Cómo construir amistades efectivas

25/3/13



Que el Señor muestre una bondad especial con Onesíforo y toda su familia, porque él me visitó muchas veces y me dio ánimo. Jamás se avergonzó de que yo estuviera en cadenas. Cuando vino a Roma, me buscó por todas 
partes hasta que me encontró.  
Que el Señor le muestre una bondad especial el día que Cristo vuelva. Y tú bien sabes de cuánta ayuda fue en Éfeso.
-2 Tim. 1.16-18.

Dicen que en las enfermedades y en la prisión es en donde se conoce a los verdaderos amigos.
Hace una semana desaparecí del mundo cibernético y real, pues tuve varios días un fuerte resfriado y mi hijo siguió inmediatamente después con alergia a la primavera.
Fue hermoso ver cómo mis amigas del grupo de GMG en Español estuvieron al pendiente mío, y a pesar de la distancia entre países indagaron si me pasaba algo. Confieso que me sentí importante, en el buen sentido, que le hago falta a alguien fuera de mi familia.
Soy una persona a quien le han costado mucho las relaciones interpersonales desde pequeña, soy la única hija de la familia y mi mamá no es la sociable del año, tal vez por eso me gusta escribir. Tengo pocos amigos entrañables, de hace muchos años, que con el paso del tiempo nos hemos distanciado. Cuando nos vemos, hablamos o escribimos, parece que fue ayer que dejamos de contactarnos, pero no estamos al día de nuestras vidas.
Desde hace poco menos de un año, Dios me proveyó de este hermoso grupo de amigas cibernéticas por el Facebook, convocadas por este blog para estudiar la Biblia juntas. A dos las conocí en persona alguna vez, pero el resto solo en foto, vivimos en distintos países.
En los últimos años, Dios ha estado hablando a mi corazón sobre la importancia de las amistades, y ellas ha sido una respuesta a mi necesidad de personas que estén cerca, que me cuiden y edifiquen con sus vidas.
Jn 15.17.- Este es mi mandato: ámense unos a otros.

Qué difícil es muchas veces, cuando piensas que tienes una amistad verdadera y te sientes utilizado o traicionado, y peor si se trata de creyentes. El grupo de “Bendecidas para bendecir” llegó en un momento difícil en esta área de mi vida para sostenerme.
Pero el único que no falla es Dios, todos somos susceptibles de lastimar a alguien, Él es fiel para darnos madurez, sanar nuestro corazón, aprender de cada experiencia, y dar salida a las personas que no son de bendición a nuestras vidas para traer otras en Su tiempo y voluntad.
En los últimos meses he estado estudiando sobre este asunto para renovar mi concepto de amistad conforme a lo que el Señor dice en Su Palabra y buscar sembrar también amistades presenciales entrañables y duraderas. Aquí repasaremos algunos datos:
Empecemos por que cada quien tenemos algo hermoso que aportar a los habitantes de este mundo, el Creador nos hizo con un propósito y tenemos por lo menos un don. Cuántas veces nos sentimos tan solos en un planeta lleno de miles de millones de personas que no sabemos relacionarnos saludablemente.
Ef. 2.10.- Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús,
a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.

El psicólogo cristiano David Hawkins, escribió: “Mire a su alrededor y note quién  necesita cordialidad (…) Me imagino que no tendrá que buscar mucho”. Cordialidad y amistad sencilla es lo que necesitamos para empezar.
Lo anterior se alimentará de tiempo para compartir nuestro testimonio y diario vivir con las personas. Ser uno mismo, ser honesto, platicando nuestras victorias, derrotas y frustraciones siempre llegan a corazón de quien escucha.
Y llegamos a una actividad muy importante: ¡Escuchar! Todos tenemos necesidad, sobre todo las féminas, en que alguien se interese por lo que nos sucede, lo que pensamos y sentimos, lo que nos preocupa, y no es bueno que tu único oído sea tu pobre esposo J.
Cabe destacar que dentro de todo va la discreción de lo que te contaron, es un espacio seguro donde nadie más debe enterarse porque confiaron en tí. 
Elbert Hubbard, ensayista estadounidense, dijo que “Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere”.

En la amistad, lo que digo no debe ser malinterpretado, juzgado, ni usado en mi contra, me siento comprendida y alentada, no forzada ni regañada. Es saludable tener con quién compartir mis temores sin ser criticada.
 Cuando amamos a una persona, oramos por sus debilidades y pedimos sabiduría para tener la delicadeza de saber cómo expresar con palabras cálidas y abrazadoras con la intención de aliviarle en alguna área.
Prov. 17.17.- En todo tiempo ama el amigo,
Y es como un hermano en tiempo de angustia.
Prov. 27.6.- Las heridas de un amigo sincero
    son mejores que muchos besos de un enemigo (NTV).

Con mis amigas de GMG en Español he compartido todo tipo de vivencias que he pasado, personales, con mi matrimonio, con mi hijo, buenas y malas, y realmente nunca me he sentido señalada, sino edificada, sostenida, animada y fortalecida para crecer en el Señor.
 “La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido” (Rabindranath Tagore).
Hay amigos “controladores” que tienden a sentirse “mártires”  para llamar la atención, irresponsables con sus obligaciones propias, que quieren que los demás les resuelvan todos sus problemas, todo el tiempo. Como en cualquier cosa, hay límites y es necesario  respetar tu tiempo, prioridades, posesiones y relaciones, una amistad equilibrada y feliz, no una carga.
Así que, no te digo todo esto porque ya lo haya alcanzado, sino que es mi desafío para este 2013 fortalecer mis amistades actuales y sembrar nuevas, buenas y duraderas amigas  como parte de lograr una vida lo más sana, realista y fortalecida posible, en cuanto dependa de mí para ser luz y testimonio de mi Padre Celestial.
Ahí en los próximos meses, si Dios nos presta vida, escribiré algo para compartir cómo vamos en la construcción de relaciones saludables y cuántas amigas más nos regala el Señor en este tiempo.
Mi agradecimiento a mis compañeras del grupo “Bendecidas para bendecir” que me ha acompañado en mis tristezas y alegrías en los últimos meses, son una provisión de Dios para mí. Las amo en el Señor.

                                          Por Jéssica Jiménez de Beltrán.
¿Quieres conocer a Jéssica? Visita la sección “Colaboradoras”.

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