Nunca te negaré

25/2/13






            Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente. Lucas 22:61-62

            Pedro negó al Señor tres veces.

            Pedro, aquél que dijo que nunca negaría a Jesús aunque todos lo demás no hicieran (Marcos 14:29)

            Y estoy segura de que todas hemos juzgado a Pedro en el momento en el que niega a Jesús ¿¡Cómo puede hacerlo?! ¡¿Acaso no ha estado todo este tiempo con Jesús, viendo en primera fila que realmente era el Hijo de Dios?!

            Pero... ¿No somos como Pedro muchas veces?

            Negamos a Jesús cuando somos orgullosas. Lo negamos cuando nos negamos a mostrar misericordia y perdonar a aquellos que nos ofenden. Lo negamos al no mantener lo que la Palabra de Dios dice sobre el matrimonio. Lo negamos cuando queremos tomar revancha de aquellos que nos hieren en lugar de amarlos. Lo negamos cuando nos aseguramos de que todos sepan lo generosos que somos con los pobres. Lo negamos cuando oramos con elocuencia para impresionar a otros. Cuando juzgamos a los hermanos. Cuando sabemos lo que tenemos que hacer y no lo hacemos (Santiago 5:17). Cuando murmuramos, chismeamos, ponemos a otros por los suelos. Cuando nos preocupamos y no confiamos. Cuando dudamos y no creemos.

            Básicamente, lo negamos cada vez que tomamos la decisión de escoger nuestra forma de hacer las cosas en lugar de escoger la de Dios. Cada vez que pensamos que Dios se está equivocando en Su trato con nosotras... negamos a Jesús.

            Nuestra negación es mucho más sutil que la de Pedro, ¡oh sí! Pero no por eso deja de ser negación.

            ¿Te imaginas esa mirada? Me entran escalofríos sólo de imaginarme la escena. No porque crea que Jesús lo miró con rencor, odio o dolor. Al contrario, imagino la mirada amorosa, perdonadora, misericordiosa de Jesús en un Pedro afligido y lleno de remordimiento. Tras esa mirada de Jesús, lo único que Pedro pudo hacer fue llorar...

            ...llorar amargamente.

            ¿Está Jesús dirigiéndote una mirada así hoy? Deja que el Señor te corrija donde haga falta por medio de Su Palabra.

2 Timoteo 3:16-17

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.


Hebreos 4:12

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.


            Podemos aprender varias cosas de esta historia en la vida de Pedro:


            1. Todos fallamos. Yo fallo. Tú fallas. Es por eso que necesitamos la sangre preciosa de Jesús para limpiarnos.

            2. El amor de Dios no depende de que seas perfecta. En realidad, Su perdón depende de nuestros fallos. Necesitamos perdón todos los días, todo el día. El amor de Dios depende solamente de El. Dios es amor. El nos ama con amor eterno, perfecto. A pesar de nuestros fallos, pecados o negaciones... Dios nos ama.

            3. Aprende de tus errores. Arrepiéntete. Crece. Sigue adelante. Deja que Dios te corrija y te vuelva a poner en el camino correcto.

            4. Deshazte de la culpa. ¿Fallaste? Déjalo atrás. No caigas en la trampa de condenación  y culpa del enemigo. Proverbios 24:16 dice: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse”. Si te caes, levántate. Hazlo todas las veces que haga falta.

            Dios tenía grandes cosas para Pedro después de este momento y lo usó para Su gloria de muchas maneras. Dios nos va a seguir usando a pesar de nuestros fallos. Thomas Edison dijo:

Muchos de los fallos de la vida son de personas que no se dieron cuenta de lo cerca que estuvieron de tener éxito cuando se rindieron

            De la manera en la que hayas fallado, sea lo que sea lo que has hecho, hayas negado a Jesús a lo grande o sutilmente... no te rindas. Aprende esta lección de la vida de Pedro y sigue adelante.


Edurne



5 comentarios:

  1. Hermoso Edurne me da mucho aliento al leerlo.
    Dios te bendiga!

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  2. Que libertad encuentro en tus palabras y en la palabra de Dios! Gracias Edurne eres una gran bendición para mi vida. Besos desde mi bella Guatemala.

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    1. Amén! Gloria a Dios por eso. Un abrazo y bendiciones! :)

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  3. Amén mucha veses lo negamos como Pedro y también lloramos amargamente..

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