30/3/12

Recompensas







“Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación”
Salmo 91:14-16

            Estos versículos finales del Salmo 91 son una confirmación de lo que Dios ya ha dicho en todo el Salmo: si permaneces en El, si le obedeced, tienes la recompensa de saber que siempre estará contigo, que te protegerá y te guardará de cualquier peligro, que mandará a sus ángeles para que te guarden, que vencerás en cualquier situación que te desafíe, que te desaliente, en cualquier aflicción o dolor pasajeros.
            El versículo 14 confirma que el amor es obediencia. En Juan 14:15 Jesús dice:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”

            Amar a Dios es obedecerle, es así cómo demuestras que lo amas de verdad y es a través de esa obediencia que tienes acceso a las hermosas promesas que el te da.
            El resto del versículo 14, así como el 15 y el 16 son la reafirmación de la recompensa e la obediencia:

            Te pondrá en alto
            Te responderá
            Estará contigo en la angustia
            Te librará
            Te glorificará
            Te saciará de larga vida
            Te mostrará Su salvación

            ¿Qué más se puede pedir? Y la clave de todo esto es: OBEDIENCIA.
            De todas esas promesas y beneficios que Dios promete dar si permanecemos en El, si habitamos al abrigo de Jehová, la última, sin duda, es la más hermosa:

Y le mostraré mi salvación”

            Salvación, en hebreo /yeshuw’ah/, no sólo significa liberación, ayuda, victoria, y prosperidad, sino que es la promesa sublime del Mesías, del Salvador, de ese Jesús que murió en la cruz para salvarte a ti, para salvarme a mí...
            ¿Qué más necesitas para ser obediente? Dios ya te lo ha dado todo, ¿acaso no merece tu obediencia? ¿Acaso no quieres recibir todo lo que Dios te promete si le demuestras tu amor a través de tu obediencia?


Padre, gracias por dar tanto y con tanta abundancia al que diligentemente te busca. Gracias por tantas promesas hermosas. Gracias por guardarme y librarme, por escucharme y estar atento a mi clamor. Gracias por esa salvación tan grande que me has dado a través de tu Hijo Jesucristo y que yo no merecía. Ayúdame a amarte cada día más y a obedecerte siempre.



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