Disciplinas Espirituales 2 - Oración

21/4/11

Aunque lo haya dividido en dos, no te confundas, la oración y el tiempo devocional van de la mano y son igual de importantes para nuestra vida espiritual. Sin embargo, a veces nos cuesta mucho orar. Comenzamos a orar y, tras unos minutos, ya no tenemos nada más que decir. No sabemos cómo pedir. Cuando escuchamos de personas que oran durante toda la noche, nos preguntamos ¿cómo lo hacen? Nos frustramos, nuestras oraciones no son contestadas, dejamos de orar.

Pero no creas que eres la única. Los propios discípulos de Jesús, aquellos que caminaban a su lado y lo veían y escuchaban cada día, le pidieron que les enseñara a orar (Lucas 11:1-4). Recordemos que la oración no es el modo de conseguir cosas de Dios, sino el modo de convertirnos en lo que Dios quiere que seamos. El tiempo de oración es el tiempo que dedicamos a alabar a Dios, darle gracias, confesar nuestros pecados, suplicar a Dios (no demandar), interceder por otros y pedir por nuestras necesidades.

Cuando hacemos esto de forma constante y consistente, hablamos de “vida de oración”. El salmista dice: “siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios” (Salmo 119:164); oraba en la mañana y en la noche (Salmo 92:1,2). David dice: “Tarde y mañana y al mediodía oraré y clamaré” (Salmo 55:17). En la parábola de la viuda y el juez, el Señor nos enseña que debemos orar sin desmayar (Lucas 18:1).

La vida del apóstol Pablo se caracterizaba por una dependencia total del Señor. Esta dependencia era evidente en su oración. Siempre daba gracias a Dios por todas las cosas (Efesios 5:20). El sabía que la vida Cristiana se vive en el campo de batalla (Efesios 6:18). Recordaba a los cristianos de Filipos en oración (Filipenses 1:4). También oraba por los colosenses (Colosenses 1:3). Pablo siempre tenía una actitud de oración. Eso es tener una vida de oración, orar en cada situación de nuestra vida, compartir con Dios cada momento. El trono de la gracia siempre está dispuesto a escucharnos. En una vida de oración, orar es tan básico como respirar.

Idea práctica para orar: llevar un diario de oración

Llevar un diario de oración te ayudará a: mantenerte enfocado mientras oras y no distraerte con otros pensamientos y aumentará tu fe. Tener registradas tus peticiones y ver cómo Dios las contesta, sin duda fortalece nuestra fe.
Algunas ideas para tu diario de oración:
1.     Consigue un diario o un cuaderno en el que puedas comenzar a escribir tus oraciones, peticiones y respuestas de Dios.

2.    Escribe todos los días y registra tus oraciones con fecha. No importa que sean entradas largas o cortas, lo que importa es que seas persistente.

3.    Recuerda incluir no sólo peticiones personales, sino, alabanzas, acciones de gracias, intercesiones… puedes registrar canciones o himnos que alegren tu corazón, poemas, sermones o estudios que hayas escuchado, versículos que acudan a tu mente cuando estás orando o que te hablen de forma especial… ¡cualquier cosa que te ayude en tu vida de oración!

4.    Incluye fotos de las personas por las que estás orando. La mejor manera de recordar a una persona es recordarla en oración.

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