Ejemplo en Pureza

13/3/12





“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y PUREZA.” 1 Timoteo 4:12

             Hablar de pureza hoy en día es algo que suena a antiguo, a rancio, que está pasado de moda. Pocas cosas pueden ser llamadas puras en el mundo en que vivimos, no hay más que encender la televisión para darse cuenta de ello. La falta de pureza en actitudes, pensamientos, motivos, palabras o cualquier otro aspecto es lo que está habitual en la sociedad en la que vivimos y conceptos como la virginidad han perdido todo su sentido. Lo que Dios dice que es correcto está mal visto y lo que condena, es “moderno” y “actual”. Aunque, en realidad, este no es un problema de ahora. Comenzó en el Jardín de Edén con Satanás atacando la pureza del corazón y la mente de Adán y Eva. El les convenció de que se estaban perdiendo algo e introdujo en el mundo “los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida” (1 Juan 2:16). Desgraciadamente, muchos piensan eso hoy en día, especialmente los jóvenes en nuestras iglesias.

Profundizando en la Palabra
            Lectura: Proverbios 7

En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”
Efesios 4: 22 – 24.

            Según la ley de Moisés, la purificación era una ceremonia exigida para limpiar o dejar libre de impureza ritual un objeto, un lugar o a una persona. Este se obtenía por lavamientos acompañados de ceremonias religiosas prescritas por la ley mosaica (Levítico 11–16). El concepto de pureza en el Antiguo Testamento se aplica a la inmundicia, a la idolatría.  
            La pureza ritual y externa no tiene valor delante de Dios cuando no va acompañada de la pureza moral, la cual consiste en obedecer los preceptos divinos que exigen una vida limpia, regida por la misericordia, la justicia, el amor a Dios y al prójimo y la fidelidad. Jesús predicó la absoluta supremacía de la pureza moral, el «corazón limpio», que es lo único que permite «ver» a Dios y entrar en comunión con él. Según el NT, la purificación verdadera, que es obra del Espíritu Santo, se alcanza cuando la persona se vuelve a Dios por la fe en Cristo.

            Somos llamadas a mantener la pureza:

            1 – En nuestras palabras (Proverbios 4:24)

            Efesios 5:3-8 y Colosenses 3:5-10 nos exhortan a modificar cualquier forma de hablar que no sea pura debido a la presencia del Espíritu Santo en nosotras. Ya no debemos vivir de acuerdo a nuestra vieja naturaleza pecaminosa, sino que tenemos que cambiar la forma de hablar que nos identifica con el mundo: blasfemia, mentira, gritería, palabras deshonestas... y hacerlo de forma apropiada y santa para que podamos ser identificadas como hijas de Dios. Son las palabras que salen de nuestra boca las que nos contaminan y nos hacen impuras (Mateo 15:11-19)

            2 – En nuestra mente (Efesios 4: 22 – 24)

            “Despojarse” indica la acción personal y voluntaria en la que nos quitamos una prenda de vestir para ponernos otra. Debemos entender que es nuestra decisión personal el poder tomar el control de nuestros pensamientos y quitar todos aquellos qe no nos convienen, que no son puros y que no glorifican a Dios.
            “Renovar” indica hacer algo nuevo. Renovamos nuestra mente pensando en lo verdadero, lo honesto, lo justo, lo puro, lo amable, lo que es de buen nombre (Filipenses 4:8) y llevando nuestros pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo (2 Corintios 10:5).

            3 – En nuestro cuerpo (1 Corintios 6:20)

            Sin duda una de los terrenos en los que en enemigo ha ganado más terreno en la vida de los creyentes es en el de la pureza sexual. Tenemos arraigado el pensamiento (errado) de que nuestro cuerpo nos pertenece y podemos hacer con él lo que nos venga en gana. Pero no es eso lo que dice Dios, le pertenecemos a El. El Señor nos indica cuáles son las conductas sexuales impuras que debemos evitar y es claro en cuanto a todas ellas: son pecado (1 Corintios 6:9, 1 Timoteo 1:10, Hebreos 13:4).
           
Sigue lo bueno
~        José  (Génesis 39)- Ante la tentación, tomó la decisión de salir corriendo en lugar de perder su pureza con la esposa de Potifar

Aborrece lo malo
~       Gomer  (Oseas 1-3) – La esposa del profeta Oseas, descrita como infiel, en un cuadro que representa el amor incondicional de Dios por Su pueblo y la infidelidad de Israel.
Profundizando en mi interior
            Analiza el ejemplo que estás dando de pureza haciéndote estas preguntas con respecto a tus palabras, tus pensamientos y tus acciones:
1.      ¿Lo prohíbe la Biblia en términos generales o específicos?
2.      ¿Va a ser de ánimo o de tropiezo para otras personas?
3.      ¿Me va a ayudar esto en mi servicio a Dios?
4.       ¿Me va a conducir a irrespetar a las autoridades que Dios ha puesto en mi vida?
5.      ¿Está de acuerdo con lo que yo exijo de otras personas?
6.      ¿Demuestra esto mi amor por Dios y por las personas?
7.      ¿Lo haría (diría, pensaría) en la presencia de Dios?
8.      ¿Sería algo que Jesús haría (diría, pensaría)?


Para seguir estudiando
            1 Corintios 6:18-20, 1 Tesalonicenses 4:35, 2 Crónicas 34: 3, 8, Salmos 51: 7, 12, Salmos 65: 3; 79: 9; Ezequiel 43: 20, 26, Isaías 1: 25, Isaías 4: 4, Proverbios 10:11 Proverbios 10: 32 Proverbios 21:23 Proverbios 18: 4 Proverbios 27: 2 Eclesiastés 5: 2 Efesios 5:4 Jeremías 31:33; Hebreos 8: 10; Mateo 22:37 Marcos 12:30; Lucas 10:27 Efesios 5:3-14


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