Respete a su marido (aunque piense que no lo merezca)

30/8/12




           Enviado por Eunice McCoy, misionera de Nuevos Horizontes en Colombia (Gracias, querida Luisa, por ponernos en contacto)



             

            Mi esposo Ron, admite que él solía ser un cretino, pero he descubierto una fórmula secreta que lo convirtió en un marido amoroso: ¡Todo empezó cuando lo traté como “VIP”! Ron siempre quería que yo lo respetara, pero pensaba que él debía ganárselo y yo debía sentirlo, antes de poder lograr ese objetivo. Equivocado. Nosotras las mujeres somos muy buenas en señalar las fallas y fracasos de nuestros cónyuges y los castigamos por no suplir nuestras necesidades, pero eso solo lleva a disconformidad y distancia en nuestros matrimonios. Todos sabemos que gritos, regaños y palabras ofensivas son irrespetuosas y no son efectivas. Entonces estoy sugiriendo un concepto radical: Trátelo como a un rey, y eventualmente, esperemos, él la tratará como a una reina.
            En lugar de esperar que él se gane su respeto, compórtese respetuosamente y obsérvelo convertirse en el hombre que Dios lo diseño a ser.
            Hace veinticinco años, nuestro matrimonio estuvo al borde del divorcio. Yo era controladora, criticona e irrespetuosa, entonces Ron estaba a la defensiva y enojado. Ambos somos cristianos pero ninguno lo permitía fluir. Dejaba que mis emociones decidieran mis acciones y que el trabajo de Ron era solo hacerme feliz. En lugar de buscar consejería matrimonial, encontré “felicidad” momentánea en brazos de un compañero de trabajo. Pero por medio de una serie de milagros decidimos reconstruir nuestra relación.

            Durante el tiempo de sanidad, buscamos un consejero cristiano que nos leyó del libro de Efesios 5:33: “En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.” Luego dijo: “Ron, no te has estado comportando amorosamente, y Nancy, tu comportamiento ha sido irrespetuoso hacia Ron.” Sabía que tenía razón, entonces trague fuerte y formulé un plan. Les comparto las formas en las que empecé a respetar a Ron:

Verbal, intelectual y físicamente.

  1. Verbalmente:
 
Saque (o al menos disminuya) quejas y agregue cumplidos.
Si desea tener un matrimonio pacífico y feliz, aprenda el arte de dar un elogio. Estos son como imanes y entre más de cumplidos a su marido él estará más atraído a usted. Empiece a notar cuando hace cosas correctamente y motívelo verbalmente al menos una vez al día. Si le cuesta pensar en algo que admira de él, considere estas características: rasgos físicos, habilidades mentales, fortalezas financieras, crecimiento espiritual, o sanas relaciones con otros (niños, padres o amigos).

            Quizás usted se pregunte: “¿Por qué debo darle un cumplido, si él nunca lo hace conmigo?” Porque si usted desea que su relación crezca y florezca, usted tiene que echarle agua de cariño y motivación. Entonces, al ver sus sinceros esfuerzos, él empezará a creer que usted está comprometida con este cambio. ¡No se de por vencida!
Si necesita hablar un asunto difícil, póngalo entre dos cumplidos. Un ejemplo: “Querido, sé que trabajas muy fuerte para obtener nuestro dinero y que los frenillos de Lucía serán caros, pero necesito tú decisión antes de su cita dental mañana. Espero que podamos hacer esto por ella, pero si deseas esperar, confío en tu juicio. ¿Qué le digo al dentista?”

  1. Intelectualmente: 
    A los hombres les gusta resolver problemas y arreglar cosas. Entonces pídale que le ayude a resolver un problema. En lugar de decir: “Este garaje es un desorden, ¡limpia tus cosas de acampar!” mejor intentar decirle: “Me gustaría tu ayuda con algo. ¿Podrías implementar algún sistema para todo el equipo de acampar?”
    No indique que él no es inteligente. En vez de decir: “Creo que estás equivocado sobre…”, dígale: “Estoy confundida sobre… por favor explícame tu punto de vista nuevamente.” (Recuerde quitar cualquier tono de sarcasmo de su voz).
    Pida su ayuda con temas espirituales también. Pídale que explique algún pasaje bíblico o que ore por usted cuando esté atravesando un momento difícil. Si su marido no es el líder espiritual en casa, continué orando por él y pregúntele si hay algo que usted esté haciendo que dificulte su relación con Dios.
    Los hombres no le dan mucho peso a los sentimientos. Muéstrele hechos y estarán más propensos a escuchar. Por ejemplo: si él quiere comprar un auto que está muy caro, no empiece a gritar. Escriba los gastos mensuales y pregúntele cuáles cosas deben ser eliminadas para poder comprar ese vehículo. Que los hechos hablen por usted.
    Cuando no puede llegar a un acuerdo, en lugar de insistirle o llorar puede decirle: “¿Es esta tu decisión final o aun puedo tratar de convencerte?” Si es su decisión final, entonces hónrelo. Es liberador, dejar que él cargue la responsabilidad de su familia.

  2. Físicamente
    En el aspecto físico, pregúntele lo que le gustaría que él desee que usted haga, y hágalo. Averigüe sus tres necesidades prioritarias. A Ron le gusta que la ropa esté lavada, intimidad al menos dos veces a la semana y que yo mantenga mi maquillaje y “cosas de chica” en mi área de baño. Si estas tres cosas se cumplen, él está contento y es más llevadero. Sé que parece simple, pero cada uno de nosotros tenemos diferentes cosas que nos hacen sentirnos amados y apreciados. No lo sabrá hasta preguntarle.
    Tenga cuidado de su lenguaje corporal. Usted puede comunicar irrespeto con los ojos, cruzando sus brazos o tirando puertas. Refleje su nueva decisión de respetar a su marido en su corazón, mente y cuerpo. Cambie su actitud y acciones.

    El respeto es tanto un verbo como un sustantivo, una acción y una actitud; entonces desde hoy empiece a respetar a su esposo en su pensar, hablar y hacer. Él estará más dispuesto y capaz de darle el amor y el afecto que usted necesita, si él es respetado y admirado.

            Cuando empecé a respetar a mi esposo, él tenía sus dudas al principio. Sin embargo, cuando él vio que estaba comprometida con cambiar mi actitud, él empezó a tratarme distinto, más amoroso. Ahora enseñamos en eventos de parejas, ayudando a otros a descubrir la bendición del amor verdadero con acciones.

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