3 áreas en las que debo ser diligente

23/7/12





            La semana pasada estuvimos estudiando la definición de diligencia. Recordemos que una persona diligente hace las cosas con mucho cuidado y exactitud, es pronto y escrupuloso.

            Hoy veremos tres áreas en las que debo ser diligente.


            1.- EN EL CONOCIMIENTO DE DIOS.

2 Pedro 1.5-8.- “vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”

2 Pedro 3.18 a.- “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”

            ¿Cómo puedo llegar a conocer a Dios? Leyendo su Palabra, memorizándola, leyendo buenos libros cristianos, teniendo un discipulado, congregándome.
            Hay una advertencia muy importante si somos ignorantes sobre los asuntos de Dios en Oseas 4.6:
“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”

            ¡Qué fuerte, nuestro pecado alcanzará también la vida de nuestros hijos!


            2.-EN LA VIDA ESPIRITUAL PERSONAL Y FAMILIAR.

            Aquí tenemos esta hermosa porción que nos habla al respecto:

            Deuteronomio 4.9.- “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos”

            “Guárdate” significa cercar alrededor como con espinos, cuidar, reservar, velar, espiar, interés, centinela (soldado que hace guardia en un sitio).
            En este pasaje, la palabra diligencia, tiene su origen en el concepto de vehemencia (que obra o se mueve con ímpetu o violencia), totalmente, rápidamente, abundante, numeroso, alto, fortísimo.
            Me da la impresión de aun estar dispuesto a pelear por mi alma, como que en esto sí me puedo exceder. ¿Cómo hacerlo? Examinando mi corazón, confesando pecado y actuar en sentido contrario, apropiándome del perdón de nuestro Redentor y llenándome de las Escrituras en lectura y memorización.
            También implica tener presentes todas las maravillas que Dios ha hecho en nuestras vidas, sobre todo en tiempos de prueba y necesidad, que es cuando se manifiesta nuestro carácter cristiano. Es bueno tener tu lista de gratitud y de motivos de oración contestados para leerlos de vez en cuando y recordar la fidelidad de Dios.
            Asimismo, el pasaje nos invita a transmitir este cuidado de mi comunión con el Señor a mi descendencia, tanto con el ejemplo, compartiendo con los hijos, como con tiempo de enseñanza de la Palabra de Dios. No es obligación de la escuela dominical enseñar Biblia a mis pequeños, sino mía.

Proverbios 27.23.- “Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, Y mira con cuidado por tus rebaños.”


          3.-EN MI ACTUAR.

Efesios 5.15.- Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios.

Colosenses 1.9, 10.- Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.

            La palabra clave de estos dos versículos es “andar”, caminar en nuestra vida cristiana, hacia adelante, implica movimiento. Mi esposo dice que en la vida cristiana se va para adelante o se retrocede, nunca se queda estático, ya que si nos “enfriamos” en nuestra relación con Dios, nos deslizamos cada vez más hacia el pecado.
            Aquí nos invita a llevar fruto y crecer en nuestra vida espiritual ¿Te estás reproduciendo en otros? ¿Tu comunión con Dios es cada vez más parecida a un árbol frondoso?
            El resultado de ser diligentes en conocer a Dios, cuidar mi comunión espiritual  y actuar como Cristo, es que ¡seremos aprobadas al llegar con el Señor!

2 Timoteo 2.15.- Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

            “Obrero” da la idea de labor, trabajo en la vida cristiana, y ser aprobado es ser aceptado (después de aquilatar), luego de resistir la prueba. ¡Equivale a clasificación de sobresaliente!

            Cuando Napoleón estuvo en una revista militar, pasó montado a caballo ante las filas de los soldados. Se fijó en un sargento mayor, avanzado de edad, cubierto de cicatrices. Fue a él y le dirigió unas preguntas:

            -“¿En Ulm?” “Estuve.”
            - “¿En Austerlitz?” “Estuve.”
            - “¿En Jena?” “Estuve.”
            - “¿En Smolensk?” “Estuve.”
            - “¿En Dresda?” “Estuve.”
            - “¡Está bien mi valeroso capitán!” dijo Napoleón, y puso en el pecho del soldado una gran cruz de honor
            Ojalá cuando estemos delante de Cristo podamos contestar con tanto aplomo a sus preguntas:

            - “¿Estuviste conmigo?” “Estuve.”
            - “¿Con mi Palabra?” “Estuve.”
            -“¿En la iglesia?” “Estuve.”
            - “¿En auxilio a los pobres?” “Estuve.”
             - “¿En los servicios de oración?” “Estuve.”
            - “¿En la batalla victoriosa contra el pecado?” “Estuve.”
            - “¿En las vejaciones a causa de la fe?” “Estuve.”
             - “¿Predicando mi Palabra?” “Estuve.”




Jéssica Jiménez de Beltrán

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