Bases para el Matrimonio – 4. Amabilidad






4. Amabilidad

            Cuando miramos a nuestro alrededor nos damos cuenta de que la mayoría de las personas son impacientes, arrogantes, duras ¡hasta maleducadas! Muchos no son amables mientras manejan, en las salas de espera, en las colas...
            ¿Y sabes qué es lo peor de todo? Que muchas veces no tenemos que salir de casa para encontrarnos con personas que no son amables... hay ocasiones en las que tú misma no lo eres en tus palabras o tus reacciones hacia tu esposo...
            La amabilidad debería abundar en aquellos que somos de Cristo... Y si no nos sale de forma natural, debe ser nuestra primera elección.
            A veces nos es más fácil poner una sonrisa cuando estamos fuera de casa, pero el mal tono, las palabras duras, la queja constante y el descontento regresan a la superficie en cuanto cruzamos la puerta de nuestro hogar.
            Y, sin embargo, debemos ser amables. No sólo con nuestros hermanos en Cristo, no sólo con nuestros amigos o vecinos, con el desconocido que te pregunta la hora o con la chica de la panadería. Debemos ser amables especialmente con nuestro esposo y nuestros hijos.

             Romanos 12:10 dice...
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros

            Y Efesios 4:32...

"Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo."


            La benignidad, la amabilidad, la capacidad de mostrar misericordia porque puedes ponerte en el lugar del otro, es una parte del fruto del Espíritu. Es una de las formas en las que mostramos nuestro amor y respeto por otros. Es una de las formas por medio de las cuales mostramos el amor de Cristo en nosotras. Es una decisión y es algo por lo que debemos orar.
            Nuestra amabilidad hacia otros inspira amabilidad de parte de otros. Y sin importar si la recibimos a cambio o no, ningún acto amable, ninguna palabra amable de nuestra parte va a ser en vano... nuestro Padre Celestial se va  agradar por cada una de ellas.
            ¿Por dónde comenzamos a mostrar un carácter amable? Por el hogar ¿Cuál es la primera persona con la que debes ser amable? Tu esposo ¿Por qué tienes que ser amable con él, especialmente si hay ocasiones en las que él no lo es contigo? ¡Porque Dios lo demanda de ti!
            La próxima vez que dejes de ser amable con tu esposo, detente y piensa si lo que vas a decir o a hacer va a glorificar a Dios, piensa si es  una demostración de amor y respeto hacia tu esposo o no. Y decide.
            ¿Luchas con ser amable? ¿Te resulta más fácil serlo con tus amigas y vecinas que con tu esposo? ¿Qué cosas puedes comenzar a cambiar para ser más amable en casa? ¿Qué cosas puedes comenzar a hacer para lograrlo?







Comentarios