Salmo 139







Hoy, de la misma forma que he hecho en otras ocasiones, quiero compartir contigo un Salmo, nada más que un Salmo. Me gustaría que hoy o durante este fin de semana puedas agarrar tu Biblia, ponerte cómoda, apagar el mundo a tu alrededor (al menos, lo que sea posible, si, como yo, tienes hijos pequeños) y leer y meditar en el hermoso Salmo 139.

Es un Salmo largo, te aconsejo que lo leas varias veces, que anotes versículos que te hablen directamente, que memorices alguno de ellos, lo separes en diferentes temas ¡que le saques todo el jugo! Dedícale tiempo a escuchar la voz de Dios a través del Salmo 139 y deléitate en El. Va a ser tiempo bien aprovechado, te lo aseguro.


Salmo 139
Oh Jehová, tú me has examinado y conocido
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos
Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos
Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda
Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano
Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender
¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?
Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás
Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar,
Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra
Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí
Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz
Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien
No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra
Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas
¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!
Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo
De cierto, oh Dios, harás morir al impío; Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios
Porque blasfemias dicen ellos contra ti; Tus enemigos toman en vano tu nombre
¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, Y me enardezco contra tus enemigos?
Los aborrezco por completo; Los tengo por enemigos
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno


Edurne



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