Guía práctica para hospedar

4/11/12







Una tarea que distingue a los cristianos, es la hospitalidad.
El concepto implica:
- Amor y recibimiento a los extranjeros.
-Es recibir en mi hogar con agrado a las personas. Que en mi casa se refleje el gozo por amor, no por obligación.
-Es un acto de recibir y presentar asistencia a los necesitados.
-Es obedecer el mandato de Dios.
No solo es que personas se queden en tu casa a dormir, sino también invitar gente a compartir.
Gracias a Dios tuve ejemplo en el Instituto Bíblico, a Bety Martín, quien nos recibía para reunión de mujeres casadas en su casa, y coincidía que ese día siempre llovía y teníamos que pasar por un camino de lodo, así que por más que te limpiaras los zapatos, había barro en ellos.
Pero resulta que su mueble de sala y piso eran blancos… ¡y asistíamos como 25! Pero ella siempre te abría la puerta personalmente con una gran sonrisa en su amable rostro, te daba la bienvenida como si fueras alguien súper-importante y esperado, realmente olvidabas el lodo y camino que habías pasado para llegar a su casa, y sentías el amor y gozo de su recibimiento. Este es el fin del hospedaje.

La Palabra de Dios dice que el hospedaje es:
o   Un hábito.
Rom. 12. 13.- compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
Heb. 13.2.- No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

o   Cualidad del líder.
1Tim. 3.2.-Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; (Tito 1.8.)
1P. 4.9. - Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. 

o   Colaboración en la extensión segura del evangelio.
3 Jn. 5-8.- Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje.
Porque ellos salieron por amor del nombre de El, sin aceptar nada de los gentiles.
Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad.

   o   Corona segura. Aunque la gente no me lo agradezca o no me lo pida, para Dios no pasa desapercibida.

Mt. 10.40-42. El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.
Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por
cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Para practicar la hospitalidad, es bueno preparar el corazón para cultivar este hábito y cumplir su propósito, es bueno y hay que hacerlo con mucho gozo, sabiendo que es una forma de servir a Dios. Como las mujeres somos las administradoras del hogar, debemos transmitir esto a los hijos y hacerle ver la importancia al esposo sobre esta actividad. De hecho, puedes agendar recibir personas en casa 2 veces al mes, o según como te sea posible a lo mejor más seguido, según los horarios de tu casa, para ser de bendición a otros que a lo mejor necesitan ánimo, están afligidos o también compartir bendiciones y testimonios.
No necesitas gran presupuesto, compartir tu casa en armonía con un café o un té es más que suficiente.
Ec. 9.10.- Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas;

Mathew Henry comenta: “Alguien ha dicho:”El cristianismo es una fe de mano abierta, de corazón abierto y de puerta abierta”. El que cierra, no sólo excluye a otros, sino que se queda solo. Y “Ay, del solo”,  dice Ec. 4.10.

Te invito a leer el ejemplo bíblico de la mujer importante de Sunem  en 2 R. 4.8-11 y varios versículos después. Es una hermosa historia.
Bueno, ahora pasemos a la parte práctica, trataré de ser clara y breve. Esto es como base para gente que tendrás por varios días, pero lo adaptas para una tarde de compartir.
ANTES DE QUE LLEGUEN LAS VISITAS… Dispuestas a ofrecer lo mejor que Dios te ha provisto.
-Preparar mi corazón y el de mi familia. Esto es porque cambiará la rutina de la casa, y enseñarles que es un servicio para Dios, puede ser que cedan su recámara para el invitado.
-Preparar mi hogar con esfuerzo y entusiasmo. Reservar toallas, sábanas, manteles y secadores especiales para hospedar.
*La limpieza especial (flores, tarjetita de bienvenida, si es extranjero procura tener una bandera de su país) demuestra:
a) Interés por las personas.
b)Amor por el visitante.
-Limpiar profundamente muestra un cuidado genuino y amor por el invitado.
-Tener todo preparado para cuando lleguen las visitas. Fundamental: Su recámara.

CADA PARTE DE LA CASA:
DORMITORIO.
*Sábanas limpias.
*Toallas. Se pone al pie de la cama.
*Buena ventilación. Para que se limpie el aire.
*Buena luz.
*Buena calefacción. Calentar si hace frío desde el atardecer.
*Espacio en el clóset, especialmente si la visita estará por varios días. Tener ganchos disponibles.
*Silla.
*Jarra con tapadera con agua o agua embotellada y vaso de cristal.
-En emergencias, si falta algo que no tienes puedes pedir prestado.

BAÑO.
*Bien limpio. Superimportante, hacerlo diario cuando el invitado no esté ahí.
*Toalla, jabón, papel higiénico.
*Pasta dental.
*Shampoo.
*Desodorante de ambiente.
- Aun debes ser detallista en decorar también el baño de tu casa, ya que también debe ser agradable.
Aunque es el lugar donde se realiza el aseo personal, por lo que siempre debe estar pulcro y desinfectado. Todas conocemos lugares donde es muy desagradable entrar al baño. Pero en tu casa debe ser diferente. Puedes poner jabones decorativos, canastitas con naturaleza seca y aromatizada, vestidos para el baño, carpetas, floreritos, velas aromatizantes y encenderlas en especial cuando tienes visitas y esto ayuda a que cuando abran la puerta tengan luz para ver dónde está el apagador. Este es un hermoso detalle.
COCINA
*Limpia y ordenada.
*Comidas: Tener un menú para las comidas de cada día.
Esto nos dará oportunidad de adelantarme a preparar, para que así yo también pueda disfrutar de las visitas, sin tener que disponer tanto tiempo en la cocina; evitando desorden, olores, etc.
-Es importante averiguar si la persona que nos visita necesita alguna atención especial con respecto a su dieta.
-Igual cuidar de no hacer cosas grasosas o muy picantes porque no sabes si la persona está acostumbrada a comer así, y puede enfermarse. Recuerda que viene a predicar y tú debes evitar que por ser negligente pueda estar mal de salud y más fuera de su casa, es feo.
-Llamar a otras casas que lo invitarán a comer para preguntar qué les darán para que tú no repitas comida.
-Los manteles individuales de tela son para el té.
-Siempre  debe estar elegante la mesa con la familia.
-No poner directamente el pomo de mermelada o la mantequilla con el papel, sino ponerlas en la mesa en platitos o mantequillera, para cuidar el estilo y no se vea feo.
-Servir el refresco en jarra de cristal, no en botellas.

OTROS CUIDADOS PARA TENER EN CUENTA…
• Animales domésticos. Cuidar la limpieza de sus desechos y tenerlos fuera de la casa.
• Cuida fumigar tu casa o poner insecticidas que controlen plagas antes de que llegue la visita, para evitar que le salgan zancudos, hormigas (si es tiempo de lluvias), asquiles, cucarachas, arañas. Es de mal gusto. Haz lo que a tu mano sea posible.
• Puntualidad: Respetar horarios de descanso, comidas,  reuniones en la iglesia y a donde debas llevar al invitado, etc.
• Disciplina de los hijos. Que los niños guarden silencio cuando los mayores conversen, que hagan el menor ruido posible, eviten peleas entre hermanos, que hagan sus responsabilidades sin que se les estén solicitando porque tú estarás también ocupada en atender y cuidar todos los detalles para el invitado.

Con las visitas en casa…
*Recibirles con: Cordial bienvenida, amor y cortesía.

*Mostrarles:
-Su habitación, lugar en el clóset o placard.
-Baño (funcionamiento, esto es  para evitar fugas, descomposturas o inconvenientes.).
-Otros ambientes de la casa donde ellos estarán (cocina, salas de estar, estudio).

*Dedicarles tiempo para:
-Conocerles.
-Interesarnos por sus vidas, familia y ministerio.
-Compartir con prudencia, respetando sus horarios de descanso.

-CUANDO TÚ SEAS HOSPEDADO, dejar una tarjetita de agradecimiento, con tus datos y mail para estar en contacto.

 Como puedes ver, no se trata de que vénganse todos a mi casa, como esté de desordenada son de confianza, no importa; o como lo hago de corazón, no importa si no recojo o no alcanzo a limpiar ¿me explico?
Por eso es que debes tratar de tener siempre tu casa limpia y ordenada, por lo menos, las áreas de entrada de tu hogar, el lugar donde recibas visitas y un baño que destines para ellas. Esta actividad implica un esfuerzo mayor, aunque debas ser la primera y última en levantarse y acostarse, recuerda que solo son pocos días en que puedes tener la oportunidad de desarrollar este ministerio.
Como ves, toda la familia debe estar en sintonía en este llamado de servir a Dios de esta manera, aunque en esta actividad tú eres la fundamental como anfitriona.

Algunas pueden pensar después de haber conocido todos los detalles que deben cuidarse para hospedar, que no pueden ser hospitalarias porque sus hogares no son lo bastante amplios o cómodos.
LIMPIEZA Y ORDEN SON LAS PALABRAS CLAVES AQUÍ. No significa tampoco que gastes grandes cantidades de dinero en alimentos caros o debas ser una súpercocinera para elaborar grandes banquetes. Te invito a leer el ejemplo de Abraham en Gn 18.1-8.
 Abraham estaba impaciente por mostrar su hospitalidad a aquellos hombres. En los tiempos de Abraham, la reputación de una persona estaba muy relacionada con su hospitalidad, con brindar casa y comida.
 Aun los extraños debían ser tratados como huéspedes distinguidos. El satisfacer la necesidad de alimento y albergue de los demás era y sigue siendo una de las formas más inmediatas y prácticas de obedecer a Dios.
 Es además una manera tradicional de entablar relaciones. En  Heb. 13.2  se menciona la posibilidad de que, como Abraham, al hospedar estemos hospedando ángeles. Este pensamiento debe estar en nuestras mentes la próxima vez que tengamos la oportunidad de satisfacer las necesidades de un extraño.

“No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.”
     
¿Hay visitantes en su iglesia a quienes pudiera darles alguna comida? ¿Conoce a personas solteras que disfrutarían de pasar una tarde conversando? ¿De alguna manera su hogar podría suplir las necesidades de los ministros itinerantes?
Pero aun si tienes sólo una mesa y dos sillas en una habitación alquilada, tomando sólo café o agua, hay personas que se van a sentir agradecidas al pasar un tiempo en tu casa.
Hospitalidad simplemente significa lograr que otras personas se sientan CÓMODAS (limpieza y orden) y EN CASA (actitud de corazón), ya que la hospitalidad se concentra en el visitante.
Heb. 6.10.-Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.
Col. 3.23, 24.-Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor
y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de
la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

    La hospitalidad es un hábito que en mi familia realmente disfrutamos mucho. Espero que te haya sido inspirador y tengamos conciencia de la importancia de esta actividad que es de gran bendición a nuestros hogares. ¡A invitar se ha dicho!

Por Jéssica Jiménez de Beltrán.


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