Con quién debo tener paz






            El día de hoy terminamos la serie de estudios sobre la paz. Escogí el tema en estas fechas porque mi único hijo estaría pasando por una cirugía, y necesitaba repasar y tener muy presentes las promesas de Dios para sobrellevar esta situación. Dios ha sido fiel y he experimentado Su paz que sobrepasa todo entendimiento.
Cerraremos hoy con el tema hablando sobre con quién debo tener paz.
            Una responsabilidad primordial en la experiencia del cristiano es cultivar la paz en sus relaciones con las personas y contribuir a la paz entre otras personas.
            La paz viene de la satisfacción que resulta de prestar atención y obedecer la palabra de Dios, al mantener paz en nuestro hogar, en la iglesia y fuera de ella.
           
1 Pe. 3:11.-Apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala.

            Tomar la iniciativa para restaurar la paz. Jesús enseñó que no es importante si yo he ofendido al hermano o él me ha ofendido. Soy responsable de iniciar el  esfuerzo para que haya reconciliación.

Mt. 5:9.- Bienaventurados los pacificadores.

            Pacificador es el que consigue la reconciliación.
            Esto nos enseña un principio muy importante que podemos observar en las relaciones con otros: la persona que tiene la paz en su propio corazón es la persona capaz de cultivar y mantener las relaciones pacíficas con otras personas.
            La persona que no experimenta la cualidad personal de paz y la tranquilidad, que está ansiosa, perturbada y confusa, es también irritable y está en peligro de faltar el amor, la humildad, la paciencia y la bondad que le capacitan para tratar bien a otros y de soportar las flaquezas y ofensas de los demás.
            Comenzaremos con la PAZ EN EL HOGAR.
            Hay diversas causas de discordia en el hogar, tal vez pequeños detalles sin importancia que se van acumulando y acaban erosionando relaciones: bromas pesadas, interrupciones constantes o quejas. Este espíritu de discordia se extiende a los niños, quienes tienden a calcar los modelos que les proporcionan sus padres. Incluso pueden llegar a la conclusión de que la atmósfera de tensión y nerviosismo que se respira en su familia es algo normal. De este modo, cuando ellos también sean padres, proporcionarán la misma pauta a sus hijos.
            Es importante pues que cuidemos la convivencia diaria dentro del hogar, no nos acostumbremos a ciertos vicios de relación, sino que intentemos buscar el origen de nuestra mala costumbre en el trato con la familia, hablemos de ello y, juntos, busquemos soluciones a corto plazo y acuerdos mutuos para ir saneando la convivencia y mejorándola.
            En una cultura turbulenta plagada con el divorcio, la violencia, el maltrato, drogas, injusticia y desorden, el impacto del amor de Dios en nuestros hogares se torna indispensable si vamos a ordenar nuestras familias de acuerdo a los mandamientos de Dios.

Jn. 15.12, 13.- Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

             Esta declaración establece lo que debe ser PRIORITARIO para nosotros.

            1) Nuestra prioridad es amarnos los unos a los otros.
            2) Nuestra senda es amar como Cristo nos amó, «poniendo su vida». ¿Quién puede medir este amor? Cristo dejó el confort, el gozo y la adoración del cielo para llevar sobre sí los pecados de la humanidad. Soportó el dolor de los azotes, los clavos en sus manos, la lanza que hirió su costado, la corona de espinas sobre su cabeza, todo lo cual ejemplifica la medida de su amor.

            Descubrimos su amor, vemos su manera de amar y, al mismo tiempo, somos llamados a sobrellevar los pecados de otras personas, el dolor que se nos impone (porque el pecado lastima a los que están a nuestro alrededor) y el trato impropio de que nos hacen objeto.
            ¿Imposible? Sí, para la naturaleza humana; pero como nuevos templos del Espíritu Santo, quien ha derramado el amor de Dios en nuestros corazones, podemos pedir y recibir la gracia y el poder de amar tal como Jesús amó.
            La paz como parte del fruto del Espíritu Santo  es el resultado moral y espiritual de la presencia de Dios en nosotros y realza virtudes en nuestro carácter.

Gál. 5.22-25.- Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

            ¡El amor es una elección! Así es como Dios nos ordena amar.  

Tito 2.4 .- que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,

            ¿Tu hogar es un foco de atención por la paz que se respira en él, hay una sensación de calidez? Los miembros de tu familia deben y pueden experimentar todo lo mencionado y pueden extenderlo a todos los que crucen el umbral de tu hogar.
            Eso que atraerá a los demás a tu casa empieza en tu propio corazón.
            Como amas de casa tenemos el privilegio de preservar la calidad de vida de los que se encuentran bajo nuestro cuidado. Nuestro hogar debe ser un remanso de descanso para las almas cansadas que salen por la puerta cada mañana y vuelven al anochecer. ¿Cuándo cae la noche, no debería haber un lugar en la tierra en el cual el bienestar de cada persona sea importante para alguien que lo espera?
            Cuán bendecido es el esposo o hijo que sencillamente puede regresar a casa luego de los rigores del día sabiendo que allí todo está bien… y así seguirá. Y tú eres la que está a cargo de la casa.

Tito 2.5- a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.


            PAZ EN LA IGLESIA: Esto esencial para el bienestar de nuestra iglesia. Las Escrituras enseñan que la discordia es un síntoma de pecado.
            Somos un cuerpo que no va a funcionar si no está coordinado y no será de bendición al mundo. La gloria, el honor y la reputación de Cristo y de su iglesia está en juego.
            No destruyamos la obra de Dios, lo esencial es el amor entre los hermanos.
            El amor entre los cristianos nos identifica como sus discípulos (Jn. 13:34-35). Col.

3:15.- Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que fuisteis llamados en un solo cuerpo.
Rom. 14:19.-Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

            No a la división por murmuraciones, pleitos, chismes o malos entendidos.
            No debemos olvidar que la iglesia está formada por pecadores redimidos,  hijos de Dios, pero todavía pecadores.

Ef. 4.1-3.- Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

PAZ CON OTROS:

Rom. 12:18.- Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.

Heb 12.14, 15.-Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

            Síntomas para saber si tienes raíz de amargura en contra de alguien:
            ¿Hay personas que no quiero ver? ¿Hay personas con las que no quiero hablar? ¿Hay injusticias u ofensas contra mí que no he perdonado?
            La paz no se limita a la casa y a la iglesia. Esto es, deben estar en armonía en todo lugar donde nos encontremos, en nuestro trabajo, con los vecinos, etc.
            Andar en armonía significa que podemos regocijarnos hablando unos con otros, animándonos, escuchándonos, cooperando en equipo y aceptando nuestras faltas, sin comparaciones, ni recriminaciones.
            El cristiano que mantenga buenas relaciones dentro y fuera de la iglesia será un testigo eficaz de Cristo, es una persona amable y capaz de llevarse amigablemente con toda clase de gente.
            Concluyo con el siguiente versículo:

Jn. 16.33.- Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

            Así es que no tenemos ningún pretexto ¡como hijas de Dios estamos del lado de la victoria!
            La verdadera paz tiene que comenzar en el corazón.
            Él tendrá el gusto y gozo de cumplir su promesa y derramar su paz en el corazón de todo aquél que quiera descansar en Él.
            Si a pesar de lo anterior todavía no te crees capaz de experimentar la paz  de Dios, te cuento que el evangelio anuncia que hay paz con Dios y entre los hombres por medio de Jesús (Hch 10.36 ).
            Nosotros cometemos pecado, que es cualquier cosa que no agrada a Dios, nos convierte en enemigos de Dios,  separándonos de Él por la eternidad, y nos hace merecedoras del infierno, ya que por nuestros propios esfuerzos es imposible agradar a Dios.
            Pero Dios nos amó tanto, que mandó a Su único Hijo a que muriera en nuestro lugar, pagando por mis pecados y por los tuyos, El quiere salvarte del infierno y regalarte la vida eterna.

Rom. 5.1. Justificados por la fe tenemos paz para con Dios por medio de Cristo.

            Lo único que debes hacer es creer en estas promesas contenidas en la Palabra de Dios. ¿Quieres? Dile así en el pensamiento o en voz alta, pero creyendo:
            Señor reconozco que soy pecadora, he hecho cosas que no te agradan y por eso merezco el infierno, te pido que me perdones y limpies mi corazón con la sangre que derramaste por mi culpa, quiero estar contigo por toda la eternidad. Acepto tu regalo, gracias por salvarme, te reconozco como mi único y suficiente Salvador. Amén.

Jéssica Jiménez de Beltrán

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Comentarios

  1. Creo que recogo lo que aplica a mi vida, haré mi mejor esfuerzo pidiendo al Señor día por día el no claudicar y generar una atmósfera de paz en casa y con los que me relaciono.
    Bendiciones!!

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  2. Una bendición tu artículo, agradezco por tu vida mi amada. Atte. Edgar Beltrán.

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    1. GRACIAS HONEY!! QUÉ EMOCIÓN QUE HAYAS ESCRITO!!!

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