Jehová Samma – Dios está ahí



“En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama”
Ezequiel 48:35

            Este es el único versículo en el que encontramos este nombre. Sin embargo, el concepto de que Dios está presente y está con nosotros lo vemos a través de toda la Escritura.
            Después del reinado de Salomón, la nación de Israel se dividió en dos, formando dos reinos. El reino del norte se llamó Israel y el del Sur, Judá. El reino del norte fue conquistado por los asirios en 723 AC y Judá por Babilonia en 607 AC. Ambas conquistas supusieron destrucción, exilio y esclavitud del pueblo en tierra extranjera. El profeta Ezequiel fue tomado cautivo durante la última invasión de Jerusalén, 10 años antes de que la ciudad fuera arrasada por completo y destruido el templo.
            El pueblo de Judá permaneció como esclavo en Babilonia durante 40 años, hasta que un grupo liderado por Zorobabel pudo regresar a Jerusalén a reconstruir el templo, Otro grupo regresó con Esdras en 458 AC y un tercero lo hizo con Nehemías en 445 AC.
            La visión de Ezequiel ocurrió durante el cautiverio y lo que se le mostró fue el templo y la ciudad reconstruidos. Los últimos ocho capítulos de Ezequiel describen con detalle las características del templo y de la ciudad que serían reconstruidos. Como término de esta revelación, al profeta se le muestra que la ciudad se llamará “Dios está ahí”. Ya no se llamaría Jerusalén, ciudad de paz, sino Jehová Samma, Dios está ahí.
            El templo de Jerusalén había sido destruido 14 años antes de esta visión. El pueblo dijo entonces que como no había templo, no había forma de que Dios estuviera allí. Si no tenían templo no podían ofrecer sacrificios y estaban condenados. El templo era algo esencial para su relación con Dios.
            Y es ahí donde Dios da ánimo a Ezequiel y a los fieles en el exilio. Le mostró a Ezequiel la visión de la nueva Jerusalén, una ciudad con un templo glorioso en el que se restauraría el sistema de sacrificios. Ezequiel ve la gloria de Dios regresar al templo y el punto álgido de la visión es “Dios está ahí”.
            La historia muestra que el segundo templo fue reconstruido por Zorobabel 56 años después y que la alabanza y el sistema de sacrificios fueron recuperados. Aunque el arca de la alianza nunca regresó al templo, el pueblo lo veía como el lugar en el que Dios estaba.
            Hasta que un día la pesada cortina que separaba el lugar santísimo de la otra parte del templo se rasgó de arriba a abajo. Ya no había ninguna barrera que mantuviera a los hombres lejos del lugar santísimo. Esto ocurrió en el momento exacto en el que Jesús murió en la cruz.
            Desde ese momento, los cristianos comenzaron a ver el templo de forma diferente. Todavía era un lugar de adoración y alabanza a Dios, pero... hay otro templo más en el que la presencia de Dios está:

1 Corintios 3:16-17 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”
           
            Somos el templo de Dios y el está en ti y en mí...

Efesios 2:19-21 “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

            La iglesia, el cuerpo de creyentes, es el templo de Dios. El está en nosotros.
            No vamos a la iglesia para ver a Dios, vamos a la iglesia CON Dios, porque El está en nosotros. Su presencia está en nosotros.

            Que Dios esté con nosotros debe marcar una diferencia. No podemos restringirlo a estar en un rincón de nuestras vidas. Si dejamos que Dios tome el control de cada uno de nosotros como individuos, veremos vitalidad, pureza, poder y gozo en cada uno y en la iglesia de Dios. Debes dejar que la gloria de Dios brille a través de ti para impactar al mundo a tu alrededor.
¡Dios está contigo!
            Saber que Dios está contigo debe animarte a atravesar los momentos difíciles, las pruebas con las que vayas a enfrentarte. Cuando te sientas sola y veas que se te agotan los recursos, recuerda que eres el templo del Espíritu Santo y que Dios está contigo. ¡Qué bendición saber que no estamos solas!
            Podemos adorar a Dios como Jehová Samma, Dios está ahí, y agradecerle por Su presencia inconmovible en nuestra vida. No sólo por Su presencia en el presente, sino también en el futuro. Sea lo que sea que vaya a venir a tu vida, ¡Dios ya está allí!



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