Ejemplo en Fe

6/3/12





“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, FE y pureza.” 1 Timoteo 4:12

           
            Déjame compartir contigo una historia de fe. Si me conoces personalmente, ya la habrás escuchado antes, así que ten un poco de paciencia. Cuando me casé mi esposo y yo no teníamos dónde vivir y pasamos los primeros meses de casados en casa de los Berryhill, una pareja de misioneros americanos que estuvieron muchos años en Venezuela y que nos abrieron las puertas de su hogar (¡y a muchos otros también!). Después nos mudamos a una casa de la MAF – Alas del Socorro para cuidarla hasta que se vendiera.
            Un día mi esposo me dijo que había visto una casa en venta... llevábamos una semana a base de mango (gracias Dios porque el patio estaba lleno de árboles de mango) y sardinas, así que lo último en lo que pensaba era en comprar una casa ¡Cómo vamos a compra una casa si no tengo para comprar comida! Eso fue lo que mi mente, tan europea y racional pensó y estoy segura de que le eché una mirada de “sí, claro”. Pero mi esposo estaba convencido de que esa era la casa que Dios tenía para nosotros y me dijo que oráramos para comprarla.
            Tres días después nos llegó una ofrenda por el importe total de la casa y un poco más... Y yo me quedé con la boca abierta. Mi esposo no, porque él sabía que esa era la casa y ninguna circunstancia afectó su fe.
            Todas tenemos historias de fe, ¿verdad? Algunas grandes, algunas pequeñas. Pero, ¿es eso suficiente para convertirnos en ejemplos de fe?
           
Profundizando en la Escritura
            Lectura: Romanos 4:16-25
             Hebreos 11, la conocida “galería de la fe” nos muestra hombres y mujeres normales y corrientes, con sus altos y bajos, con momentos buenos y momentos malos, pero que se caracterizaron por su fe en Dios.
            Ryrie comenta en el versículo 1 que “la fe se describe como certeza o firme seguridad de lo que se espera, la convicción, la prueba absoluta, la manifestación sin duda de o que no se ve. La fe da realidad y prueba de existencia a cosas que no se ven, tratándolas como si fuesen ya objetos de vista más bien que de esperanza.” Esta fe se refiere a la mencionada en el capítulo 10 (vv.38, 39) por la que vivirá el justo y a la que está unida la salvación.
             Es por fe solamente que puede el hombre salvar su alma del castigo eterno que se merece y disfrutar de la salvación eterna que Cristo proveyó para la humanidad por medio de Su sacrificio en la cruz del Calvario (Efesios 2:8-9). Y es por fe que la persona salva vive cuando quiere agradar a Dios, no por lo tangible, sino por lo invisible, confiando en lo que Dios tiene para su vida aunque no sepa lo que es, aunque no vea una razón “lógica” (2 Corintios 5:7). Podemos confiar en Dios, tener fe en El porque sabemos cómo es El, sabemos que nos ama y que tiene un plan y un propósito para todo lo que hace; sabemos, en definitiva, en quién hemos creído (2 Timoteo 1:12)
            Dios le dijo a Abraham en el capítulo 12 de Génesis “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” (vv 1-2). Y Abraham, posiblemente sin entender del todo, pero confiando en Dios,  juntó todo lo que tenía y salió “sin saber a dónde iba” (Hebreos 11:8).
            Un tiempo después, cuando Dios ya le había dado a Abraham el hijo de esa promesa de Génesis 12:2, Dios le dijo: “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Génesis 22:2). Y de nuevo Abraham confió en Dios sin cuestionarlo. A la mañana siguiente preparó todo y se fue con Isaac, su hijo, su amado, para cumplir, por fe, la voluntad de Dios. Y no fue hasta que Isaac estuvo en el altar y Abraham enarboló el cuchillo, que Dios le dijo que detuviera su mano y que proveyó un cordero sustituto para el sacrificio en una hermosa imagen del sacrificio de Cristo. Dios recompensó la fe de Abraham reafirmando su pacto con él (Génesis 22:1-19). 
            Dios probó a Abraham pidiéndole que le entregara lo más importante para él para ver hasta dónde llegaban su fe, su amor y su obedicencia. No para que Dios lo viera, porque El conocía el corazón de Abraham (de la misma forma que conoce el nuestro, sino para que él lo viera y fuera un testimonio, un ejemplo para las demás personas, incluyéndonos, muchos siglos después.
            El justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17). Cuanto más conocemos a Dios, más fácil se nos hace vivir por fe. Es cuando nos alejamos de El, que comenzamos a confiar en nuestra propia fuerza y a hacer las cosas por nosotras mismas.

Sigue lo bueno
            Mujer sirofenicia – (Mateo 15:21-28) Consiguió que Jesús sanara a su hija endemoniada al mostrarle su fe.
Aborrece lo malo
            Pedro – (Mateo 14:28-33) Quitó la mirada de Jesús y vio sus circunstancias, hundiéndose en el agua.

Profundizando en mi interior
      Te comparto un poema de Beth Moore (Whispers of Hope, 1998) para que puedas leerlo con cuidado y tratar de ponerte a ti misma en el texto:
CONFIA EN MI CON TU ISAAC

A cada Abraham que se atreve
a besar tierra extranjera
donde la gloria
durará por siempre...

La voz de Dios
hablará sólo una vez
en el oído del viajero
“¡Abraham! ¡Trae tu Isaac aquí!”

"No traigas en sacrificiodefectuoso
¿qué es lo que amas más?
No mires a la distancia
tu Isaac está junto a ti."

"Escucho que tu corazón se rompe
desagarado entre dos amores
aquel al que puedes ver
y Aquel que se esconde en lo alto.”

"¿Confías en mí, Abraham
con todo temor?
¿Abrirás tu mano
y traerás a tu Isaac aquí?”

"¿No te he hecho promesas?
¡Aférrate a ellas!
Yo soy el que ama tu alma,
quien levanta tu cabeza."

"Cree en mí, oh mi Abraham
aun cegado por el alto precio.
Arregla la madera del altar
y cuenta por ganancia tu pérdida."

"Deja que las lágrimas limpien tus ojos
hasta que puedas ver
el carnero atrapado en las ramas
para que liberes a tu Isaac."

"Quizás lo envíe montaña abajo
caminando junto a ti
ya no bajo tu cuidado
sino bajo el mío. "

"O quizás lo envuelva el el viento
y lo lleve lejos de tu vista
hacia cosas mejores que tú no puedes ver.”
¡Cree en mí con toda tu fuerza!”

“Alza tus ojos, amado Abraham
¿puedes contar las estrellas?
Multitudes se pueden llegar a cosechar
a partir de un querido amigo de Dios."

"Pasa la prueba, mi amado;
inclínate ante mí, tu Señor.
Confía en mí con tu Isaac
y verás que tu gran recompensa soy Yo"

     ¿Cuál es tu Isaac? ¿Se lo entregarías a Dios?
     Piensa en tu caminar con el Señor, analiza cuánto confías en El, si realmente estás ejercitando tu fe y siendo un testimonio para otros. Si ante cualquier situación difícil eres ejemplo de fe o as demás personas te ven sufrir, quejarte, llorar y dudar... A veces no es fácil ser ejemplo en fe, pero sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6)


Para seguir estudiando
     Romanos 3-5; Gálatas 3; Efesios 2: 1-10; 1 Timoteo 6; Santiago 2








No hay comentarios:

Publicar un comentario