La Palabra de Dios

20/1/14





Hebreos 4:12-13

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz,  y más cortante que toda espada de dos filos;  y penetra hasta partir el alma y el espíritu,  las coyunturas y los tuétanos,  y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia;  antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.


          La Palabra de Dios ha diagnosticado nuestra enfermedad con la precisión de un cirujano. Ha visto nuestros corazones y ha expuesto nuestra debilidad e incredulidad.

          La Palabra de Dios nos recuerda que, a medida que nos sometemos a ella, lo hacemos mucho más allá del conocimiento intelectual o de la adquisición de datos.

          La Palabra de Dios da fruto y prosperidad a todo lo que hacemos (Salmo 1:3)

          La Palabra de Dios sana, salva, libra y protege (Salmo 107:20; Mateo 8:8; Mateo 8:16)

          La Palabra de Dios nos limpia (Salmo 119:9; Juan 15:3; Efesios 5:26)

          La Palabra de Dios nos guarda de pecado (Salmo 119:11)

          La Palabra de Dios es nuestra consejera y nuestra guía (Salmo 119:24)

          La Palabra de Dios es fuente de fuerza y poder (Salmo 119:28)

          La Palabra de Dios imparte vida y es fuente de vida (Salmo 119:93; Mateo 4:4)

          La Palabra de Dios nos da sabiduría e ilumina nuestro entendimiento (Salmo 119:105; Salmo 119:130

          La Palabra de Dios da paz a los que la aman (Salmo 119:165)

          La Palabra de Dios lleva fruto (Mateo 13:23)

          La Palabra de Dios tiene poder y autoridad sobre el enemigo (Lucas 4:36)

          La Palabra de Dios aumenta nuestra fe (Romanos 10:17)

          La Palabra de Dios es nuestra espada, nuestra arma en la batalla espiritual (Efesios 6:17)

          La Palabra de Dios obra de forma efectiva sobre los que creen (1 Tesalonicenses 2:13)

          La Palabra de Dios es fuente de crecimiento (1 Pedro 2:2; 1 Corintios 2:1-5)


          Contenta en Su servicio,


          Edurne

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