El que habita al abrigo del Altísimo



            Hace unos meses tuvimos el privilegio de tener en la iglesia la Conferencia de la Familia, con el Dr. Martín y su esposa Betty, ambos profesores del Instituto Bíblico de Palabra de Vida en Argentina. Las mujeres tuvimos algunas reuniones con Betty y, entre las muchas cosas que compartió con nosotras, nos contó cómo ella se juntó semanalmente durante años con una amiga para poder orar, en especial, por sus familias.
            Mi amiga Marleny y yo asumimos ese reto de pasar un tiempo todos los lunes orando juntas... ¡Y te aseguro que es un reto de verdad, porque ambas somos mamás de tres niños pequeños! Además de comprometernos a orar, decidimos esforzarnos en memorizar la Escritura  y comenzamos (fuerte) con el Salmo 91.
            Memorizarlo me ha hecho desear estudiarlo con más profundidad y estoy sacando unos pequeños devocionales a partir de este Salmo. Espero que lo disfrutes tanto como lo estamos haciendo nosotras.


            El que habita al abrigo del Altísimo – Salmo 91:1-2

            “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré”

            ¿Alguna vez te has preguntado lo que significa “habitar al abrigo de algo”? Significa habitar (estar, permanecer, quedarse) en el corazón de algo, en su entraña. En este caso, es estar en el “lugar secreto” de Dios, tal y como traduce la KJV en inglés, en Su presencia; ese lugar en el que está Su Hijo amado y al que Dios nos permite entrar y disfrutar de la comunión íntima con El. En ese lugar especial, los creyentes estamos bajo la providencia de Dios, bajo Su protección y cuidado constantes. Dios es descrito en este versículo como “el Altísimo”, el más grande, el superior y “el Omnipotente”, el “Shaddai”, el Todopoderoso ¡Ese es el Dios que te protege!
            David, como pastor en Israel, sabía lo que era estar bajo el sol sin ningún tipo de protección... hasta encontrar una sombra que lo resguardara del astro rey. Esta imagen también se refiere a los pájaros que protegen a los polluelos del sol dándoles sombra con sus alas. Del mismo modo Dios nos protege de cualquier cosa que pueda perturbarnos.
            En el versículo 2 David expresa su confianza en Dios, que es descrito como:
            “Esperanza mía”, que en el original hebreo alude a un refugio para resguardarse de los problemas, el refugio que permanece cuando todos los demás han caído y que te mantiene a salvo.  
            “Castillo mío”, o fortaleza que nos rodea y nos protege, como los montes a Jerusalén (Salmo 125:1-2).


            Estamos protegidas bajo la sombra del Dios Altísimo, del Dios Omnipotente, de ese Dios en quien podemos confiar porque es nuestro refugio y nuestra fortaleza. Recuérdalo la próxima vez que te sientas sobrecargada y atacada por el enemigo.



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