Palabras con gracia



“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29)

Ya sea que iniciemos una conversación o que respondamos, en nuestro entorno personal, profesional o en el ministerio, hablemos siempre con gracia, con palabras “sazonadas con sal” ( Colosenses 4:6)

Aquí hay algunas pautas para conseguirlo:
  • Recuerda que Dios nos juzgará por cada palabra que salga de nuestras boca  (Mateo 12:33-37). Cada palabra que decimos es nuestra elección. No tenemos excusa
  • Rehúsa utilizar palabras “corrompidas”. No sólo las malas palabras, sino también las que hieren, desaniman o hacen caer.
  • Comprométete a usar “buenas” palabras – palabras amables y con gracia que edifiquen y animen
  • Concéntrate en lo positivo, no en lo negativo. Encuentra algo positivo con lo que comenzar y terminar tus conversaciones.
  • No pierdas tu tiempo hablando sobre cosas que no se pueden cambiar
  • Haz preguntas. Averigua sobre la otra persona y sus sentimientos, no te centres en ti misma.
  • Considera guardarte un comentario. A veces, lo mejor que puedes decir es… ¡no decir nada! Ejercita el dominio propio.
  • Chequea tu corazón constantemente. Nuestras palabras reflejan nuestras actitudes y motives. Palabras “corrompidas” revelan un corazón “corrompido”.   ( Mateo 12:34-36.)

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