8. Protege el hogar de tu alma

15/11/13








Como mujeres, damos y damos y damos. Todos los días sacamos tiempo para nuestro esposo, nuestros hijos, el trabajo en el hogar, el trabajo fuera del hogar, el servicio en la iglesia y en nuestra comunidad… Pasamos nuestras vidas supliendo muchas necesidades de muchas personas y a veces descuidamos el cuidarnos a nosotras mismas, cuidar nuestra alma y cuidar nuestro cuerpo.

Tienes que cuidar de ti misma para poder cuidar de otros, este es un principio fundamental que no podemos saltarnos...

…Si no me alimento espiritualmente, no puedo tener los recursos espirituales necesarios para edificar a otros.
…Si no pongo cuidado a mi cuerpo, estaré demasiado débil, cansada o enferma para cuidar a otros.
…Si no hago el esfuerzo de cuidar mis sentimientos y ponerlos bajo control, reacciono mal ante las personas a las que pretendo bendecir.
…Si no cultivo mi mente, leo, aprendo, adquiero conocimiento, no voy  a poder enriquecer a otros espiritualmente.

Cuidarte espiritual, emocional, intelectual y físicamente es imprescindible para ser capaz de cuidar a los demás de forma efectiva y responsable. ¿Cómo hacerlo?

El plano espiritual

1. Cultiva una vida de oración continua – 1 Tesalonicenses 5:17 “orad sin cesar”. No importa en qué lugar te encuentres, siempre puedes aprovechar el tiempo que tienes para orar ¿estás esperando en el médico o el dentista? Ora. ¿Vas en el autobús de camino a casa? Ora. Crea el hábito de la oración constante y comienza a hablar con Dios en cualquier oportunidad que tengas.

2. Fortalece tu relación con Dios – por medio de la lectura de Su Palabra. Vas a conocer a Dios a través de la Escritura. Por tanto, léela, escudríñala, estúdiala. Únete a grupos de estudio en tu iglesia o en línea, ponte metas en cuanto a leer un número de versículos al día, sigue un plan de lectura en un año, en dos años...

3. Asiste a la iglesia – Reúnete con el cuerpo de Cristo de manera constante. No te hagas excusas para quedarte en casa los domingos. Es beneficioso para tu vida espiritual ser parte de una comunidad de creyentes. Comparte, visita, invita, sé bendecida por medio de la vida de otros.

4. Sirve – pon en acción toda la teoría. Busca formas de involucrarte en ministerios, tanto en tu iglesia local como en tu familia. El servicio siempre tiene que ver con personas, no lo olvides (Lee para ayudarte en cuanto a comenzar a servir “6. Dones que no ves”, esta misma serie).


El plano emocional

1. Aprende a lidiar con tus sentimientos y emociones.

2. Identifica tus “detonadores” ¿qué te hace enojar? ¿qué te hace entristecer? ¿qué te pone mal? ¿qué te lleva al límite? Conócete a ti misma para poder tener control sobre tus emociones y reaccionar de forma positiva en situaciones de estrés.

3. Proponte superar heridas pasadas y avanza. Busca ayuda siempre que sea necesario.

4. Mantén los niveles de estrés bajo mínimos. No te expongas a situaciones que eleven tu presión arterial. Busca información sobre técnicas de relajación sencillas.


El plano intelectual

Recuerda que el cerebro es un músculo más de tu cuerpo que necesitas poner en acción para que siga desarrollándose y manteniéndose en buena forma. Haz todo lo que esté en tu mano para evitar o al menos ralentizar el deterioro de tu cerebro:

1. Estimula el cerebro por medio de la lectura

2. Haz actividades que necesiten concentración: pintar, coser, tejer, hacer crucigramas...

3. Ejercita la memoria ¿qué mejor que memorizar versículos para ejercitarla?

4. Mantente al día e informada de lo que pasa a tu alrededor y en el mundo. Analiza las noticias, ponlas en perspectiva, investiga...

5. Evita sustancias que dañen tus células cerebrales como el alcohol o las drogas.


El plano físico

1. Recuerda que eres lo que comes – cuida tu dieta, cuida lo que te llevas a la boca. Investiga cómo llevar una alimentación sana y balanceada y evita las dietas radicales que, a la larga, no llevan a nada.

2. Ingiere suficiente agua durante el día – Si no bebes suficiente agua, tu cuerpo entra en un estado de semi-deshidratación que tiene consecuencias como: fatiga, somnolencia y falta de concentración.

3. Evita el sedentarismo por medio del ejercicio – Llevar una vida de actividad física no significa que te mates ejercitándote en el gimnasio, sino que te muevas. Anda en bicicleta, sal a caminar o a correr, haz ejercicios en casa... lo que sea que te resulte de acuerdo a tu tipo de vida y horario, ¡pero haz algo! Recuerda el principio de la inercia: “un cuerpo en reposo tiende a estar en reposo. Un cuerpo en movimiento tiende a estar en movimiento”. Cuanto menos te mueves, menos ganas tienes de hacerlo, cuanto más te mueves, más energía tienes para seguir moviéndote.

4. Duerme adecuadamente – tu cuerpo no funciona si no duermes lo suficiente, tampoco lo hace tu mente. ¿Cuántas horas de sueño necesitas al día? La media son 8, hay personas que necesitan más y otras que necesitan menos. Observa tu cuerpo para saber cuántas horas de sueño necesitas para estar bien y haz los ajustes necesarios.

5. No esperes a estar agotada para descansar – haz del descanso un hábito. Hay ocasiones y temporadas en las que vas a estar terriblemente ocupada, sí, pero aprovecha las temporadas en las que todo se calma un poco para recargar baterías y renovarte.

6. Chequea periódicamente tu salud con especialistas – no dejes de ir al médico, al dentista, al ginecólogo, al dermatólogo... a todos los “-ólogos” que sean necesarios. Revisa tu salud, hazte exámenes periódicos y no dejes pasar síntomas ni dolor sin hacerte examinar.


Cuida el hogar de tu alma. Cuídate tú para poder cuidar a otros. A veces desconectamos de Dios y de las personas a nuestro alrededor porque nosotras mismas no estamos bien, ya sea en el plano físico, emocional, intelectual o espiritual. Reconecta contigo misma en primer lugar y poco a poco, ve poniendo en orden todo lo demás.


Ponlo en Práctica


1.      Lee: 1 Tesalonicenses 5:16-23; Santiago 2:26; Salmo 139:23-24;


¿Cómo puedes reconectar contigo misma en el plano Espiritual?


2.      Lee: Efesios 4:22-23; Filipenses 4:8; 1 Corintios 14:20; 2 Corintios 10:5


¿Cómo puedes reconectar contigo misma en el plano Intelectual?


3.      Lee: 2 Timoteo 1:7; 2 Pedro 1:3-11
         Investiga estos términos: Dominio propio, autocontrol, templanza.

¿Cómo puedes reconectar contigo misma en el plano Emocional?


4.       Lee: 1 Corintios 6:12-20; 1 Corintios 10.31; Romanos 12:1;


¿Cómo puedes reconectar contigo misma en el plano Físico?




Contenta en Su servicio,

Edurne

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