Devocional Semanal 5 - Forjadas como hierro

“En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron" – Salmo  9:10
Si has visto alguna vez a un herrero forjando metal, te habrás dado cuenta de que no es algo que se haga rápidamente como en las películas, sino que es un largo proceso de calentar el metal y golpearlo para que tome la forma deseada por el herrero.
Los mismos principios que aplican a la forja de metales, también aplican a los cristianos. En la Biblia encontrarás bastantes pruebas de ello. Moisés estuvo en el desierto por cuarenta años, David luchó toda su vida como rey y como padre y Job vio su vida venirse abajo en un abrir y cerrar de ojos.  Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros, pero también necesita que seamos mujeres fuertes para poder servirle. Por eso permite que nos pasen ciertas cosas que no nos gustan, pero que nos fortalecen en la fe.
Helen Keller dijo “El carácter no puede desarrollarse en la quietud y la facilidad. Sólo a través de las pruebas y el sufrimiento puede el alma ser fortalecida y alcanzar el éxito”. Si Dios nunca dejara que nos pasaran cosas malas, si nos escondiéramos y nunca pasáramos por ese tipo de experiencias negativas, Dios no podría moldearnos.
Puede ser la pérdida de un ser querido, una enfermedad o un sueño que se viene abajo. A través de todo lo que pase, recuerda que Dios te ama y nunca va a abandonarte. Permítele que te moldee en la persona que Dios quiere que seas, para que, cuando llegue el momento, seas firme como el hierro.

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