Ejemplo en Palabras





“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en PALABRA, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” 1 Timoteo 4:12

            El refranero español tiene dos perlas de sabiduría popular muy conocidas relativas al uso de las palabras: “por la boca muere el pez” y “en boca cerrada no entran moscas”. Para las que crecieron, como yo, con una madre que para todo tiene un refrán, no hace falta explicación alguna. Para las que no, ambos se refieren al peligro de abrir la boca en demasía.  Soy una firme convencida de que muchos de los refranes que utilizamos todos los días están inspirados en la Biblia.  y, para muestra, un botón:
 “El que abre demasiado la puerta (boca) busca su ruina” (Proverbios 17:19b)
            ¡La lengua! ¡Cuánto nos deleitamos hablando (de más)! Es lo primero que debemos controlar para poder ser de ejemplo y, a muchas, será lo que más nos cueste hacer.

Profundizando en la Palabra
            Lectura: Santiago 3:1-12
            Nuestras palabras, tal y como dice Santiago en el capítulo 3 de su epístola, son un arma muy poderosa que, si pudiéramos llegar a controlar, nos llevaría a controlar todo el cuerpo:
Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo” (Santiago 3:2)

            Este capítulo de Santiago y otros versículos más (Proverbios 13:3; Proverbios 21:23; Salmo 39:1) comparan el controlar nuestra lengua con la brida de los caballos, el freno que se les pone en la boca y que sirve para gobernar a este animal fuerte e impetuoso.  El Señor nos dice, literalmente, que pongamos freno a nuestra boca, que refrenemos nuestras palabras y así, podremos tener control sobre todo lo demás.
            De igual forma, tal y como un timón controla a un barco por grande que sea, lo que decimos nos controla a nosotras. Se dice que “somos esclavos de nuestras palabras y dueñas de nuestros silencios”, o, como dice Eclesiastés, hay un tiempo para hablar y un tiempo para callar (3:7). Muchas veces, lo único que hace falta para controlar nuestras palabras es ¡callarnos!
            La lengua es, finalmente, comparada con una pequeña chispa que enciende un gran fuego ¿Cuántos problemas nos ahorraríamos a nostras mismas y a los demás si controláramos aquello que sale de nuestra boca?
            Hay un gran poder en las cosas que decimos. Podemos usar ese poder para influenciar en forma positiva o hacerlo en forma negativa. Recuerda que Jesús advirtió que no es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de ella (Mateo 15:1-20), ¿y qué es lo que va a salir por nuestra boca? ¡Lo que hay en nuestro corazón! (Mateo 12:34). Si nos estamos llenando continuamente de la Palabra de Dios, examinándonos y confrontándonos a nosotras mismas, eso va a ser lo que hablemos. Pero si no lo hacemos… ¿qué vamos a decir?
             Nuestra oración, debería ser la misma que la del salmista “pon guarda a mi boca, oh Jehová” (Salmo 141:3) ¡Cuántos problemas, peligros y situaciones comprometidas nos ahorraríamos!
            Para poder ser de ejemplo con lo que sale de nuestra boca debemos evitar:
1 – Hablar demasiado y sin sentido – Eclesiastés 10:12-14; Proverbios 18:7
2 – El Chisme – 1 Timoteo 5:13; Filipenses 2:14
3 – La Mentira – Salmo 34:13; Proverbios 19:5
4 – Hablar con ira – Proverbios 21:19; Proverbios 19:19
5 – Utilizar malas palabras – Efesios 4:29, Salmo 10:3 - 7

            Y, del mismo modo, debemos esforzarnos para:
1 – Hablar con sabiduría – Proverbios 10:31; Daniel 2:14
2 – Hablar con prudencia – Proverbios 10:19; Proverbios 20:15; Amós 5:13
3 – Hablar la Palabra – Deuteronomio 6:7; Salmo 119:172
4 – Edificar con las cosas que decimos – Efesios 5:19; Proverbios 10:32
5 -  Alabar y Adorar – Salmo 9:1; Efesios 5:19

Sigue lo bueno
~        Onesíforo (2 Timoteo 1:16, 4:19): un hombre que utilizó sus palabras para confortar y animar a Pablo mientras estaba en prisión.
~        La mujer de Proverbios 31 (v 26): sabiduría y clemencia (compasión) describen la forma de hablar de esta mujer ideal, ejemplo obligado para todas nosotras

Aborrece lo malo
~        Ananías y Safira (Hechos 5:1-11): su pecado no fue guardar parte del dinero de la venta de su propiedad, su pecado fue mentir sobre ello… y les costó la vida. La mentira se paga cara siempre.
~        María la hermana de Moisés (Números 12:1-15): en Éxodo 15:20-21 es mencionada guiando al pueblo en alabanza, pero lo último que se dice de ella antes de su muerte es que murmuró contra Moisés y fue castigada por ello. Pasó de lo más alto, a lo más bajo por causa del chisme y la murmuración.

Profundizando en mi interior
            ¿Eres, como dice Santiago, “pronta para oír, tarda para hablar, tarda para airarte” (Santiago 1:19)? ¿O estás utilizando mal tu lengua? Puede ser que hables demasiado y caigas en la necedad, que te guste el chisme, que digas mentiras (aunque sean “mentiritas blancas”), que hables con ira, que grites, que digas malas palabras o te expreses mal de la gente… Cada una de nosotras sabemos perfectamente en qué área(s) estamos fallando. ¿Qué ejemplo estás dando con tu forma de hablar?
            Ahora bien, no basta con saber qué parte de nuestra forma de hablar es pecado (sí, pecado), sino tomar los pasos necesarios para cambiar esa actitud.
1.      Identifica con exactitud el problema
2.      Confiesa tu pecado a Dios y pide perdón a aquellas personas a las que hayas podido herir con tu forma de hablar
3.      Aprende y aplica cada característica del Fruto del Espíritu a tu vida diaria
4.      Anota aquellos versículos que te ayuden a cambiar la conducta negativa por una positiva que sea de ejemplo a los demás y comienza a memorizarlos.
5.      Persevera

Para seguir estudiando
            Para seguir profundizando en el tema, abre el libro de Proverbios y comienza a buscar los versículos que hablan sobre las palabras. Anota las referencias en varias categorías y estudia cada una de ellas con detenimiento.

            ¿Quieres ser ejemplo con tu forma de hablar? Comienza ¡hoy mismo! Llénate de aquellos versículos que nos dicen cuál es la forma correcta de hablar y el tipo de palabras que deben salir de nuestra boca y después, ¡no te conformes con menos!


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