El resultado de la ira

17/5/12





            Quiero que recuerdes por un momento el libro de Ester y tengas en tu mente al rey Asuero. El estaba casado con una hermosa mujer llamada Vasti. Todo iba bien, hasta que un día, después de una semana de fiesta, el rey le dio a Vasti una orden que ella no quiso cumplir:

El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero, que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa. Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.”
Esther 1:10-12

            El rey Asuero entonces consultó a los sabios del reino sobre qué debía hacer con respecto a la reina Vasti. Los “sabios” le aconsejaron que la dejara y se buscara otra mejor y a Asuero le gustó esa respuesta. Así que sacó a la reina Vasti del palacio y envió cartas por todo el reino animando a los hombres a que “afirmasen su autoridad en su casa”. (Ester 1:22).
            Y entonces las ira del rey se calmó... y se acordó de Vasti... y se dio cuenta de que le hacía falta una reina (Ester 2:1)
            Después de su arrebato de ira, Asuero se calma, mira a su alrededor y ve... nada más que pérdida y dolor.
            No importa quién seas o lo que te haya pasado, cuando tu ira estalle, bien sea en forma de volcán irrefrenable o en pequeños y sutiles actos de ira arraigada en tu corazón contra otras personas, te aseguro que, cuando se calme, cuando tu espíritu se sosiegue, mirarás a tu alrededor y verás caos, pérdida y dolor. Verás una situación para nada agradable provocada por ti en la que el daño siempre va a ser mucho, MUCHISIMO mayor que lo que habías pensado o deseado.
            La parte buena de todo esto es que Dios utiliza nuestro pecado y nuestros errores para Su gloria. Si Asuero no hubiera expulsado a Vasti a causa de su ataque de ira, Ester no habría llegado a ser reina y no hubiera podido ayudar a su pueblo.
            Dios saca algo positivo de una situación desastrosa.
            Pero eso no te da derecho a pecar a causa de tu ira. La gracia de Dios nunca va a ser una excusa para el pecado.
            La ira siempre va a dejar bajas a su paso... ¿no crees que es un precio demasiado alto para pagar? Deja tus batallas en manos de Dios y guarda tu ira...antes de que sea tarde.

Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos
 Exodo 14:14

Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos.”
DeuteronomIo 1:30




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