5 formas de superar al miedo a hablar en público





            ¿Alguna vez has sentido que el Señor te estaba llamando a algo más? ¿Has sentido el llamado a ser parte del equipo de liderazgo de mujeres de tu iglesia? Comienza con un pequeño pensamiento, una pequeña inquietud... cuando oras te das cuenta de que se está convirtiendo en un deseo, de que quiere obedecer a Dios y hacer aquello a lo que te está llamando.... y de repente recuerdas que como líder de mujeres vas a tener que enseñar o  dirigir... ¡vas a tener que hablar en público! ¡Y con un micrófono! Un sudor frío te recorre la espalda, sientes que tu estómago se voltea y piensas “No, el Señor no me está llamando a esto”.
            ¿No lo está haciendo?
            ¿O es que te paralizas ante la simple idea de hablar en público? Tranquila, no eres la única. Según las encuestas, el temor número 1 de las personas es la muerte (...¡ah! ¡Si tan sólo conocieran al Salvador!) y el número 2... ¡hablar en público!
            Hoy te traigo 5 formas de superar ese miedo, cinco consejos para que puedas ponerte detrás de un micrófono sin temblar como una hoja o sin que tus rodillas te fallen. Parte de la solución está en lo que haces mucho antes de ponerte ante una audiencia y la otra lo que debes hacer una vez que estés allí.

            Antes de hablar en público:

            1. Lleva tus pensamientos cautivos
            Tendemos a hacer una montaña de un grano de arena ¡No pienses de más! No pienses en todo lo que puede salir mal. Date cuenta que vas a hablar ante un grupo de mujeres exactamente igual a ti, personas con las que hablas todos los días, con las que mantienes conversaciones. ¡Esto es lo mismo! Sólo que eres tú la que va a hablar la mayor parte del tiempo. No dejes que tu mente haga de hablar en público algo más de lo que es... una conversación con un grupo de personas.

            2. Conoce tu material
            Estás ahí con un propósito: enseñarles algo a esas mujeres. Ten claro cuál es el mensaje que vas a dar: por dónde vas a empezar, hacia dónde las vas a llevar y cómo vas a terminar. Ten un plan, no improvises. Practica tu mensaje en voz alta las veces que haga falta hasta que conozcas tu material en profundidad y te sientas cómoda con lo que estás diciendo y con el modo en el que lo estás diciendo.

            3. Ora
            Puedes ser la mejor oradora del mundo, pero debes tener claro que el objetivo es que ministres a esas personas, que el Espíritu Santo pueda obrar en tu mensaje, que seas en un canal de lo que Dios quiere enseñar. Debes saturarte de la Palabra y de oración. Ora por cada persona que te va a estar escuchando. No se trata de ti. Se trata de Jesús y de lo que El quiere decir a cada corazón.


            Mientras estás hablando

            4. Rompe el hielo
            Los primeros minutos de una reunión son un poco extraños, tanto para la audiencia como para el que habla, así que comienza con algo ligero, incluso divertido. Esto derriba el muro que te rodea y ayuda a quienes te están escuchando a darse cuenta de que también tú eres una mujer normal con problemas normales que sirve a un Dios real en la vida real. La risa es la mejor terapia para calmar los nervios.

            5. Sé tú misma
            Aprende de otros, pero no trates de ser alguien diferente. El Señor quiere usarte a ti para llevar un mensaje que El te dio en forma personal para impactar a las mujeres que te están escuchando. Dios te creó en forma única y ¡perfecta! Tratar de ser otra persona te pondrá más nerviosa porque estarás actuando, no será algo genuino de tu corazón. Relájate, si Dios te ha llamado a ti (sí, a ti) quiere usarte a ti, a la de verdad, a la persona que eres realmente, no a una versión de alguien más.

            Poner en práctica estos cinco consejos no significa que no te vas a poner nerviosa ¡Todas nos ponemos nerviosas! Significa que vas a ser capaz de superar los nervios y hacer lo que Dios te ha dado para hacer.


Comentarios

  1. Edu ,quiero agradecerte una vez mas mi corazon se regociga co todo el material que nos das ,la verdad que me haces crecer en Cristo cada dia mas te agradesco por ser una mentora llena de sabiduria de Dios y prudencia en tus labios ,que Dios te permita seguir creciendo en gracia y te siga rodeando de favor y de gracias ,tu instruccion en la vida de las mujeres te hace ser una como una madre de israel ,como Devora debajo de esa palmera dandonos refrigerio a nuestros huesos ,dandonos de la paz que solo Dios puede dar esa madre que trae a tiempo el almento a sus hijos y en tiempo de invierno los cubre .Te bendigo mucho Edu!!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. gracias por tan maravillosos consejos empeze a leerte hace poco y este material me cayo maravilloso, pues soy lider de damas para la gloria y honra de Dios!!! gracias linda Dios te bendiga más y más

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué bueno que te sirva Veronica. Bendiciones!

      Eliminar

Publicar un comentario