¡De vuelta!

2/9/13




 
         Después de un mes completo de descanso en el blog, regreso al día a día. Debería estar en la selva en este momento... pero esa es otra historia que te contaré otro día. Hoy quiero hablarte del descanso. Y es que, hasta que no me detuve a descansar de forma intencional, no me di cuenta de lo mucho que lo necesitaba.

         En una sociedad en la que se premia la productividad y la cantidad de cosas que puedes hacer en un día, se nos hace muy difícil tomarnos un tiempo para descansar. Incluso nos sentimos culpables al hacerlo. Y, sin embargo, cuánta falta nos hace detenernos, respirar, reconectar con nuestro esposo, nuestros hijos y nuestro Dios. Muchos días limitamos el tiempo que pasamos con el Señor porque estamos llenas de obligaciones, pendientes y listas de cosas por hacer. Mezquinamos tiempo a nuestros hijos y los dejamos más horas de las que deberíamos enchufados al televisor en lugar de jugar, charlar o hacer algo juntos. Y, cuando nuestro esposo llega a casa, estamos tan agotadas después del largo día, que lo único que queremos es enrollarnos en la cobija y darnos vuelta, sin ganas de compartir con él y mucho de menos de disfrutar de un tiempo de intimidad.

         Dios creó el mundo en 6 días y al séptimo, descansó (Éxodo 31:17). Jesús dijo en Marcos 6:31 “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.

         Dios descansó... Jesús descansó e instó a los discípulos a hacer lo mismo... ¿quién soy yo para ir por ahí gritando a los cuatro vientos que no necesito descansar? ¿Que yo puedo con todo? Oh, no, no puedo, claro que no puedo. Dios no necesitaba descansar, pero escogió hacerlo para darnos ejemplo a nosotras, pobres mortales hechas de polvo. Cuando nuestras baterías físicas se agotan, estamos de mal humor, nerviosas, incluso podemos enfermarnos. Pero nada es más peligroso que dejar que nuestras baterías espirituales se agoten... la vida se convierte en frustración y esfuerzos baldíos... sentimos que Dios está lejos de nosotras, no encontramos tiempo para orar y comenzamos a utilizar los domingos para quedarnos durmiendo y “recuperarnos” en lugar de ir a la iglesia. Estar por encima de nuestros límites humanos nos lleva a tener una vida espiritual pobre y poco productiva, tanto para nuestro crecimiento espiritual como para nuestro ministerio dentro y fuera del hogar.

         Las vacaciones ya han terminado para muchas de nosotras, pero te animo a que puedas hacer un hábito del descanso. Toma un fin de semana de vez en cuando, un día a la semana, ¡una mañana si es que tus condiciones no te permiten tomar más tiempo! Y, simplemente, descansa. Levántate tarde (si no tienes hijos pequeños que trepen sobre ti para despertarte) o recuéstate un ratito después de llevar a los niños al cole (hacerlo un día de vez en cuando, no es flojera amiga). Apaga la televisión y la computadora. Hazte una buena taza de café y saca esas galletitas que tanto te gustan pero que no puedes comer por la dieta. Agarra tu Biblia y disfruta de la presencia de Dios sin prisa, sin mirar el reloj. O toma un baño de burbujas, sal a caminar, siéntate en el jardín... lo que sea que funcione para ti... pero descansa.

         Cuéntanos, ¿te cuesta descansar? ¿Eres de las que siempre está en marcha? ¿Cómo haces para desconectar de todo de vez en cuando y tomarte ese merecido descanso que tanta falta te hace?

         Contenta en Su servicio,

   Edurne

1 comentario:

  1. Anónimo2/9/13 11:24

    algunas veces soy muy afanada, no me gusta ver las cosas fuera de lugar y había estado muy tarde en la noche recogiendo, me sentía irritada, porq ciertamente no había tenido descanso, imprimi la hoja de como organizar mi hogar, ha sido mas fácil, ahora lo malo, jeje es q si no sigo al pie de la letra lo q esta escrito siento q falle, pero ha sido mas fácil organizarme incluso tengo una hora o un poco mas de descanso y a mi hijo lo mando a la siesta aunq no se duerma esta tranquilo en su cama y la puerta cerrada, mi esposo duerme hasta después de las 2pm asi q también tengo la comida lista a la hora q se levanta!! q bendición!! me siento con mas fuerzas y animo, hasta me voy por las mañanas a hacer ejercicio!! gracias por todo!! Jessi Morgan

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