De domingo a domingo

2/11/12








2 Reyes 17:41
Así temieron a Jehová aquellas gentes, y al mismo tiempo sirvieron a sus ídolos; y también sus hijos y sus nietos, según como hicieron sus padres, así hacen hasta hoy.”


            Este versículo parece contradictorio, ¿Cómo se puede temer a Dios y servir a los ídolos al mismo tiempo? Desgraciadamente, es algo que hacemos más veces de las que queremos admitir.

            Cada domingo en la mañana las iglesias se llenan de personas. Nos levantamos en la mañana, ponemos nuestra cara de domingo y vamos a la iglesia con nuestra familia feliz. Cantamos, alabamos, oramos, nos llenamos con la predicación del pastor y nos vamos a casa satisfechos hasta la semana siguiente.

            ¿Qué sucede en nuestra vida de domingo a domingo? Nuestra vida y comportamiento tiene un enorme impacto en las personas que nos rodean. No solo los domingos a la mañana, es de lunes a sábado que mostramos (o no) a Cristo a nuestro esposo, nuestros hijos, compañeros de trabajo, amigos, vecinos y cada persona con la que entramos en contacto en la semana.

            ¿Somos amigas del mundo o amigas de Dios? Santiago 4:4 dice “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” No se tú, pero yo no quiero ser enemiga de Dios.

            Si decimos que somos cristianas debemos ser diferentes.

1 Juan 2:15-17 dice:
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

            ¿De qué forma nos vemos como cristianas? ¿Tenemos una Biblia en nuestra mano el domingo y una pegatina de pececito en el carro pero usamos malas palabras y somos expertas en chisme? ¿Qué actitudes mostramos todos los días? ¿Andamos en amor y tratamos a los demás con amabilidad, bondad y misericordia? ¿Hacemos lo mismo que nuestros amigos inconversos? ¿Vemos los mismos programas y escuchamos la misma música? ¿Qué tipo de lugares frecuentamos y de qué forma criamos a nuestros hijos?

            Creo que el Señor quiere que examinemos nuestras vidas, poniéndolas a la luz de la Palabra y que hagamos los cambios necesarios para ser cristianas 24 horas al día 7 días a la semana. Como cristianas somos llamadas a ser luz en los lugares oscuros. Debemos tener vidas que muestren que la Biblia no es una pérdida de tiempo, que Jesús ha hecho una diferencia en nuestras vidas. Sólo si nos vemos diferentes, actuamos de forma diferente y vivimos un tipo de vida diferente, podrán preguntarnos la razón teniendo así una continua oportunidad de compartir a Cristo con otros.

            Que cada día podamos hacer inventario de nuestras vidas y que busquemos la guía del Señor y la convicción en nuestro caminar diario con El. Que podamos vivir una vida dedicada a El.

            De domingo a domingo.



Edurne


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