Requisitos para la vida piadosa - 1. Reverencia






Tito 2:3 “Las ancianas asimismo sean REVERENTES en su PORTE

            ¿No te encanta cómo es Dios? Nunca deja de sorprenderme Su atención al detalle. En esta epístola, Pablo le está diciendo a Tito cómo deben hacerse las cosas en la iglesia y cuáles deben ser las responsabilidades de cada uno en el ministerio. Y no nos deja por fuera a nosotras, las mujeres, sino que nos da la pauta de lo que debemos hacer: enseñar a otras mujeres. No era tarea de Tito enseñar a las mujeres jóvenes, sino que era tarea de las “ancianas”. (Tito 2:4-5)
            ¿Y quiénes son las ancianas? ¡Todas! No creas que esta responsabilidad de enseñar a otras es una simple cuestión de edad. Siempre hay una mujer mayor (en edad, en experiencia, en madurez, en sabiduría) de la que poder aprender y siempre hay una mujer más joven a la que poder enseñar. En nuestras manos, mi querida amiga, está la hermosa tarea de instruir a otras mujeres y establecer un legado para las futuras generaciones.  
            Pero el apóstol va todavía más allá:  incluso antes de poder enseñar, Pablo da unas características que las “ancianas” deben tener (Tito 2:3) y la primera de ellas es que sean “reverentes en su porte”.
            Analicemos las palabras en su original griego:



PORTE
REVERENTE
/Katástema/
/hieroprepes/
Comportamiento, conducta.
/Hieros/
/prépei/
sagrado
Que conviene a, que es apropiado para.




           De /hierós/ vienen las palabras para “sacerdote” /hiereus/ y “templo” /hierón/.  
            Porte reverente” /hieroprépes katástema/ siginifica, literalmente, “tener un comportamiento de persona sagrada”. Significa tener una conducta como la de un sacerdote, un comportamiento santo que impregne toda nuestra manera de vivir. Mi “porte” exterior debe ser un reflejo de lo que hay en mi interior: un corazón que ama, honra y teme al Señor y que desea agradarle en cada aspecto de mi vida.
            La reverencia incluye el respeto, el temor de Dios, la santidad, la piedad... implica el estar consciente de que en cada momento se está en la presencia de un Dios Santo, Santo, Santo y actuar de acuerdo a eso.

Salmo 2:11 “Servid a Jehová con temor (reverencia), Y alegraos con temblor

Hebreos 12:28 “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;”

            Agradar y servir a Dios con temor y reverencia nace de una vida que diariamente busca la presencia de Dios y la comunión con Él. Estas “ancianas” ven la vida desde el punto de vista de Dios y reflejan con claridad el orden de sus prioridades, estando Dios y su familia en los lugares preeminentes. Sus vidas están dedicadas a la exaltación de Dios con cada una de sus acciones.

La adoración es una reverencia interna, es el alma que se inclina en la presencia de Dios... una conciencia solemne de la Divinidad, una comunión secreta con el Invisible”.

Génesis 22:5 “Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.”

            Abraham estaba consumido por el dolor, dispuesto a entregar a su único, su heredero, su amado hijo Isaac, en sacrificio al Señor... y aún así iba a adorar a Dios. Cuando pronunció esas palabras no sabía aún que Dios iba a proveer de un cordero para el sacrificio. Tener una conducta reverente no depende de las circunstancias que estés viviendo, sino de una actitud interior.

Salmo 116:17 “Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová

Hebreos 13:15 “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre


            Nuestro primer objetivo para ser maestras del bien y enseñar a otras debe ser, por tanto, el de cultivar una conducta reverente y alimentar un comportamiento que honre y glorifique a Dios en todo momento. ¿Cómo podemos hacerlo? Ya hemos visto que nuestra comunión con Dios es imprescindible y que la reverencia es una actitud interior que debe reflejarse en nuestro exterior. Debemos, por tanto, tener claro que una hija de Dios es:


1. Una mente a través de la cual Cristo piensa

Filipenses 4:8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”

            En esto pensad... ¡y en nada más!
            Llena tu mente de la Palabra del Señor, lee la Biblia, estúdiala, memoriza versículos, escucha sermones y predicaciones, escucha música con la que puedas alabar al Señor. Ten mucho cuidado con lo que dejas entrar en tu mente.

2 Corintios 10:5 “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo


2. Una voz a través de la cual Cristo habla

Lucas 6:45 “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

            Como resultado de lo anterior, dependiendo de lo que llenes tu mente es de lo que va a hablar tu boca. Ten cuidado de no enredarte en conversaciones vanas que no edifican ni te ayudan en tu búsqueda de tener un comportamiento reverente.

Colosenses 4:6 “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno


3. Un corazón a través del cual Cristo ama

Mateo 22:37-39 “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

            Amar a Dios y amar al prójimo.
            De la forma en la que Dios te ama a ti.
            Sin merecerlo.


4.  Una mano a través de la cual Cristo ayuda

1 Timoteo 2:9-10 “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.”

Proverbios 31:20 “Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso.”

            El amor es acción. Una de mis citas favoritas dice:

“Se puede dar sin amar, pero no se puede amar sin dar”

            Dar ¿qué? Tu tiempo, tu servicio, tu dinero, tu hombro, tus palabras, tu dedicación, tu atención... ¡todo!

2 Corintios 12:15 “Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos


            Querida, es mi oración que tu porte sea reverente, que tu interior, tu búsqueda de la adoración a Dios impregne cada poro de tu piel y se traduzca en tu mente, tu hablar, tu amor y tus acciones. Que en cada momento seas consciente de la presencia en tu vida del Dios tres veces Santo y actúes como tal.

Edurne


Basado en El llamado supremo de la mujer, por Elizabeth George, cap. 1 y 2



Comentarios

  1. Muy lindo. Gracias por compartir.

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  2. Muchas Gracias por este estudio y por todo este blog es de mucha bendicion para mi y e aprendido muchas cosas de la palabra de Dios, Soy joven tengo 15 años pero igual me gusta los estudios sobre los hijos y esposos para prepararme y ponerlo en pracic con mis padres =) Muchas Gracias al Señor y a ustedes bendiciones desde chile :D

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  3. Gracias a ustedes por pasarse por aquí!! Bendiciones!! =)

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