¿Confías de verdad?

24/2/12




Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”
Proverbios 3:5-6

            Sí, lo sé, estos versículos no son nuevos para ti, probablemente hasta te los sabes de memoria y están entre tus favoritos. Tal vez los tienes en algún cuadro en la pared o junto a tu cama o en algún recuerdito pegado en la nevera. Quizás son los versículos que utilizas en el separador de tu Biblia... ¿Pero los estás viviendo “de verdad – verdad”?
            A veces le pregunto algo a mi esposo y me da la respuesta, pero poco después, compruebo esa respuesta preguntándole a alguien más. Y sin embargo, confío en mi esposo más que en ningún otro ser humano sobre la faz de la tierra... ¿o no? mis acciones a veces indican lo contrario ¡ups!
            Y eso me lleva a preguntarme ¿hago lo mismo con Dios? ¿Qué dicen mis acciones sobre mi confianza en el Señor? Creo que a veces confiamos más en nuestro entendimieinto que en Dios. Y cuando hacemos eso, ¿qué le estamos diciendo a Dios? Simplemente le estamos comunicando que confiamos en nosotras mismas más que en nuestro creador. No creemos Sus promesas.

            Estoy segura de que tú, al igual que yo, no querrás decirle a Dios que no confías en El...

            En Marcos 9:14- 29, un hombre lleva a Jesús a su hijo que está poseído y le dice que el niño ha sido así desde que nació y que muchas veces el demonio dentro de él lo tira al fuego o a las aguas para matarlo. El hombre le dice a Jesús “si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos”. (¡¿Si puedes?! ¡Estás hablando con Jesús! ¡Claro que puede!) El Señor le respondió “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Inmediatamente, el padre del niño exclamó “Creo; ayuda mi incredulidad”
            Dios, en su gran misericordia, incluyó este relato en la Biblia para ti y para mí. El padre del niño no es tan diferente a nosotras en algunas ocasiones. Dios sabe que es difícil confiar, dejar de hacer las cosas a nuestra manera y caminar tal y como El quiere. El comprende nuestra debilidad y quiere ayudarnos.
            Quiero darle a Dios el control de todas esas cosas que estoy reteniendo y que me impiden confiar en El plenamente. Quiero mostrar mi confianza con mis acciones, no con mi boca. ¿Y tú?

Creo; ayúdame a superar mi incredulidad.



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