3. La Disciplina personal








Tito 2:3 “Las ancianas sean... no esclavas del vino

            Definitivamente Pablo no tenía pelos en la lengua.
            Las ancianas en la iglesia de Tito tenían algún que otro “problemilla” con la bebida y Pablo les hizo saber que ese tipo de comportamiento no era adecuado para una mujer que fuera a enseñar a otras en la iglesia.
            Puede que pienses “Yo no tengo problemas con la bebida, ni siquiera pruebo el alcohol ¿Qué tiene esto que ver conmigo?”
            Lo que Pablo está diciendo va más allá del vino. Tiene que ver con una palabra que, generalmente, no nos gusta...
            Disciplina.
            Algunos sinónimos de este concepto al que el apóstol se refiere:
            Domino propio, moderación, templanza, sobriedad, equilibrio, compostura (esta me encanta) y serenidad.
            Como ves, va mucho, mucho más allá del vino. La idea es tener una vida en la que todo se haga con moderación y no ser esclavas de nada. Una vida libre de excesos y de adicciones a cualquier cosa.

            Veamos algunos versículos que nos hablan sobre la sobriedad:

1 Timoteo 3:11 “Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.”

2 Timoteo 4:5 “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”

1 Tesalonicenses 5:8 “Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.”

1 Pedro 1:13 “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado”


            Pedro va todavía más allá y nos da una primera clave para llevar una vida sobria, moderada disciplinada:

1 Pedro 4:7 “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.”


            Exacto, la oración. Y es que no debes olvidar que este requisito para la vida piadosa es una parte del Fruto del Espíritu Santo:

Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”


            Es por medio de la oración que vamos a poner las bases para vivir una vida moderada, templada, sobria, DISCIPLINADA. Hay un detalle del que no te has dado cuenta, así que déjame introducirte por un momento en mi mente de filóloga para sacarle todo el jugo a las palabas:

            Discipl - ina
            Discíp (u)l – o

Lucas 9: 23 “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”

            Ser discípulas de Jesús, seguir a Jesús, sin duda demanda una vida de disciplina, moderación y sobriedad. Negarse a una misma. Negarse todas aquellas cosas que nos “esclavizan” en mayor o menor medida. Por ejemplo;

            Alcohol
            Tabaco
            Drogas duras o blandas
            Sexo
            Comida
            Internet
            Televisión
            Relaciones
            Trabajo o Ministerio
            Teléfono

            Te pido que examines tu vida hoy ¿Hay algo sin lo que no puedas vivir? ¿Hay algo que “necesites” sí o sí para que tu día vaya bien? ¿Algo sin lo que no puedas funcionar, en lo que pienses continuamente y que haga que todas las demás cosas no tengan importancia en tu vida? Si tu respuesta es afirmativa, entonces eres esclava de eso.
            Y ten cuidado, porque los grados de esclavitud o adicción pueden variar:

            No pasas todo el día viendo la televisión... pero en la hora de tu serie, novela o programa favorito ¡que no te hablen! Ya puede ser que tus niños tengan hambre, que tu esposo llegue a casa del trabajo, que no hayas hecho la cena, no importa, esa hora es tuya y es sagrada.

            No pasas todo el día comiendo... pero te cuesta bajar de peso, cada día te propones que vas a comer menos, que vas a dejar el café, los dulces, acostarte más temprano, hacer más ejercicio, salir a caminar y mejorar tu salud.

            No pasas todo el día trabajando... pero cuando llegas a casa tu trabajo monopoliza la conversación y te pegas al teléfono o a la computadora para “adelantar trabajo” o “chequear” algo.

            No pasas todo el día fumando o bebiendo... pero enciendes ese “último” cigarrillo cuando estás nerviosa o tomas una copita de vino para “quitar la ansiedad”.


            Hay muchos comportamientos adictivos en nuestra vida de los que no nos damos cuenta. Por eso debemos examinar, reflexionar y cambiar aquellas cosas que nos alejen de tus prioridades como mujeres, que, idealmente, deben ser:

            1. Dios
            2. Tu esposo
            3. Tus hijos
            4. Tu casa
            5. Todo lo demás

            ¿Por qué digo “idealmente”? Porque sé que muchas son el único sostén económico de su hogar o que deben aportar a la economía familiar de una u otra forma y tienen que salir al mercado laboral y trabajar dentro y fuera del hogar. Amiga, si ese es tu caso, no creas que estás haciendo algo mal... ¡no es así! Haz tu propia lista de prioridades según tu estilo de vida, tu circunstancia personal y tus necesidades. Cuando veas que algo de esa lista sale de su lugar... estás siendo “esclava” de algo más.
            Continuamente pido a las mujeres de mi grupo de estudio que oren por mí en esto de las prioridades. ¿Por qué? Porque sé que me es muy fácil “ocuparme” en el ministerio, en el blog, el estudio y descuidar mi relación con el Señor, mi esposo, mis hijos y mi hogar. A fin de cuentas, no debes olvidar que negarse a uno mismo es negar los deseos de la carne, la inclinación natural al pecado que hay en nosotras. Es por eso que la primera clave para la vida moderada es la oración.
            ¿Y qué hacer además de orar? Déjame darte algunas ideas:

            1. Afianzar tu relación con el Señor

Efesios 5:18 “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu
Efesios 6: 10 “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.”

            Cuanto más profunda sea tu relación con el Señor, más fácil te va a ser llevar una vida marcada por la moderación y la disciplina.


            2. Lee acerca del dominio propio

            Busca versículos en tu Biblia que hablen sobre el tema y anótalos. Léelos a menudo. Busca también artículos o publicaciones que hablen sobre el dominio propio, la disciplina, la moderación, la planificación... ¡Cuanto más conozcas del tema mejor!


            3. Ve las áreas en las que más necesitas aplicar disciplina y moderación y siéntate a pensar en un plan de acción para lograrlo.

            Haz listas horarios para planificar tu día y tus obligaciones y no te salgas de ellas. Ten un tiempo específico para hacer cada cosa.


            4. Aprende a decir no, a ti misma y a los demás
            No hagas más de lo que puedes hacer. A veces es muy difícil decir “no” cuando te piden que hagas algo, pero debes analizar cada cosa y ver si realmente entra dentro de tus posibilidades y no altera todo lo demás. Si no es así, ¡di que no!


            6. Comparte tu debilidad con otras y busca apoyo.

            ¿Tienes un grupo de amigas o al menos una amiga confiable a la que puedas pedir apoyo para mantenerte centrada y apartada de los excesos? ¡Hazlo! Siempre es más fácil cumplir con tus objetivos cuando tienes que darle cuentas a otra persona.


            El llamado a la vida moderada es claro y, como mujeres que queremos agradar a Dios con nuestra forma de vivir debemos hacer caso a ese llamado. La disciplina personal es imprescindible para cumplir con este requisito para la vida piadosa. Ser una mujer sobria y disciplinada te va a ayudar a manejar la cantidad de cosas que tienes que hacer durante el día, va a alejar el estrés y la ansiedad y ayudarte a ser un modelo de comportamiento para otras mujeres. Vale la pena el esfuerzo.


Edurne


Basado en El llamado supremo de la mujer de Elizabeth George.
Capítulos 5 y 6

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