Yo soy de mi amado. El es mío

12/2/14





Cantar de los Cantares 2:16 

Mi amado es mío,  y yo suya;
El apacienta entre lirios.


Cantar de los Cantares 6:3 

Yo soy de mi amado,  y mi amado es mío;
El apacienta entre los lirios


Cantar de los Cantares 7:10 

Yo soy de mi amado,
Y conmigo tiene su contentamiento.


          Yo soy de mi amado. El es mío. Cuando recién nos casamos, todo es maravilloso, todo es bueno, lindo, color de rosa. Después el día a día nos va desgastando, comienzan las discusiones, los desencuentros, las decepciones… ¿es eso lo que nos espera para el resto de nuestra vida? ¿Tenemos que resignarnos y aceptar que la luna de miel terminó?

          Yo soy de mi amado. Conmigo tiene su contentamiento. Conmigo y con nadie más. No quiero que haya otras personas en su vida. No quiero que nuestra relación se enfríe hasta tal punto de plantearnos si queremos seguir casados o no. Por el contrario, quiero que mi matrimonio crezca, que mi marido y yo avancemos juntos, que envejezcamos juntos, que tengamos una vida plena, lo más feliz que sea posible hasta que el Señor nos llame a Su presencia.

          El mundo tiene ideas erradas sobre el amor romántico y los sentimientos como motor del matrimonio. En realidad, necesitamos mucho más que sentimientos, necesitamos trabajar por nuestra relación hasta el final, necesitamos esforzarnos para que este funcione y funcione bien.

          Yo soy de mi amado y mi amado es mío. De nuevo volvemos al principio, al deseo de ser uno. La doncella siente y valora la conexión espiritual, emocional y física por la que debemos esforzarnos en el matrimonio.

          Trabajar en nuestro matrimonio significa hacer cosas como buscar tiempo para suplir las necesidades de cada fase de la pareja y no dejar que la llama se apague. ¿Cómo podemos ayudar a que la luna de miel continúe aunque los años vayan pasando?


       Ora por tu esposo todos los días

          Ya lo has escuchado antes ¿verdad? Nuestras luchas, nuestras tentaciones, nuestros desacuerdos, a veces van más allá de las personas. Recuerda que no tenemos lucha contra sangre y carne y que el primer ataque de Satanás siempre son las familias. Si quieres que tu matrimonio perdure en el tiempo y que no sólo “sobreviva” sino que sea una relación fructífera y significativa, tómate muy en serio el compromiso de orar por tu esposo cada día.


       Perdona y pide perdón

          “La capacidad de una pareja de tener éxito en su matrimonio es igual a la capacidad de esa pareja para perdonar y aceptar el perdón. Cuando el perdón se convierte en un hábito por ambas partes, el romance surge de forma continua y comienza a convertir esa relación en un diamante que durará para siempre” – Glickman

          Quizás estés pensando ¿y si mi esposo hace algo absolutamente imperdonable? ¿Cómo perdonar cuando nuestro esposo hace algo que nos hiere, cuando nos mienten o nos sentimos traicionadas? Jesús nunca dijo que perdonar era fácil, pero sí dijo que tenemos que perdonar una y otra vez (Mateo 18:21-35) aunque la persona a la que ofrecemos perdón no lo merezca. Dios no nos perdona porque lo merezcamos… sin porque nos ama. Por eso debemos perdonar.

          Perdonar implica restablecer la confianza en tu pareja. Dependiendo de lo que haya que perdonar esto llevará más o menos tiempo y esfuerzo por ambas partes.

          En su libro The Purpose Driven Life, Rick Warren dice:

          Mucha gente se resiste a mostrar misericordia porque no entienden la diferencia entre confianza y perdón. Perdón significa dejar ir el pasado. Confianza tiene que ver con el comportamiento futuro.
          El perdón debe ser inmediato, la otra persona lo pida o no. La confianza debe ser reconstruida a lo largo del tiempo y requiere un seguimiento. Si alguien te hiere repetidamente, Dios te manda perdonarlo al instante… pero no te manda recobrar la confianza en esa persona instantáneamente y tampoco se espera de ti que permitas que te sigan haciendo daño.




       Comparte tus deseos con tu esposo y que él te comparta los suyos

          ¿Hay algo que te gustaría cambiar? ¿Algo que te gustaría hacer, probar, experimentar? Plantéaselo a tu esposo, quizás a él le guste la idea también. De igual modo, escucha sus deseos y anhelos y ten la mente abierta. ¿No se animan a hablar directamente? Pongan sus pensamientos por escrito e intercambien sus ideas.



       Haz tu tarea

          ¿No se te ocurre qué hacer para mantener vivo el romance en tu relación? Investiga, busca en internet, lee libros sobre matrimonio y relaciones, busca artículos… ¡lee el Cantar de los Cantares! Aprende todo lo que puedas y ponlo en práctica. Hay cosas que van a funcionar bien y otras no… ¡no desmayes! Sigue intentándolo y buscando maneras de potenciar tu relación.



       Haz cosas por tu esposo todos los días

          Me has escuchado más de una vez repetir lo que la autora Elizabeth George comparte como uno de sus secretos para tener un matrimonio exitoso: preguntarle a su esposo cada día “¿qué puedo hacer por ti?” Pregúntale a tu esposo qué puedes hacer por él para que su día sea más llevadero. Eres su ayuda idónea, ¿verdad? Bueno, pues comienza a ayudarlo de manera práctica.
          O sorpréndelo: dale un masaje, prepara su cena favorita sin ninguna razón aparente, escríbele una nota… La atracción a menudo va detrás del servicio. Sirve a tu esposo y deja que él te sirva también. Los pequeños detalles cuentan. Cuando tratamos de amar al otro y demostrarle amor sin esperar nada a cambio, la luna de miel continúa.


       Aprende a discutir

          No, esto no quiere decir que te entrenes para discutir mejor y ganar todas las peleas. Significa que, sabiendo que van a surgir discusiones y desacuerdos, te preparas para que tengan el menor impacto posible: que el conflicto no surja a no ser que sea absolutamente necesario, escucha antes de hablar, trata de mantenerte calmada y sin levantar la voz, no le faltes al respeto… En los tiempos de calma conversa sobre esto con tu esposo para que también él haga lo mismo y establezcan de antemano unas pautas para cuando peleen.


       No dejes de decir te amo y de demostrar afecto

          Las palabras tienen mucho poder. Acostúmbrate a decir “te amo” o “te quiero” aunque te cueste. Establezcas rutinas sencillas en las que se demuestren afecto: darse un beso antes de que alguno de los dos salga de casa o cuando llegue, no se duerman sin haber orado juntos o sin darse un beso de buenas noches. Tómense de las manos cuando salen a caminar juntos… Si tu esposo no es muy afectuoso, no te canses de serlo tú. Sé de influencia para él en esa área y enséñale cómo demostrar cariño.


       Comienza a tener citas de nuevo

          Sal con tu esposo en una cita. Revisen su agenda y vean en qué momento lo pueden hacer: una vez a la semana, una vez al mes, una vez cada dos meses… su ritmo de vida es el que va a determinar sus salidas. Pero, una vez que han decidido la frecuencia con la que van a tener su cita, ¡háganlo! No tiene que ser algo costoso: salgan a pasear, a ver una película, a tomar un café… O simplemente acuesta a los niños temprano o llévalos con tu mamá, tu hermana o una amiga durante un par de horas y disfruten de su cita en casa. A solas. Recuerden las cosas que les gustaba hacer juntos cuando estaban saliendo y añadan cosas nuevas. Utilicen las citas para reconectar y comunicarse de forma adecuada.


       Mantente atractiva para él

          Oh, no, no voltees los ojos ¡Te estoy viendo! A muchas nos ha sucedido que después de casarnos y, sobre todo, después de tener nuestro hijos, nos hemos descuidado un poco (¡o un mucho!). Y sí, es verdad, también él se ha descuidado y debería cuidarse ¿por qué no hacerlo juntos?           Probablemente si tú comienzas a cuidarte de nuevo y poner algo más de atención a como luce, él tenga ganas de hacerlo también.

          ¿Qué puedes hacer?
- Ir al gimnasio juntos o comenzar a ejercitarse en casa
- Salir a caminar de 3 a 5 veces por semana
- Comprar algo de ropa de vez en cuando
- Cambiar tu estilo de cabello
- Arreglarte un poco más aunque no vayas a salir de casa
- Usar algún perfume o colonia. Quizás una crema hidrante con olor
- Cuidar un poco más la ropa que utilizas para dormir



          Yo soy de mi amado y mi amado es mío. Así es y así debe ser. Debemos trabajar para que este pacto de vida que mi esposo y yo hemos hecho crezca y madure con el tiempo, para que realmente seamos uno. Recuerda que la luna de miel no tiene por qué terminar.



          Contenta en Su servicio,


          Edurne 
 

6 comentarios:

  1. hermoso Edurne! muchos de los libros q tengo son de Elizabeth, otros no los puedo conseguir aca en Mexico jeje!! pero es muy edificante ver todo lo q escribes, no te imaginas como me ha llenado cada tema, cada enlace, todo!! Dios te siga bendiciendo !! Jess Morgan

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    1. Qué bueno Jess! Cuando pensé en Cantares no imaginé que podría sacar tanta enseñanza! es un libro hermoso en verdad, Un beso! =)

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  2. Es muy lindo leer tantos tips! lo difícil es llevarlos a la práctica, pero hay que hacer la lucha. En la lectura he encontrado una lista de retos, que debo poner en práctica, aún cuando los resultados sean a largo plazo. Bendiciones. :)

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    1. Carolina, totalmente de acuerdo, lo difícil siempre es ponerlo en práctica!!! Para mí también, no creas! Pero merece el esfuerzo ¿verdad? Bendiciones!!! =)

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  3. Cansada de leer este tipo de sugerencias... Bellas todas, pero un palo no hace montanas. Las mujeres tenemos la disposición natural para todo estoy y lo hacemos para que nos amen. Los hombres son los que deberian tener o abundar en este tipo de recomendaciones...

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  4. Aplastada por tantos tips de cómo ser la mujer perfecta... al final esto no es garantía de nada... Si algo de todo esto sirve debería hacerse para sí misma, para aprendernos a valorar como lo que somos y por lo que somos sin más artificios. Perdonen la sincerdad y mi tristesa. Felices todas aquellas mujeres perfectas y las que se matan por serlo.

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