Muertos espirituales - 7 tipos de creyentes

13/2/15





Apocalipsis 3:1-6

Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios,  y las siete estrellas,  dice esto: Yo conozco tus obras,  que tienes nombre de que vives,  y estás muerto.

Sé vigilante,  y afirma las otras cosas que están para morir;  porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.  Acuérdate,  pues,  de lo que has recibido y oído;  y guárdalo,  y arrepiéntete.  Pues si no velas,  vendré sobre ti como ladrón,  y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras;  y andarán conmigo en vestiduras blancas,  porque son dignas.

El que venciere será vestido de vestiduras blancas;  y no borraré su nombre del libro de la vida,  y confesaré su nombre delante de mi Padre,  y delante de sus ángeles. El que tiene oído,  oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.


En el momento en el que Jesús decía estas palabras a Juan, la antigua ciudad de Sardis ya había visto sus mejores días y había comenzado a declinar. Aún así, era una ciudad muy rica, situada en la unión de diferentes rutas de comercio. La conexión entre Sardis y el dinero fácil eran bien conocidas en el mundo antiguo.

La ciudad era también conocida por su lujuria e inmoralidad. En Sardis había un templo enorme a la diosa Cibeles, quien era “adorada” con todo tipo de inmoralidad sexual y comportamientos depravados. La combinación de dinero fácil y ligereza moral hizo que fuera una ciudad decadente y desenfrenada.



Elogio a la Iglesia

Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras;  y andarán conmigo en vestiduras blancas,  porque son dignas.

Incluso dentro de la iglesia muerta de Sardis, hay un remanente fiel: había unas “pocas personas” que seguían firmes en la fe. Incluso en una ciudad como Sardis, en un entorno inmoral y depravado, corrompido hasta el extremo, había algunos creyentes que no participaban del pecado generalizado, que no “manchaban sus vestiduras” y que permanecían con un comportamiento digno en medio de una generación perversa.

Jesús les promete que “caminarán con Él”, dejándonos una imagen de comunión y amistad igual a la que se ve en la historia de Enoc (Génesis 5:24). Las vestiduras blancas no solo aluden a la pureza y la falta de mancha del pecado, sino que también era el color que representaba el triunfo entre los romanos. Estos van a tener una intimidad mayor con Dios no porque se lo merezcan más o se lo hayan ganado, sino porque están más interesados y volcados en las cosas de Dios. Y Él tiene recompensa para ese tipo de creyentes:

Mateo 5:8

“Bienaventurados los de limpio corazón,  porque ellos verán a Dios.”




Condena a la Iglesia


Yo conozco tus obras,  que tienes nombre de que vives,  y estás muerto.

La iglesia de Sardis tenía la reputación de estar llena de vida y de tener obras vibrantes, de ser una iglesia ocupada con reuniones, comités, promoción… con algo entre manos todo el tiempo. Pero todo esto no era nada más que apariencia.

Una buena reputación no es garantía de verdadero carácter espiritual. Jesús la veía tal y como era en realidad. Era una iglesia que, en realidad, estaba muerta. No era una iglesia perseguida ni amenazada ni un cuerpo de creyentes que vivía bajo presiones o peligros. Simplemente era una iglesia que había bajado los brazos, había dejado de luchar contra Satanás, se había dejado ir.

La iglesia de Sardis era un modelo perfecto del cristianismo inofensivo que tanto agrada al enemigo. No ponía ningún tipo de resistencia espiritual.


Consejo a la Iglesia


Sé vigilante,  y afirma las otras cosas que están para morir;  porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate,  pues,  de lo que has recibido y oído;  y guárdalo,  y arrepiéntete.  Pues si no velas,  vendré sobre ti como ladrón,  y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.



La primera instrucción de Jesús es “sé vigilante”. No des lugar al enemigo para que pueda atacarte.

1 Pedro 5:8

Sed sobrios,  y velad;  porque vuestro adversario el diablo,  como león rugiente,  anda alrededor buscando a quien devorar

La iglesia de Sardis había perdido la batalla porque no estaba resistiendo a Satanás, porque estaba presentándose como presa fácil. El secreto de la victoria espiritual reside en vigilar y resistir.

La segunda es “acuérdate”. Recuerda todo lo que has recibido y oído, todas las enseñanzas, todos los preceptos, toda la doctrina…  y aférrate a ella. Necesitaban examinar y fortalecer lo que ya tenían. Esto nos dice que, aunque la condición espiritual de la iglesia de Sardis era mala en ese momento, no carecía de esperanza. Siempre hay bases espirituales que se pueden enderezar y afirmar. Jesús les deja ver que no era demasiado tarde para cambiar.

Sus obras, aunque presentes, no llegaban a los estándares de Dios. La presencia de obras no es suficiente. Dios mira el corazón, mira la motivación, la actitud y el propósito con el que esas obras son hechas.

Y la última es “arrepiéntete”. Da un giro de 180 grados y ve en la dirección contraria a la que has estado caminando hasta ahora. Debían regresar a la doctrina de los apóstoles, al amor y a las buenas obras.  

Jesús advierte a los creyentes en Sardis del gran peligro de fallar a la hora de velar. Al decir que “si no velas,  vendré sobre ti como ladrón,  y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” se manejan dos interpretaciones: la primera dice que si ellos ignoran su orden, Él vendrá a por ellos como un ladrón, en un momento totalmente inesperado. Esta expresión indica juicio inmediato. Y la segunda, la más aceptada, pone este texto en relación con el rapto de la iglesia:

1 Tesalonicenses 4:16-17

Porque el Señor mismo con voz de mando,  con voz de arcángel,  y con trompeta de Dios,  descenderá del cielo;  y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos,  los que hayamos quedado,  seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire,  y así estaremos siempre con el Señor.”


1Tesalonicenses 5:2 

Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;”


Los creyentes deben velar y estar ocupados en la obra de Dios porque no sabemos cuál es el momento en el que el Señor va a venir a buscarnos. Dios ha establecido que este día sea inesperado y quiere que Su pueblo esté preparado para lo inesperado.



Desafío a la Iglesia


El que venciere será vestido de vestiduras blancas;  y no borraré su nombre del libro de la vida,  y confesaré su nombre delante de mi Padre,  y delante de sus ángeles.

Jesús identifica a esos vencedores con aquellos pocos nombres que no habían manchado sus vestiduras (Apocalipsis 4.3). La diferencia entre la mayoría de los creyentes “muertos” y esos pocos nombres mencionados era la pureza. La fachada y la muerte espiritual de la mayoría de los creyentes en Sardis se relacionaba con su vida pecaminosa y desenfrenada.

Los vencedores serán confesados delante del Padre. La idea de este versículo no es que un creyente pueda perder su salvación, sino asegurar a este remanente fiel que sus nombres están escritos en el libro de la vida para darles ánimos.



La Iglesia de Sardis  y el Creyente Actual


La iglesia de Sardis se relaciona con los creyentes de hoy en día que tienen una fachada de piedad, de obras y de servicio al Señor, pero que, en realidad, están muertos por dentro.
                            
2 Timoteo 3:1-5

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos,  avaros,  vanagloriosos,  soberbios,  blasfemos,  desobedientes a los padres,  ingratos,  impíos,  sin afecto natural,  implacables,  calumniadores,  intemperantes,  crueles,  aborrecedores de lo bueno,  traidores,  impetuosos,  infatuados,  amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad,  pero negarán la eficacia de ella;  a éstos evita.

En nuestro mundo obsesionado con las apariencias, hay creyentes que se encargan mucho de su “apariencia espiritual”. Cuando nos ocupamos en hacer y hacer, cuando nos preocupamos por la obra de Dios en lugar de concentrarnos en el Dios de la obra, corremos el peligro de ser una pura fachada. Tenemos obras, pero nuestra motivación no está puesta en dar gloria a Dios. Estamos involucradas en la iglesia, servimos, enseñamos… pero “no tenemos tiempo” para orar, para leer la Biblia, para crecer en nuestra relación con Dios.

Debemos siempre volver a lo básico, alimentarnos de la Palabra, estrechar nuestra comunión con Dios, conocer Su voluntad para cada una de nosotras y, después, servir.





La próxima semana: La iglesia de Filadelfia  – El creyente que evangeliza


Contenta en Su servicio,

Edurne


5 comentarios:

  1. Anónimo14/2/15 1:15

    Que bendición estos estudios , gracias querida Edurne Dios te bendiga .
    Att Linda Ester de México .

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    1. Ah muchas gracias Linda Ester!!! :) Bendiciones para ti también

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  2. hola DTB mi hermana Edurne, me podrias enviar a mi correo el tema de Esmirna - Apocalipsis 2:8-11

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  3. hola DTB mi hermana Edurne, me podrias enviar a mi correo el tema de Esmirna - Apocalipsis 2:8-11

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    1. Hola! En este enlace están los 7 artículos sobre las iglesias de Apocalipsis, incluyendo la de Esmirna :)
      http://www.elviajedeunamujer.com/search/label/7%20tipos%20de%20creyentes?updated-max=2015-02-13T20:45:00-04:30&max-results=20&start=3&by-date=false#.V2gFaaI53pw

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