo,  sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,  para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,  agradable y perfecta.”

          El cambio comienza cuando decidimos no conformarnos a este siglo, es decir no ser parte del sistema del mundo, de la cultura popular y de la manera de pensar que está contra Dios. No conformarnos a este siglo implica ser diferentes, ir contra corriente.

          Ser nuevas criaturas implica comenzar a vivir un nuevo carácter. Permitir que el Espíritu Santo nos transforme para ser, día a día, más parecidas a Cristo.


       El cambio se muestra en nuestra relación con otros

          Una de las formas en las que manifestamos la transformación que el Espíritu Santo hace en nuestra vida después de nuestro encuentro con Cristo es en nuestro trato con otras personas:

Colosenses 3:12-14

Vestíos,  pues,  como escogidos de Dios,  santos y amados,  de entrañable misericordia,  de benignidad,  de humildad,  de mansedumbre,  de paciencia (longanimidad); soportándoos unos a otros,  y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro.  De la manera que Cristo os perdonó,  así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor,  que es el vínculo perfecto.

          Pablo utiliza la ilustración de vestirnos para referirse al cambio que supone ser nuevas criaturas: lo compara con ponerse o quitarse ropa. ¿Cómo es tu comportamiento hacia las demás personas? ¿Muestras misericordia, humildad, paciencia? ¿Soportas a los demás, perdonas? ¿Amas?
         
          El amor es el vínculo perfecto. Nuestro amor va acompañado de misericordia, de humildad, de paciencia…según lo requiera la ocasión. Por tanto, una vida transformada se traduce en una vida que ama a los demás y lo muestra con su comportamiento.


          El cambio comienza con la nueva vida, es un proceso y se manifiesta en nuestra relación con los demás. No impidamos que el Espíritu Santo haga Su obra en nosotras. Quitémonos esas ropas viejas y ajadas y vistámonos de acuerdo a la nueva naturaleza que Dios nos ha dado. ¡Vivamos como mariposas!


          Contenta en Su servicio,

           Edurne