Sigue en pie

16/9/13







Santiago 1:2-4

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

         ¿Qué pasaría si todo aquello por lo que estás orando, lo que estás esperando, deseando, sólo viniera a través de valles oscuros? ¿Dejarías de pelear? ¿Abandonarías tus sueños y deseos y los cambiarías por otros más “fáciles” o “asequibles”?

         Jesús es nuestra esperanza viva, nuestra reserva en el cielo, protegida por el poder de Dios. Podemos regocijarnos incluso durante las pruebas por el hecho de saber que pasar por ellas da como resultado alabanza, gloria y honor a Dios (1 Pedro 1:3-7).

         Los tiempos difíciles nunca son una pérdida de tiempo, y las cosas que son quitadas de nuestra vida siempre tienen una causa y un propósito.

Juan 15:2

Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.”

         El camino de Dios es difícil, mucho más difícil de lo que creemos en realidad porque la manera más fácil de hacer las cosas, no siempre es la manera correcta. La puerta ancha es mucho más fácil de pasar que la estrecha, pero tan solo lleva a la perdición. Es la puerta estrecha, la difícil, la que nos hace encorvarnos y doblarnos para pasar por ella, la que lleva a la salvación (Mateo 7:13)

         Los deseos de tu corazón, los deseos de aquellos que amas, sólo se cumplen cuando seguimos el camino de Dios y aceptamos  Su manera de hacer las cosas. A veces esa forma de hacer las cosas cambia nuestro corazón y ya no tenemos los mismos sueños y deseos... tenemos otros mejores que se ajustan a la voluntad de Dios. Dios sabe los planes que tiene para nosotras y es necesario que vaya dándonos respuestas negativas, laberintos y tareas difíciles en el desierto para que aprendamos a diferenciar nuestra voluntad de Su voluntad, nuestra voz de Su voz. Y en ese proceso difícil, cuando permanecemos en pie, no sólo llegamos a tener un corazón conforme a Su voluntad, sino que somos transformadas, renovadas y mejoradas en el proceso. La Luz del mundo siempre iluminará nuestro camino por estrecho, intrincado o espeso que sea.

1 Corintios 16:13

Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente (= “estad alertas”), y esforzaos.”

         Podemos permanecer en pie a pesar de la prueba porque sabemos que, al final, todo el sufrimiento, el dolor y el agotamiento no van a ser en vano. Nada de lo que Dios hace es en vano. Aguanta un poco más. Resiste un poco más. Deja que la luz de Jesús te guíe en el proceso de renovación de tu espíritu en medio de esa prueba que estás viviendo.

         Contenta en Su servicio,

         Edurne  




3 comentarios:

  1. Gloria a Dios, su respuesta viene de maneras INSOSPECHADAS ¡¡
    Dios te continúe bendiciendo. Muchas Gracias
    :)

    ResponderEliminar
  2. Siempre leo tu Blog Edurne, pero hoy me cae como anillo al dedo lo que escribiste acá, muchas gracias por inspirarnos a acercarnos más a Dios, eres uno de los tantos faroles que Dios ha dispuesto a las mujeres que nos embarcamos para navegar hacia su conocimiento. Que tu luz nunca deje de brillar, la necesitamos. Un abrazo con mucho cariño.

    ResponderEliminar