Un tronco en el corazón

23/9/13






En mi casa no tenemos tuberías de agua blanca desde la calle. Tenemos un pozo subterráneo del que sacamos agua con una bomba. Esta envía el agua a un tanque aéreo y, a su vez, desciende a la casa por gravedad dándonos agua a la cocina y al baño.

Hace poco le pedí a mi esposo revisara el tanque porque el agua ya no estaba llegando con la misma presión con la que llegaba antes. Apenas salía un hilito cada vez que abríamos el grifo y si alguien estaba usando el agua en el baño, no salía nada por el grifo de la cocina.

Finalmente mi esposo lo revisó y encontró que una de las plantas que habían nacido en la plataforma del tanque (en la selva nace vegetación absolutamente en cualquier superficie, incluso el cemento), se había metido por la unión de la tubería y había crecido tanto en el interior de la tubería, que obstruía la salida del agua.

Cuando vi la planta y cómo tapaba el conducto, me puse a pensar que nuestro corazón también está igual de obstruido muchas veces. Estamos diseñadas para amar, encontramos sentido en nuestra vida cuando amamos...y aun así muchas veces no lo hacemos, o no como deberíamos. Nuestra “tubería” de amor está obstruida y en lugar de dejar salir un chorro de agua, apenas podemos sacar unas gotitas.

Esto sucede por muchas razones. Tenemos plantas y raíces que obstruyen el flujo de amor desde nuestro corazón porque nos han herido con anterioridad, o nos han menospreciado, avergonzado. Otras veces esto sucede porque nuestro amor no ha sido correspondido, porque nos han humillado o sentimos amargura hacia alguna persona o situación.

Pero llega un  momento en el que  tenemos que hacer mantenimiento a nuestro corazón igual que a las tuberías de mi tanque de agua. Debemos – necesitamos - quitarle las plantas y raíces que lo obstruyen, que impiden que el amor salga de nuestro interior con liberalidad.

Si no estás dispuesta a sacar de tu corazón todo aquello que te está impidiendo amar a otros, entonces vas a tener que quitar de tu Biblia versículos como estos:

Juan 13:34

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.”

Juan 15:17

Esto os mando: Que os améis unos a otros.”

Romanos 12:10

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.”

1 Pedro 1:22

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;”

Sí, lo sé. A veces amar duele. Muchas veces duele. Pero vale la pena.

Contenta en Su servicio,

Edurne


3 comentarios:

  1. Cuesta muchas veces tener la disposición para darle el mantenimiento al corazón, porque no es fácil y cuesta. Pero que bendiciones las que se reciben cuando se abre y limpia ese corazón obstruido por raíces, realmente vale la pena! Bendiciones para ti y tu familia Edurne!

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  2. De verdad que sí, Carolina!! Abrir el corazón nos trae complicaciones a veces, pero son más las bendiciones que recibimos. Un abrazo a la distancia! =)

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  3. A veces duele pero es necesario obedecer la palabra de Dios y así sera mas fácil hacerlo

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