Bases para el Matrimonio – 2. Servir a tu esposo

20/6/12






2. Servir a tu esposo


            ¿Alguna vez te has sentado en tu sillón favorito, cansada después de un largo día de trabajo y has escuchado una voz pidiéndote que busques algo? Tus ojos se ponen en blanco, tus cejas se juntan en la frente y sueltas un suspiro... ¿En serio? Acabo de sentarme ¿Y me vas a pedir algo más?
            ¿Por qué será que a veces saltamos con rapidez para servir a otros pero nos sentimos frustradas cuando nuestro esposo nos pide algo? Especialmente cuando supone un esfuerzo o una incomodidad o “ese poquito más” que a veces no queremos dar...
            Servicio.
            Esta semana para mí está siendo sobre el servicio. Sobre servir a Dios a través de mi servicio a otros.
            ¿Sabes qué es lo mejor del servicio?
            Es amor en acción...
            Es obediencia en acción...

Juan 13:14-16
Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.”

Gálatas 5:13 dice:
Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros

            El llamado de Dios para nuestras vidas es a servir. Y eso no implica servir en la iglesia o fuera de las cuatro paredes de nuestra casa... por el contrario, tenemos que comenzar por casa, por las personas más cercanas a nosotros. Tienes que comenzar por tu esposo. Tu servicio a Dios comienza en tu hogar y se demuestra por la forma (¡y la actitud!) en la que sirves a tu familia.
            Servir a tu esposo con agrado es una de las mejores cosas que puedes hacer para cimentar tu matrimonio y fortalecerlo. Quizás él no haga lo mismo por ti ¡Probablemente no haga lo mismo por ti! Pero eso no es algo de lo que debas preocuparte. Tú debes ocuparte de tu servicio, de tu corazón, de tu actitud, de ti. Céntrate en lo que puedes hacer para la gloria de Dios, para que tu matrimonio glorifique al Señor a través de tu servicio a El por medio del servicio a tu esposo.

            ¿No sabes qué hacer para servir a tu esposo? Te dejo algunas ideas:

            1. Prepara su comida favorita y tenla lista y para cuando regrese del trabajo.
            2. Asegúrate de que siempre encuentre ropa limpia y planchada en su armario.
            3. Ofrécele café o alguna bebida favorita antes de que te lo pida.
            4. Prepárale el desayuno antes de que se levante
            5. Llévalo de vez en cuando a una “cita”. Si te lo puedes permitir, llévalo a un restaurante. Si no, ¡un paseo agarrados de la mano!
            6. Ayúdalo con las cosas que suele hacer en la casa
            7. Ayúdale a lavar el carro
            8. Sírvele de la mejor manera posible .... orando por él.

            Hay miles de formas en las que puedes servir a tu esposo. Demuéstrale que lo aprecias por medio de pequeñas cosas todos los días. Pregúntale cómo puedes ayudarlo, qué quiere que hagas por él. A veces la respuesta va a ser algo tan sencillo como “vamos a ver una película juntos” ¿Va a ser una de esas de tiros y chinos y patadas voladoras? Probablemente, pero estarás cumpliendo con lo que el Señor demanda de ti. Estarás sirviéndolo a El a través del servicio a tu esposo.
            Cada acto de servicio, grande o pequeño fortalece tu matrimonio. Cada acto egoísta lo debilita. Tenlo en cuenta la próxima vez que te sientes a descansar... y tu esposo te pida que le lleves algo.






2 comentarios:

  1. Que lindo Edu. es cierto aveces damos lo mejor para otros pero para nuestra casa no,queremos ser luz de la calle y osbcuridad de nuestra casa.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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