Llamado supremo de la mujer a la bondad









Tito 2.4, 5.- “que enseñen a las mujeres jóvenes (..) 
a ser (…)buenas, (…)
Todo creyente es llamado a ser bueno y a hacer buenas obras (Ef. 2.10 / Tito 3.1). Pero se hace una mención especial a las ancianas para que enseñen a las jóvenes a ser buenas.
El concepto en el original griego es ser bueno (bondadoso) y amable, lo que implica ser gentil, considerada, compasiva, agradable, simpática, ausencia de mal y egoísmo, y presencia de un corazón dispuesto a mejorar las vidas de los demás.
¡Auch, me dolió! Confieso que cuando leí lo que debía compartir hoy creo que fue obra de Dios, se relaciona con lo que estoy  trabajando muy duro ahora para mi vida espiritual: en la vinculación personal, y aunque he avanzado en tratar de ser amable y agradable, creo que todavía puedo dar más.
Aunque tengo a mi papá como ejemplo de bondadoso y amable, desgraciadamente no me lo heredó L
“La bondad perfecciona a la persona porque sabe dar y darse sin temor a verse defraudado”, y creo que eso es con lo que yo lucho, tiendo a hacerme expectativas de los demás, lo que me causa problemas.
El bondadoso tiene tendencia a ver lo bueno de los demás, “no por haberlo comprobado, sino porque evita enjuiciar las actitudes de los demás bajo su punto de vista”, además de ser capaz de percibir los sentimientos de otros, siendo solidario y ofreciendo soluciones.
Por su parte, leí por ahí que “una persona puede ser bien educada, bien vestida, pero si es amable, se convierte en una persona encantadora” y es verdad.
Según información secular, se dice que la amabilidad se empezó a perder en los años 70’s, cuando se pregonó la igualdad social, y  se considera como servilismo o debilidad, en lugar de un buen rasgo de carácter. A pesar de esto, una persona amable suele ser ampliamente aceptada y querida por los demás.
Debe ser espontánea, se nota cuando es fingida, lo que indica que debemos escudriñar en el corazón para encontrar la causa que nos lo impide.
También descubrí que el 13 de noviembre es el día de la amabilidad a nivel internacional. ¿Qué tal? Así que podemos concluir que son cualidades muy apreciadas aun por la gente que no conoce de Dios.
Decía Platón: “Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.”
           
Después de estas ideas generales veamos dónde debo ser buena. Por supuesto, como todos los llamados que hace Tito a las mujeres, debe ser primero en la casa, y luego con todos los que trata, “donde hay un ser humano, hay una oportunidad para la amabilidad”. “Siempre está haciendo favores a los demás”.
Ser bondadoso es una cualidad de Dios.
Sal. 31.19.- !Cuán grande es tu bondad,
que has guardado para los que te temen,
Que has mostrado a los que esperan en ti,
delante de los hijos de los hombres!

¿Por qué debo ser buena?
1.- Porque es un mandamiento. Tito 2.4, 5.
Gál. 6.10.- Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien
a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

2.- La amabilidad y bondad son la esencia de una mujer piadosa.
1 Tim. 5.10.- que tenga testimonio de buenas obras; 
si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; 
si ha lavado los pies de los santos; si ha
socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra.
           
3.- La amabilidad y la bondad bendicen a nuestra familia y hogar. Los que viven con nosotros son los primeros que deben recibir el fruto de estas cualidades.
“Cada minuto del día es una oportunidad para expresar este requisito esencial de la bondad piadosa… en cada habitación de la casa… y con cada miembro de la familia”.
4.- La amabilidad y la bondad honran a Dios. Tito 2.5 contiene el propósito de nuestra obediencia a Su llamado: “(…)para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.
         Nuestro comportamiento es “publicidad” buena o mala para el evangelio de Cristo.
Elizabeth George, con sus maravillosas y prácticas listas,  enumera cómo  podemos llegar a ser buenas:
ü  Prepara tu corazón para la bondad.- ¿Cómo? Leyendo la Escritura, la cual
activará nuestra alma a todo lo que es bueno y santo, y nuestras oraciones tendrán camino abierto al cielo.
ü  Orar pidiendo amabilidad y bondad.
ü  Planifica la bondad. Este punto me encantó, fíjate lo que nos recomienda: En tu
agenda semanal, coloca una categoría de  familia y otra de amigos; bajo estas categorías, escribe una lista de nombres, y luego añadir un acto de bondad por lo menos que me gustaría extenderle a cada persona durante la semana.
       De esta forma, no hay pretextos de que tenemos una vida ocupada y nos pase la vida sin concientizarnos de que hay que ser bondadosas.
Para complementar aun más, quise buscar específicamente actos de bondad que me llevarán a practicarla:
Ø Saludar a otros con una sonrisa, buena actitud y tono de voz suave y agradable.
Ø Dar un abrazo.
Ø Evitar ser pesimistas: ver lo bueno y positivo de las personas y circunstancias.
Ø Evitar decir “te lo dije”.
Ø Dar un detallito (regalo pequeño) a una persona como muestra de amistad o empatía.
Ø Compartir algún material que a alguien le haga falta.
Ø Dar gracias.
Ø Felicitar por algún mérito.
Ø Acompañar a alguien de compras.
Ø Ofrecer ayuda.
Ø Preguntar a alguien nuevo ¿Es primera vez que vienes por aquí? y presentarte.
Ø Ser amigo leal.
Ø Visitar a los que estén pasando por un mal momento.
Ø Devolver cuanto antes las llamadas.
Ø Responder las cartas o mensajes que se te envían.
Ø Ceder el asiento.
Ø Ofrecerse a hacer la despensa de alguien enfermo.
Ø Hacer una ofrenda en dinero o especie.
Ø Decir un cumplido.
Ø Mandar carta de agradecimiento al maestro (a) de tu hijo.

ü  Estudiar minuciosamente la vida de Cristo. Se lee un capítulo diario y llevar un
registro de su bondad y amabilidad en la vida de otros, como por ejemplo:
-         Tocó y sanó al leproso.
-         Resucitó al hijo de la viuda.
-         Tomó en sus brazos a niños pequeños y los bendijo.
-         Se detuvo a hablar con Zaqueo, etc., etc.
Analizar las actitudes de nuestro Salvador, nos dará ejemplo para imitarlas.
Lc. 10.37: Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.
ü  Examinar a las mujeres de la Biblia conocidas por sus buenas obras y actos de
amabilidad, como la sunamita, Dorcas, Lidia, Marta…
ü  Quitar todo lo que no es amable o bueno, libre de toda envidia, celo, tacañería,
 mezquindad, nada malo, cruel o irritable. Examinar, confesar y arrepentirse.
ü  Vestirse de corazón amable, atenta, afable, simpática, ser parecida a Dios. De
comportamiento efusivamente amable.
Col. 3.12.- Vestíos,  (…)de entrañable misericordia, de benignidad, (…)
       Misericordia.- Inclinación a compadecerse y mostrarse comprensivo ante las miserias y sufrimientos ajenos, hacia corazones desdichados.
       Benignidad.- Carácter templado y apacible, clemente y afable.

Concluyo con el siguiente versículo, que es una hermosa invitación cumplir el propósito de Dios en nosotros, ser de bendición a los que nos rodean.
Rom. 15.2.- Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que
es bueno, para edificación.

       Señor: Confieso que no soy la más amable, gentil y bondadosa, perdóname. Te pido que tenga un corazón sensible para ser controlada por Tu Espíritu,  que no me canse de hacer el bien a pesar de lo que los demás hagan o digan, y que sea sabia para amar a los demás y demostrárselo con mis actitudes, acciones y tono de voz. En nombre de Jesús, Amén.


Por Jéssica Jiménez de Beltrán.
Basado en “Llamado Supremo de la Mujer”
 de Elizabeth George. Caps. 19 y  20.

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