Sé ejemplo - Serie





1 Timoteo 4:12 “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino SÉ EJEMPLO de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”

            Este es un versículo que muchas veces pasamos por alto (o al menos, yo lo he hecho) por la cuestión de la… ehem!  juventud. Generalmente lo aplicamos para nuestros alumnos en la Escuela Dominical o para desafiar a los niños y a los jóvenes a vivir para Dios. No es, por así decirlo, un versículo “para mujeres”. De hecho, yo misma reencontré este versículo al hacer una serie de estudios con mis hijos que lo usaba como base para desafiar a los niños a ser súper héroes y tener “súper conducta” “súper forma de hablar” (www.impressyourkids.org), es muy divertido.
            Déjame decirte que esta pequeña porción de la Biblia contiene un modelo de conducta que no sólo deben seguir los jóvenes, sino también nosotras las mujeres. Este versículo nos desafía a ser de ejemplo ¿para quienes? para nuestros hijos (y especialmente para nuestras hijas), para nuestras vecinas, nuestras amigas, hermanas en la fe, nuevas creyentes… ¿Ya te parece un poco más “de mujeres”? ¿No todavía? Déjame ponerlo entonces en relación con un versículo que sí has visto aplicado a nuestra vida en infinidad de ocasiones:
Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” Tito 2:3-5

            Sin duda alguna, unas de las formas en las que mejor podemos ser maestras del bien y enseñar a otras mujeres es con nuestro ejemplo. Muchas palabras pueden salir de nuestra boca pero si no vivimos lo que decimos, somos mera fachada, sepulcros blanqueados (Mateo 23:27).
            Pablo desafía a Timoteo a ser ejemplo en la forma de hablar, en la forma de comportarse, en su amor, su ánimo, su fe y su pureza. De hecho, la forma griega del griego (ginou) significa literalmente “sigue convirtiéndote”, “no dejes de esforzarte en convertirte” en un ejemplo para los creyentes. Nosotras somos desafiadas a ser ejemplo en cada una de esas áreas para que otras mujeres puedan aprender de nosotras de forma que “la palabra de Dios no sea blasfemada”.
            Y es que, eso es ser ejemplo. Es tener una conducta tal en algún área que otras personas te imiten. En esta serie vamos a encontrarnos con buenos y malos ejemplos. Cada día debemos decidir de qué forma vamos a influenciar a los demás y tomar las decisiones correctas que nos lleven a ser un buen ejemplo. Desgraciadamente no siempre lo conseguimos. Estos estudios tienen como intención ayudarte (ayudarme a mí, primeramente) a tomar esas buenas decisiones para influenciar a nuestro entorno en forma positiva.
            Todas y cada una de nosotras, como hijas de Dios, tenemos la posibilidad de ser ejemplos ¿por qué? porque somos creadas a imagen y semejanza de Dios (Gen 1:26). Tenemos la herramienta, sólo nos hace falta engrasar un poco la maquinaria. Nuestra meta debe ser, cada día, parecernos un poco más al carácter de Cristo, El es el ejemplo perfecto (Juan 13:15). Si nuestra vida refleja a Cristo en cada una de las áreas que nombra el versículo de 1 Timoteo, sin duda las demás personas van a poder seguir ese ejemplo. No por seguirnos a nosotras, sino porque siguen a Jesús a través de nosotras. Pablo dice a los tesalonicenses que eran imitadores de “nosotros (los apóstoles) y del Señor” (1 Tesalonicenses 1:6). ¿Por qué los apóstoles eran ejemplos a seguir? ¡Porque seguían al Señor!
            Es mi oración que esta serie sirva para que todas y cada una de nosotras podamos ser ejemplo para la vida de otras personas. Que podamos cumplir con nuestro papel de maestras del bien en la práctica, no sólo en la teoría.
            Si quieres acompañarme en esta experiencia, te animo a que cada martes durante las próximas seis semanas puedas visitar este espacio y profundizar no sólo en lo que dice la Palabra de Dios, sino también profundizar en tu interior para poder generar los cambios necesarios a la luz de la verdad bíblica. Tendrás unas preguntas para que puedas sentarte a investigar en tu Biblia y algunos puntos de aplicación para comenzar con la práctica.
            Te animo a que puedas apropiarte de este hermoso versículo, que comiences a verlo como un pasaje no sólo de jóvenes. De hecho, en cuanto a este tema de la edad, debes saber que Timoteo no era un muchacho cuando Pablo le hizo esa exhortación. Los estudiosos del tema dicen que tendría entre 30 y 35 años para la época en la que se escribió esta carta. Por otro lado, tampoco debemos esperar a ser ancianas de edad para poder aplicar Tito 2:3-5. No está hablando de años, sino de madurez espiritual. La sabiduría es la aplicación del conocimiento aplicado. Si aplicas a tu vida lo que sabes, sea poco o mucho, eres sabia y, por tanto, puedes ser maestra del bien, ejemplo, en ese área. Es más, siempre vas a estar rodeada de mujeres más "ancianas" que tú de las que puedas aprender y siempre vas a ser una "anciana" para otras mujeres a tu alrededor que puedan aprender de ti.
            Comencemos a prepararnos para ser buenos ejemplos. Hay mucho que estudiar y bastante tarea por hacer ¿Me acompañas?




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