Disciplinas espirituales 3 - Memorización de versículos

21/4/11

La memorización de versículos debe ser uno de los hábitos de nuestra vida. El autor del Salmo 119 dice en el versículo 11: “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”. ¡Esa es una excelente razón para memorizar la Palabra de Dios!
Hace un tiempo leí un libro sobre la iglesia clandestina en China en el que contaba cómo algunos pastores se reunían en “institutos bíblicos” habilitados en cuevas y tenían un mes para memorizar un libro de la Biblia y aprender todo lo que pudieran sobre él. El autor contaba que en esa ocasión, estaban estudiando Mateo. Estudiando LITERALMENTE, porque cada día memorizaban un capítulo completo, de forma que, al terminar el mes, habían memorizado todo el libro. Esto era importante porque el uso de Biblias estaba terminantemente prohibido durante la época del más estricto comunismo en China y necesitaban memorizar la Biblia para poder enseñársela a los creyentes.
Siempre recuerdo esta historia porque, no sé a ti, pero a mí me cuesta mucho memorizar. No el acto de la memorización en sí, pero sí el hecho de apartar el tiempo para memorizar y hacerlo de forma constante. Y, sin embargo, es un hecho que la memorización de versículos debe ser una parte activa de nuestra vida diaria. Pablo instruye a Timoteo diciéndole:
“porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera” (1 Timoteo 4:8)
Nos sólo eso, sino que también anima a la iglesia de Colosas con estas palabras:
“La palabra de Cristo MORE EN ABUNDANCIA en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos, e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16)
Por eso me gustaría compartir contigo cuatro ideas que quizás te ayuden en tu tiempo de memorización:
1. Cuando vayas a memorizar la Biblia, es imprescindible que memorices la cita ¡y la cita es, precisamente, lo primero que se nos olvida! Por eso te recomiendo que digas la cita antes y después del versículo mientras lo estás memorizando. Hacerlo de esta forma, te ayudará a recordarla con mayor facilidad.
2. Es también bueno memorizar con otra persona. Si nadie sabe que tengo un objetivo, nadie sabe si fallo, ¿verdad? Memorizar con otra persona te obliga a cumplir con la memorización, ya sea diaria, seminal, quincenal o mensual y te anima a seguir memorizando. Puedes hacerlo con tu esposo, con un hijo mayor, con una amiga, un familiar, o comenzar un pequeño grupo de memorización.
3. La memorización conlleva un esfuerzo al igual que el ejercicio físico. Nos ayuda utilizar la mayor cantidad de nuestros sentidos posible: lee un versículo, dilo, escríbelo, visualízalo y ponlo en práctica en tu vida. Esta es la mejor forma de no olvidarlo. Comienza leyendo el versículo que quieres memorizar  varias veces y escríbelo en un papel o en una tarjeta que puedas ver en cualquier rato libre que tengas: en el autobús, en la cola del mercado, en la cocina mientras haces el desayuno, en la sala de espera del dentista… si lo llevas contigo, siempre vas a encontrar un momento en el que ponerte a memorizar.
4. Repasa los versículos después de que los hayas memorizado o, lo más seguro, es que se te olviden. Y no sólo los repases intelectualmente, sigue aplicándolos día a día para que sean parte de tu vida. Al ir comprometiéndonos y disciplinándonos en esta área, el Espíritu Santo nos va a ir ayudando . ¡Sólo tienes que comenzar!

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