Poesía para el alma


            Os dejo hoy dos poemas del escritor estadounidense Russell Kielfer (San Antonio, Texas 1933-2000). El primero, El plan de Dios, aparece en el libro Una vida con propósito, de Rick Warren y el segundo, Espera, lo vi hace poco en un libro en inglés. Lo traduje, pero después encontré una traducción que me gustó más en el blog: unamorquepermanece.blogspot.com. ¡Espero que los disfrutéis!



El Plan de Dios

Eres quien eres por una razón,
Eres parte de un plan minucioso,
Eres criatura singular, diseño hermoso,
Llamado por Dios hombre o mujer.

Vas tras la búsqueda de una razón,
Errores no comete Dios,
Te entretejió en el vientre, no eres ilusión.
Eres justo lo que el quería hacer.

A quienes tienes por padres El eligió,
Pese a como te sientas por ello,
De acuerdo con su plan los escogió,
Del maestro llevan su sello.

No fue fácil encarar esa emoción,
Dios lloro al verte sufrir,
Lo permitió para formar tu corazón,
Para que a su semejanza puedas vivir.

Eres quien eres por una razón,
La vara del maestro te formó,
Eres quien eres, por amor.
La verdad ¡ hay un Dios!




Espera
Desesperadamente, resignadamente, nostálgicamente, clamé;
Reposadamente, pacientemente, amorosamente, respondió Él.
Declaré y lloré por una pista para mi destino…
“Espera”, el Maestro gentilmente dijo.

..”¿Espera? ¿Dijiste espera?” indignado repliqué.
“Señor, ¡necesito respuestas, necesito saber porqué!”
¿Se ha acortado tu mano? ¿O no has escuchado?
Por fe he pedido, y tu Palabra he reclamado.

Mi futuro y todo lo que me rodea,
En la balanza cuelga, y ¿tú me dices, “Espera?”
Necesito un ‘sí,’ una señal de adelante.
O tan si quiera un ‘no’ al cual resignarme.
Tú prometiste, querido Señor, que si creemos,
Sólo debemos pedir, y recibiremos.
Señor, he estado pidiendo, y éste es mi clamor:
¡Cansado estoy de pedir! Necesito tu contestación.

Entonces calladamente, suavemente, aprendí de mi destino,
Mientras nuevamente, “Espera”, respondía Él compasivo.
Así que me desplomé en mi silla, vencido y malhumorado,
Y me quejé contra Dios, “Bueno, voy a esperar… ¡¿cuánto?!”

Pareció agacharse, y Sus ojos se encontraron con los míos…
Y tiernamente dijo, “Podría darte un indicio.
Podría sacudir los cielos y oscurecer el sol.
Podría levantar los muertos y enviar el turbión.

Podría darte todo lo que buscas y complacido estarías.
Tendrías lo que deseas, pero a Mí no me conocerías.
No conocerías las profundidades de Mi amor por cada santo.
No conocerías el poder que doy a quien es manso.

No aprenderías a ver a través de las nubes de la desesperación;
No aprenderías a confiar, sólo sabiendo que ahí estoy.
No conocerías el gozo de en Mí descansar,
Cuando oscuridad y silencio es todo lo que puedes mirar.

No experimentarías nunca la plenitud del amor,
Como cuando la paz de Mi Espíritu como paloma descendió.
Sabrías que Yo doy, y que Yo salvo para comenzar,
Pero jamás conocerías el profundo latido que mi corazón da.

Ni el brillo de Mi consuelo tarde en la oscuridad,
La fe que proveo cuando caminas sin señal.
La profundidad que es mucho más que sólo tener lo que quieres,
De un Dios infinito que hace durar lo que tienes.

Nunca sabrías si rápidamente te abandona tu dolor así,
Lo que significa que Mi gracia es suficiente para ti.
Sí, tus más queridos sueños de madrugada se harán realidad,
Pero, oh, qué perdida grande seria si pierdo lo que hago en tu andar.

Así, que estáte callado, hijo mío, y a su tiempo podrás ver,
Que el mayor de los regalos es a Mi poderme conocer.
Y aunque a menudo Mi réplica terriblemente tardía parezca,
Mi más preciosa respuesta de todas sigue siendo “ESPERA”. (
Por Karen Villarreal Z @www.loveamonglilies.blogspot.com kaviza 2011)

Comentarios

  1. Cada vez que leo el poema "Espera" se me pone la carne de gallina ¿no os pasa?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario