Familias multiculturales






         Hoy tengo el privilegio de contar como invitada del blog a mi amiga y compañera de ministerio en Good Morning Girls, Rosilind Jukic. Ella va a estar hablándonos hoy no solo de los desafíos de integrarse a una nueva cultura, sino también de cómo criar a nuestros hijos en el seno de una familia multicultural.






            Nunca en mis sueños más salvajes podía imaginar cómo es mi vida hoy día.
De alguna forma, pasé des ser una chica que soñaba con casarse con un cowboy Americano y vivir en un lindo suburbio del Noroeste americano a ser una chica casada con un muchacho bosnio y viviendo en Croacia como misionera, criando a dos niños bilingües. Una vida que viene con sus propios desafíos.

            Soy una estadunidense que fue hija de pastor, educada en casa y tuvo una niñez ideal, maravillosa y espiritual. No éramos ricos en cuanto a posesiones, pero éramos muy ricos en amor. Mi esposo es Bosnio/Croata y creció en una parte de Bosnia que hoy en día es considerada República de Serbia. Su ciudad de origen estuvo cercada durante la guerra en los 90 y él y su familia huyeron a pie con lo que pudieron llevarse, pasaron el puente sobre el río Sava y encontraron refugio en Croacia, donde vivieron en condiciones que a mí me cuesta comprender. Al final, el hogar que abandonaron fue destruido para que nunca pudieran volver, así que nunca lo hicieron. El no creció en un hogar cristiano, pero conoció a Cristo como adolescente y todavía ora para que el resto de su familia sea salva.


            Las diferencias culturales entre nosotros son enormes- Nuestros países no tienen ninguna similaridad histórica.

            Hay 7 cosas que hemos aprendido y que nos han ayudado a trabajar a través de los retos que enfrentamos como familia multicultural-


            1. Lleva contigo un pedacito de tu cultura

            No creas que integrarse en una nueva cultura requiere que dejes a un lado todo lo que has conocido y amado. ¿Tienes alguna figurita favorita, un plato que hayas hecho, una foto en la pared de tu hogar, un hobby? Llévalo contigo y hazlo parte de tu nueva vida. Lleva un poquito de “hogar” contigo, te ayudará a crear un sentimiento familiar en tu nuevo ambiente.


         2. No te alejes de los amigos de tu misma cultura

            Este fue un gran error que yo cometí al mudarme de los Estados Unidos a Croacia hace casi 10 años. Hay toda una subcultura de misioneros angloamericanos aquí con los que debería haberme permitido compartir. Pero temía que si compartía demasiado con ellos, nunca me integraría totalmente en mi nueva cultura. Así que permití que el miedo me robara algunas amistadas maravillosas. Hubiera sido una mejor respuesta balancear ambas, en lugar de volverle la espalda a compañeros en el trabajo del Reino.


            3. Identifica partes de tu nueva cultura que puedes adoptar

            Va a haber partes de tu nueva cultura de las que vas a querer apropiarte. Quizás algunas celebraciones, comidas o tradiciones que quieres que sean parte de tu vida personal. Algo que he aprendido a amar son los sándwiches y los perros calientes par desayunar. Hace 15 años lo hubiera considerado asqueroso, pero ahora es normal. También aprendía a hacer comidas tradicionales bosnias y croatas.


            4. Resiste la tentación de comparar las dos culturas

            Esta es un área que ha sido de lucha continua para mí. He aprendido a decirme a mí misma “Croacia no es Estados Unidos”. Comparar las dos culturas sólo traerá descontento, frustración y resentimiento en ti y en tu esposo. Cuanto más tiempo estamos lejos de nuestro país de origen, mayor es la utopía en la que se convierte. Olvidamos rápidamente las cosas que no nos gustaban y magnificamos las que sí. Una de las cosas que encontré particularmente difícil fue comparar los precios. Los precios en Croacia son iguales o más altos que en los Estados Unidos, pero el presupuesto familiar es mucho menor. Siendo una persona frugal por naturaleza, me vi frustrada al tener que gastar mucho por cosas por las que pagaría mucho menos normalmente. Pero, simplemente, tuve que aceptar que las cosas no son iguales en los dos países.


         5. Cría a tus hijos para que sean bilingües

            Esta es, obviamente, una opción que requiere mucha planificación. Para nosotros no era una opción, mis padres no hablan croata y sus padres no hablan inglés. Así que eta vital que nuestros hijos pudieran comunicarse efectivamente en ambas lenguas.

            De toda la investigación que he hecho, la única forma que funciona es que cada padre escoja un idioma y se apegue a él. Mi esposo y yo nos comunicamos en croata, pero él les habla en croata, mientras que yo les hablo en inglés. Nuestros hijos tuvieron una ligera demora para hablar, pero ellos comprenden completamente ambas lenguas por igual. Requiere mucha disciplina y paciencia y hubo momentos en los que nos cuestionábamos si tomamos la decisión correcta, pero al final sabemos que sí por la importancia que esto tendrá en sus vidas más adelante,


            6. Aprende a respetar la cultura de cada uno.

            Una lección muy importante que aprendimos mi esposo y yo fue la de respetar la cultura del otro. El lo hace muy bien. Yo, por otra parte, no siempre he sido tan considerada. Hubo un tiempo en el que hablaba en Facebook de todas las cosas que no me gustaban sobre Croacia: la corrupción del gobierno, el sistema de salud, los errores de los subtítulos en la televisión... la lista sigue y sigue. Por supuesto, le ofendía a él y a otros, porque estaba presentando a Croacia de forma muy negativa ante aquellos que nunca la habían conocido.


         7. Date cuenta de que las familias multiculturales necesitan más gracia.

            Cada matrimonio requiere gracia. En cada matrimonio dos personas vienen de diferentes entornos, estilos de vidas y tienen sus propias ideas de cómo llevar un hogar, cómo hacer la cena y cómo criar los hijos. Pero cuando esas dos personas vienen además de países diferentes, esas diferencias se magnifican y los retos son aún mayores.

            Recuerda que vas a necesitar más gracia y entendimiento para trabajar en esas diferencias. Vas a necesitar más paciencia al abordar los problemas. Vas a tener que tomar compromisos mayores a la hora de aceptar un punto de vista diferente. Y una enorme dosis de humildad mientras tropiezas aprendiendo cómo hacer que todo funcione.

            Y va a funcionar si recuerdas cada día apropiarte de la gracia y el amor interminables de Dios.

            Porque cuando dos personas están totalmente comprometidas hacia el Señor y Su reino y comprometidas la una a la otra, sus vidas serán un testimonio glorioso de Su gracia al unir dos culturas separadas en una celestial.


por Rosilind Jukic


¿Lees inglés? Encuentra a Rosilind en su blog:A little R & R






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