Ideas para una programación efectiva en el ministerio de jóvenes

3/8/12





            1. Introduce cambios progresivos

            Una palabra muy importante en el liderazgo es: proceso. Hacer cambios lleva su tiempo y no puede hacerse de una vez. Las cosas totalmente nuevas en general demandan un período de adaptación o explicación que se pueden ahorrar con solo renovar un detalle a algo viejo. Debemos ir renovando los programas y actividades poco a poco con creatividad. Piensa en cómo darle una pequeña vuelta de rosca a las cosas que ya haces y puedes encontrar una nueva y completa dimensión de la actividad.


            2. Aprovecha las fechas importantes de los jóvenes

            Si los jóvenes van a celebrar eventos como cumpleaños, graduaciones, comienzo y fin de clases,  logros deportivos... ¿por qué no hacerlo en la iglesia mediante el ministerio juvenil? Las celebraciones suelen ser una poderosa herramienta para romper el hielo entre distintos estudiantes, integrar a nuevos miembros y hacer sentir valiosos a los jóvenes en ocasiones que son importantes para ellos. También puedes llevar a los jóvenes a apoyar a otro joven del grupo que esté participando en algún acto como un recital de música o danza, una obra de teatro o una actividad deportiva.


            3. Mantén el factor sorpresa

            La queja más común de los jóvenes respecto a la iglesia es que ir “es aburrido”. La razón de eso es que las actividades suelen ser totalmente previsibles: saben el orden, el escenario nunca cambia y las canciones y los juegos se repiten semana tras semana. La sorpresa es importantísima para mantener la atención y el interés. Hacer siempre lo mismo cansa y es la clave para el fracaso. Tenemos que quitarnos la idea de que la iglesia y la Biblia son aburridos ¡no lo son!
            El movimiento y la sorpresa son especialmente útiles para aquellos jóvenes a los que les cuesta concentrarse o permanecer sentados durante un rato. Cristo tiene que ser lo más importante en todo lo que hacemos y debemos comunicar su mensaje, pero podemos hacerlo de maneras renovadas, frescas y sorpresivas.
            Prepara noches especiales con ambientación y disfraces, alguna cena sorpresa, cambia el formato de la actividad... ¡no caigas en la rutina!


            4. Favorece la competencia SANA

            Un poco de competencia sacude la adrenalina y favorecer un poco de sana competencia sirve para energizar las actividades, reírse  y pasar un buen rato. Los juegos facilitan la interacción, generan camaradería, propician el entusiasmo y valorizan habilidades mentales, físicas y emocionales que no salen a la luz si se está sentado.
            Al hablar de competencia no estamos hablando de generar violencia ni peleas. Estas son algunas ideas para mantener la competencia en un nivel adecuado:
~        Cambia los equipos de actividad en actividad; cuanto más tiempo dura un equipo junto, más en serio se toman la competencia.
~        Combina entre equipos naturales (p.e. hombre-mujer) y equipos seleccionados
~        Si el resultado está muy inclinado hacia un lado, haz una ronda de todo o nada para mantener la igualdad de condiciones
~        Usa distintos criterios para armar equipos: color de franela, mes de nacimiento, azar, sorpresa bajo el asiento...
~        No seas muy intenso. Los líderes no pueden apasionarse por la competencia al grado de perder el propósito de la misma.
~        Si sabes que cierto deporte o juego va a ser difícil de controlar, evítalo
~        Con equipos grandes “infiltra” colaboradores que animen a los más jóvenes a participar y ayuden a mantener la actitud correcta.
            Si no tienes un manual de juegos, consigue uno con urgencia. Puedes revisar www.EspecialidadesJuveniles.com para revisar un manual editado por Mike Yaconelli.


            5. Usa recursos de tu comunidad

            No hagas las reuniones siempre en la iglesia. Lleva a los jóvenes a un parque, una plaza, una cancha deportiva, centros comunitarios, parques de atracciones, museos... ¡Aprovecha todo lo que tengas a la mano!


            6. Aprovecha los grandes eventos

            Conferencias, campamentos, reuniones entre iglesias, conciertos o recitales... Los eventos grandes proveen inspiración, dan una imagen más completa del cuerpo, brindan posibilidad de ver cosas nuevas y de confraternizar con otros cristianos al favorecer la comunión y las relaciones de amistad con jóvenes de otras iglesias.


            Para terminar, ten en cuenta los errores más comunes que llevan al fracaso las actividades del ministerio juvenil:

1.      La falta de preparación
2.      Incluir solo a los más populares o “espirituales”
3.      Decir a los jóvenes que hacer y no participar de sus actividades o juegos
4.      No prever las transiciones entre tiempo y tiempo
5.      No calcular los tiempos y la participación de cada uno
6.      Burlarse de algún joven
7.      Hacerlo todo solo


            Nuestras actividades deben ser un lugar atractivo y seguro para nuestros jóvenes pero a la vez, una oportunidad de desafío y crecimiento. No debemos olvidar que debemos darles el Evangelio con emoción, elegancia, excelencia y variedad.



2 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por compartir esta entrada. Me está sirviendo de mucho :).

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    1. De nada Cristy!! Espero que se estén cumpliendo tus expectativas!!

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