Orando con acción de gracias






            Como ya saben, ayer comenzamos el estudio del libro de Colosenses y hoy quiero detenerme un poco más en algo que llamó mi atención en los primeros versículos de esta carta:

“Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Colosenses 1:3

            Para empezar, Pablo no tenía ningún motivo para escribir esta carta a los hermanos de Colosas. El no había fundado esa iglesia, ni siquiera había pasado por allí alguna vez. Pablo no conocía a estos creyentes más que por las palabras de Epafras. Epafras era un colosense que conoció a Pablo mientras el apóstol estaba haciendo ministerio en Éfeso y que, probablemente, se convirtió por medio de su predicación. Este hombre fundó no sólo la iglesia de Colosas, sino también las de Hierápolis y Laodicea.
            No sabemos bien si Epafras fue a Roma a visitar a Pablo en la prisión o si él mismo era prisionero junto a él. En cualquier caso, Epafras le habló a Pablo sobre los creyentes de su iglesia, cómo eran, qué hacían, los problemas por los que estaban pasando... Y Pablo oró por ellos. No solamente elevó una oración con Epafras, sino que asumió el compromiso de orar por ellos, por eso dice “Siempre orando por vosotros”.
            Siempre.
            Tenemos que adquirir el compromiso de orar por nuestros hermanos en la fe, sin importar si los conocemos mucho o poco, aunque no sepamos cuáles son exactamente sus necesidades. Dios si sabe cuáles son y nosotras podemos interceder por ellas.
            Siempre. Sin cesar. Constantemente. En todo tiempo.

1 Tesalonicenses 5:17 “Orad sin cesar

Romanos 12:12 “gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”

Efesios 6:18 “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.”

            Si te fijas en el modo el que Pablo comienza su oración por los colosenses en su carta, te darás cuenta de lo que no hace: no saca una lista de supermercado, ni una lista de deseos como si estuviera hablando con Santa Claus en lugar de con Dios. No. Pablo abre esta oración dando gracias.
            Y no es este el único lugar en Colosenses  en el que se nos instruye a ser agradecidas:

Colosenses 2:7 “arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.”

Colosenses 3:15 “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”

Colosenses 4:2 “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;”

            Y es que, querida mía, son muchas ¡muchísimas! las cosas por las que podemos (y debemos) dar gracias a Dios.
            Hay una frase que dice “¿qué pasaría si te levantaras hoy tan solo con las cosas por las que diste gracias a Dios ayer?”
            ¿Qué pasaría? ¿Cuántas cosas te quedarían? ¿Aún tendrías tu salvación, tu salud, tu esposo, tus hijos, tu casa, tu carro, tu trabajo....¡y cuántas cosas más!?
            Párate a pensarlo por un momento.
            ¿Por qué cosas puedes darle gracias a Dios hoy? Asegúrate de comenzar tu conversación con Dios agradeciéndole por lo que El ha hecho por ti.

Edurne


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