El síndrome de Elías

14/5/12







            ¿Has tenido alguna vez uno de esos días en los que parece que nadie se acuerda de ti? ¿De esos en los que parece todos los demás conocen a alguien con quien compartir, salir a comer o celebrar el cumpleaños de sus hijos? ¿A veces sientes el rechazo de otros o piensas que te dejan de lado?

            Es un sentimiento horrible.

            Peor aún, ¿sientes que incluso Dios y cada uno de sus ángeles te han abandonado y que la única que está a tu lado es la sombra de duda, de temor y de sentimiento de burla?

            A Elías le pasó lo mismo.

            El síndrome de Elías se describe en 1 Reyes 19: Hundido en el miedo y la auto compasión, Elías desea morirse (1 Reyes 19:4).  Este síndrome es el sentimiento que te entra cuando te sientes apaleado y derrotado por el enemigo. Cuando estás cansada de dar, dar, dar un poco más y no recibir nada a cambio. Cuando estás cansada de la vida que llevas y desearías ser alguien más.

            Si estás pensando en tirar la toalla... no lo hagas.

            1 Reyes 19:9 dice: “Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

            Dios sabe que a veces la cabeza no me da como para acudir a El cuando estoy  en problemas, así que El viene a mí. Sabe que a veces no soy lo suficientemente sabia como para entender lo que está haciendo, así que El viene y me lo explica.

            ¿Qué estás haciendo ahí?

            Y entonces sucede algo excepcional. Mientras Elías espera que Dios mueva montañas, Dios hace algo completamente inesperado.

            Susurra.

            Y le recuerda a Elías que es amado...

            ...que no está solo...

            ...que está a salvo...

            ...que su futuro está seguro en sus manos.


            Quizás todo lo que necesitas hoy es escuchar a Dios susurrando en tu oído.

            Dios sabe dónde estás.

            Y eso es más que suficiente para el día de hoy.

3 comentarios:

  1. que bueno es escucharlo y sentirlo. Que cuando menos lo piensas recibes un abrazo de tu hij@ o una sonrisa,que te recuerda que Dios esta contigo.

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