Salmo 86

1/3/13





            Hoy sólo quiero compartirte un Salmo que estoy leyendo y releyendo desde hace días. Un Salmo que me anima, me alienta, me ayuda a recordar la inmensidad del amor y de la misericordia de Dios en mi vida. Y que también me habla sobre la necesidad continua que tengo de hablar con mi Padre Celestial en oración.

            Mientras lees este Salmo te animo a que te hagas algunas preguntas:

~        ¿Quién habla? ¿A quién se dirige? ¿En qué términos?
~        ¿Hay palabras o frases que se repiten?
~        ¿Hay algo en especial que llame mi atención?
~        ¿Hay alguna promesa, algún ejemplo a imitar?
~        ¿Me está señalando algún pecado o un mal hábito en mi vida?
~        ¿Qué me dice sobre el carácter de Dios?
~        ¿Me impulsa a hacer algún cambio en mi forma de hablar o de actuar?
~        ¿Qué otros versículos se relacionan con este pasaje tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento?

            Deja que el Señor hable directamente a tu corazón en este fin de semana. Si tienes obligaciones, trabajas fuera del hogar o, como en mi caso, tienes hijos pequeños, va a ser más difícil, pero te animo a que puedas buscar un lugar tranquilo y cómodo, alejado de ruidos, y que tengas un tiempo especial sin interrupciones. Hazte una taza de té o de café, consiéntete con un pedacito de torta, un chocolate, una galletita... Agarra tu Biblia y sumérgete en este Salmo. Léelo, medita en él, escucha la voz del Señor a través de este Salmo.



Salmo 86

Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame, Porque estoy afligido y menesteroso
Guarda mi alma, porque soy piadoso; Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía
Ten misericordia de mí, oh Jehová; Porque a ti clamo todo el día
Alegra el alma de tu siervo, Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma
Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan
Escucha, oh Jehová, mi oración, Y está atento a la voz de mis ruegos
En el día de mi angustia te llamaré, Porque tú me respondes
Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras
Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre
Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Sólo tú eres Dios
Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre
Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, Y   glorificaré tu nombre para siempre
Porque tu misericordia es grande para conmigo, Y has librado mi alma de las profundidades del Seol
Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí, Y conspiración de violentos ha buscado mi vida, Y no te pusieron delante de sí
Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad,
Mírame, y ten misericordia de mí; Da tu poder a tu siervo, Y guarda al hijo de tu sierva
Haz conmigo señal para bien, Y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; Porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste


Edurne



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