Propósito

1/1/13






A veces no nos damos cuenta de la brevedad de la vida. Generalmente tomamos conciencia de ello cuando algo terrible sucede: un accidente, la muerte de un ser querido, un suceso que no entendemos...

Y sin embargo, es muy breve.

Nos es regalado un corto periodo de tiempo cuyo momento final desconocemos totalmente. Y eso debería ayudarnos a vivir con propósito, a hacer una diferencia, a vivir para Cristo, Nada hemos traído a este mundo y nada nos podremos llevar... ¿No es por tanto un poco absurdo poner tanto empeño en conseguir más y más cosas en lugar de concentrarnos en vivir la vida que Dios ha planeado para nosotras?

Juan 6:27
Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará

¿Cómo podemos hacer más que hablar sobre hacer una diferencia con nuestras vidas, cumplir el llamado de Dios y alcanzar este mundo para Cristo?

1. Analiza tu vida

¿A qué te está llamando Dios? ¿Qué necesitas para poder cumplir con ese llamado? ¿Qué estás haciendo o qué no estás haciendo que te está impidiendo cumplir ese llamado? Escribe tus sueños y metas. Piensa en lo que quieres lograr y comienza a trazar el curso para tu destino. Vivir la vida con propósito requiere una autoevaluación sincera y el deseo de hacer todos los cambios que sean necesarios.

2. Simplifica

Elimina el exceso de equipaje. Deshazte de todo aquello que consume tu tiempo y no te deja avanzar en el propósito de Dios para ti. Somos mucho más efectivas cuando estrechamos nuestro foco a lo que sabemos que tenemos que hacer en lugar de intentar hacer un poco de todo. Eso puede significar acortar el tiempo en Facebook o frente al televisor, salir menos de casa, organizar tu rutina diaria y tu agenda... lo que sea, corta con todo lo que puedas.

3. Organiza

Saber dónde estás y a dónde te diriges es importante. También lo es organizarte en cómo vas a llegar hasta allí de la mejor manera posible. Organizar te ahorra tiempo.

4. Mantente ocupada

Las buenas intenciones son... buenas intenciones y nada más. Tenemos que hacer más que hablar sobre lo que queremos hacer. Las acciones hablan más alto que las palabras. No esperes que llegue otro día más, simplemente haz lo que tienes que hacer... hoy.

Sólo tenemos una oportunidad para hacer las cosas bien en este mundo... ¡aprovechémosla! Que nuestras resoluciones de año nuevo no sean solo palabras ni buenas intenciones, sino que sean propósitos.

¿Qué es lo que el Señor quiere para ti? ¿A qué te está llamando? ¡Compártelo con nosotras, quizás podamos ayudarte a cumplir tu propósito en la vida.


Edurne




3 comentarios:

  1. ¡Edurne! Muchas gracias por ese artículo.
    Desde esta mañana tenía en mi corazón ver qué cosas me distraen de lo que Dios tiene para mí, y ahora viendo el artículo me ha llevado a auto-evaluarme y ver qué cosas me están distrayendo o las que me están distanciando de lo que Dios quiere realmente que haga.

    Hace unos meses me propusieron para entrar en un negocio, quise hacerlo pero no encontré ni la manera y el tiempo que debía dedicarle era demasiado y me quitaba tiempo para dedicar a mi familia (padres, hermanos y familiares), a la iglesia. Entendí que quizás no era ni el tiempo ni era adecuado para mí.
    Volvieron a ofrecérmelo, pero tampoco vi la manera. Cuando estaba a punto de hacer una página promocionando el negocio...fue cuando surgió la idea y el proyecto de lo que hoy en día es mi blog. No de cualquier contenido, no de cualquier negocio...sino, creo yo, que del mejor trabajo que puede haber y remunerado en el cielo.

    Ahora mismo estoy en un punto en el que debo esperar en Dios. Pero sí tengo varias pinceladas, últimamente he estado rodeada de enfermedad, si alguien de mi familia no se ponía enfermo, me ponía yo y sino, alguien conocido.
    Como en muchas ocasiones, tratamos de ver qué podemos hacer; ir al médico o cualquier cosa natural. Pero en una ocasión en vez de darle un medicamento o cualquier otra cosa natural, decidí orar por ella y le pedí que me dejara poner mi mano donde estuviera el dolor. Al momento, nada más terminar la oración, me había dicho que sintió un fuego intenso en el lugar del dolor y sentía cómo se estaba yendo de ella.
    Y así ha sucedido en varias ocasiones. Personas por las que he orado personalmente han sentido algo.
    Y en la iglesia, mientras los pastores oraban por nosotros...la persona que oraba por mí sentía algo de eso, sanidad.

    Pero también siento algo intenso con lo relativo a salir fuera, a compartir de su Palabra, a evangelizar...pasión porque la gente conozca de él y ver gente transformada.
    Siento que quisiera salir a otros países y ayudar...

    Estoy en ese tiempo de saber el qué. En fase de averiguar mis dones y mi llamado. No quiero terminar el año sin saber qué es. ¿Algún consejo que puedas darme o alguna Palabra?

    ¡Muchas gracias!

    P.D.: He estado compartiendo algún contenido tuyo en mi blog. Eso sí, nunca lo doy por completo, siempre hay un link que va hacia tu blog.
    Permisos de autor ante todo :).

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    1. Cristy! lo más difícil simpre es esperar.... a veces estamos tan empeñadas en que Dios nos muestre que pasamos por alto lo que EL ya nos está diciendo!! Tömate tu tiempo, "apaga" todo lo que no venga de El y escucha, Dios te lo va a mostrar en Su momento.
      Con respecto al blog, comparte todo lo que quieras, para eso estamos!!! =D

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    2. Edurne! Muchas gracias por tus Palabras. Sabía que tenía que ser algo así...esperar!

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