Devocional Semanal 8 - Serenidad








El otro día leía el "encomio de la serenidad" de Reinhold Niebuhr, lo comparto para las que no lo conocen:

"Dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar;
el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y
la sabiduría para ver la diferencia"

Me hizo pensar en esas tres cualidades que, como hijas de Dios, debemos tener en nuestra vida.

En primer lugar serenidad, tranquilidad, paz, una de las cualidades del Fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23). Tal y como está usado podría ser, incluso, otra característica del Fruto: el dominio propio. Ambas cualidades del fruto, paz y dominio propio, son imprescindibles para aceptar tantas cosas que no entendemos pero que Dios permite que sucedan en nuestra vida. Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar... cosas que no cambian por voluntad de Dios, por la PERFECTA voluntad de Dios.

Habla después del valor para cambiar las cosas que sí se pueden cambiar. Cuántas veces nos vemos envueltas en situaciones que sabemos que no son correctas, que nos hacen daño a nostras mismas o a otras personas, en pecados a los que no queremos renunciar... ¿Cómo no pedir valor para cambiar todo esto? ¡No es fácil! Pero Dios nos dice que no nos ha dado "espíritu de cobardía sino de PODER, de amor y (de nuevo) de dominio propio".

Por último habla de la sabiduría necesaria para distinguir entre las cosas que no puedo cambiar y debo aceptar y aquellas que sí puedo (y debo) cambiar. Y es que a veces no es fácil distinguir entre nuestros propios deseos y la voluntad de Dios. Pero, una vez más, la Palabra nos dice: "Y si alguno tiene falta de sabiduría pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada".

Serenidad, valor, sabiduría... esenciales en nuestra vida.



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