Porque lo amo

8/6/12






"Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente." (Mateo 22:37 // Deuteronomio 6:5)


            Este versículo es muy conocido, pero creo que a veces no le damos la importancia que merece. Encontramos estas palabras por primera vez en el Antiguo Testamento en boca de Moisés. Jesús las repite más tarde cuando un experto de la ley le pregunta cuál es el más grande mandamiento. Jesús le dice que ese es el más grande ¡y el primero!
            Si en verdad amas a Dios, ¿qué vas a hacer por El? Recuerda lo que El ha hecho por ti... por puro amor. Dios no sólo entregó a Su Hijo Jesús, quien dio Su vida, Su todo por ti, sino que cada día contesta tus oraciones, te bendice, te renueva, te sostiene, te guía... El sigue dando, dando y dando.  Te da Su gracia, Su misericordia, Su compasión, Su fuerza, Su perdón...
            Si fuéramos plenamente capaces de comprender cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, del amor de Dios (Efesios 3:18) estaríamos dispuestas a darlo todo por El.
            Las cosas que hacemos por las personas que amamos las hacemos PORQUE las amamos, no para hacer que nos amen más. Dios nunca nos va a amar más o menos de lo que ya nos ama por nuestro comportamiento, pero del mismo modo que, como madre, me enorgullezco de mis hijos cuando hacen algo bien y les dirijo una sonrisa, quiero que mi Padre Celestial sonría cada día porque he hecho todo lo que he podido para agradarle.
            Quiero que sea mi primer pensamiento cuando mis ojos se abren en la mañana... porque lo amo.
            Quiero que Su Palabra sea mi desayuno espiritual cada mañana sin importar la forma en la que deba ajustar mi agenda... porque lo amo.
            Quiero seguir sus instrucciones en cuanto al tipo de esposa que debo ser... porque lo amo.
            Quiero ser la clase de madre que El quiere que sea y enseñar, instruir y guiar a mis hijos de acuerdo a Su Palabra... porque lo amo.
            Quiero ser rápida en ver mi pecado y cambiar mi comportamiento, mis palabras, mis pensamientos... porque lo amo.
            Quiero perdonar a aquellos que me han herido y no dejar que el enojo y la ira se enseñoreen de mí... porque lo amo.
            Quiero vivir de acuerdo a Su llamado. Alimentar al hambriento, vestir al desnudo, buscar justicia para el oprimido y guiar a otros a los pies de Cristo... porque lo amo.
            Quiero amar a los que son difíciles de amar, bendecir a los ingratos, orar por los que me odian... porque lo amo.
            Quiero hacer las cosas que El me dice que haga y que no haría por nadie más... porque lo amo.
            Quiero estar cada día más cerca de El para poder ver lo que El ve, oír lo que El oye y conocer las cosas grandes y ocultas que no conozco (Jeremías 33:3)... porque lo amo.
            No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” dice Pablo en Filipenses 3:12. Yo prosigo... porque lo amo.
            Y ahora te lanzo la pregunta a ti... ¿Qué estás dispuesta a hacer por Dios... por puro amor? ¿Qué vas a darle tú a Dios? ¿Tiempo? ¿Sacrificio? ¿Obediencia? ¿Dinero?  Da el primer paso, siéntate en Su presencia y toma algunas decisiones. Ora. Arrepiéntete. Cambia. Actúa. Que puedas dar ese primer paso va a sacarle una sonrisa a Dios. Tu Padre Celestial va a estar orgulloso de ti... ¡porque te ama!



No hay comentarios:

Publicar un comentario