¿¡Karma!?






“El que cierra su oído al clamor del pobre,  También él clamará, y no será oído.”
Proverbios 21:13

El pobre clama.
Yo cierro mis oídos y me niego a escuchar.
Yo clamo.
Dios cierra Sus oídos.

Algunas personas llaman a esto “karma”, quid pro quo, el bien o el mal que le haces a otros te va a volver a ti. Pero ¿sabes? Yo no creo en el karma, pero sí creo en la justicia divina.

Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” Santiago 2:13

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Gálatas 6:7

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras” Romanos 2:5-6

¿Recuerdas la historia de Elías y la viuda de Sarepta? Puedes leerla en 1 Reyes 16:9-16. Elías estaba huyendo del rey Acab. Dios lo mandó primeramente al arroyo de Querit, donde los cuervos lo alimentaban. Después el arroyo se secó y Dios envió a Elías a Sarepta. Allí fue a casa de esta mujer viuda que tenía un hijo. Recuerda que estaban viviendo una terrible sequía fruto de la idolatría del rey Acab y no tenían apenas nada para comer. A esta mujer le quedaba sólo un poquito de harina y un poquito de aceite para hacer un pan, el último pan con el que alimentar a su hijo antes de verlo morir (1 Reyes 16:12 – versículo que, como mamá, me pone los pelos de punta).

Elías le dijo entonces:

No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.”
1 Reyes 16:13-14

1 Reyes no nos dice después si esa promesa se cumplió, sólo nos relata el milagro de Elías resucitando al hijo de la viuda, pero ¿Alguna tiene duda de si la harina de la tinaja escaseó o si el aceite de la vasija disminuyó? No, ¿verdad? Sabemos exactamente lo que pasó aunque la Biblia no nos lo diga:

La harina de la tinaja no escaseó.
El aceita de la vasija no disminuyó.
Dios lo dijo a través del profeta Elías y su palabra se cumplió.

No esperes a tener de todo para dar a otros de lo que te sobra, el “dar” en la vida cristiana no funciona así. También para esto entra en juego la fe. A veces no tenemos más que lo justo, pero viene otra persona que lo necesita más... y simplemente, se lo das. Compartir con esa persona algo de lo que tú tienes es un acto de fe, sí, y nos cuesta dar, especialmente cuando tenemos hijos. Pero la Palabra de Dios dice:

Salmo 37:18,19, 25

Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados.
Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan

Proverbios 21:26

Hay quien todo el día codicia; Pero el justo da, y no detiene su mano.”


Hechos 20:35 dice que más bienaventurado es dar que recibir. No esperes a que tu despensa esté llena para dar a otros de lo que te sobra. En estos tiempos difíciles que nos toca vivir hay muchas personas que están pasando necesidad, que se acuestan con hambre, que no tienen más que unos zapatos o un abrigo para ponerse. Comparte de lo que tienes con los que lo necesitan. Tenemos un Dios que no es deudor de nadie y todo lo que hagas aquí en la tierra, te será recompensado, quizás aquí, quizás arriba en el cielo. Pablo se refiere a las iglesias de Macedonia en estos términos:

2 Corintios 8:3

Pues doy testimonio de que con agrada han dado conforme a sus fuerzas y aun más allá de sus fuerzas


¿Hay alguien a tu alrededor que necesita de tu ayuda? No detengas tu mano, no te pierdas la bendición de ayudar a otro. Dios no te va a desamparar. El te va a cuidar, te va a proveer y te va a saciar. No dudes, no tengas temor de que te vas a quedar sin nada.

Recuerda las palabras de David:

Joven fui, y he envejecido.
Y no he visto justo desamparado.
Ni su descendencia que mendigue pan

¿Lo crees? Entonces aplica la fe a tu vida diaria y no detengas tu mano. Da más allá de tus fuerzas. Comparte. Ayuda. Siempre hay algo que podemos hacer. Cuanto más das, más recibes.


Edurne


Comentarios