El Propósito de la oración

12/4/12





            En estos días leía que la oración está “sobrevalorada” ¿Para qué orar si Dios ya sabe lo que hay en mi mente y en mi corazón? Me quedé con la boca abierta ¡Eso es lo que piensan muchos cristianos! A menudo la oración se convierte en nuestro último recurso en lugar de nuestra primera opción. No nos damos cuenta de que es una parte fundamental de nuestra vida espiritual y perdemos de vista que no es una opción, sino una necesidad.
            ¿Cuál dirías que es el propósito de la oración? Si bien esta pregunta tiene múltiples respuestas, podemos resumirlas en cuatro propósitos principales:

            1. Adoración
            Dios es, ciertamente, merecedor de nuestra alabanza y adoración. No solamente adoramos a Dios cuando cantamos, también debemos hacerlo a través de nuestra oración. Podemos ver a Pablo tomando un tiempo para adorar a Dios cuando oraba por los efesios (Efesios 3:14-21). También David nos da ejemplo de adoración y alabanza a Dios en 1 Crónicas 29:10-13.

            2. Confesión
            Hay misericordia para el que confesa su pecado:
            Proverbios 28:13:
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
            Gracias a la sangre de Jesús podemos disfrutar de la limpieza espiritual (1 Juan 1:7-10) si confesamos nuestro pecado a Dios. Tenemos algunos ejemplos de oraciones de confesión en la parábola del fariseo y el publicano (Lucas 18:10-14) y en el Salmo 51.

            3. Gratitud
            Dar gracias a Dios en oración aparece como una exhortación continua:
            Efesios 5:20 – “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo

            Colosenses 4:2 – “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias

            1 Tesalonicenses 5:17-18 – “Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús

            El antídoto para la ansiedad es orar por todas las cosas con acción de gracias (Filipenses 4:6). Jesús nos enseñó a orar con acción de gracias (Mateo 11:25; 26:27; Juan 6:11; 11:41).

            4. Súplica
            La Palabra de Dios nos anima a elevar nuestras súplicas a Dios (Filipenses 4:6) ¡con nuestras bocas no con nuestras mentes! Somos exhortadas a suplicar por todas las personas:
1 Timoteo 2:1-2 – “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”


            Utiliza tus labios para adorar a Dios, confesarle tus pecados, darle gracias y suplicarle por ti misma y por los demás.
            ¡La oración tiene propósito!

“Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”
Hebreos 13:15



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