Puedes resistir

16/2/15







1 Corintios 10:11-13

Y estas cosas les acontecieron como ejemplo,  y están escritas para amonestarnos a nosotros,  a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que,  el que piensa estar firme,  mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;  pero fiel es Dios,  que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir,  sino que dará también juntamente con la tentación la salida,  para que podáis soportar.


En el capítulo 10 de 1 Corintios, Pablo da varias exhortaciones a los creyentes poniendo como ejemplo al pueblo de Israel. La idea siempre es la misma: resiste la tentación.


El pueblo de Israel nos dejó ejemplos maravillosos de cómo debemos comportarnos las personas que aman a Dios. Pero también nos dejó malos ejemplos tal y como lo vemos mencionado aquí: personas codiciosas, idólatras, fornicarios, tentadores del Señor, murmuradores… (1 Corintios 10:6-10)


A veces pensamos que estamos lejos de todas estas cosas, que son pecados en los que nunca vamos a caer. Pero Pablo nos advierte diciéndonos:


El que piensa estar firme, mire que no caiga.


Y el problema es precisamente “pensar” que estamos firmes sin ocuparnos de manera práctica, día a día de nuestra condición espiritual. Yo puedo pensar que estoy perdiendo peso, pero si como más de lo que debo y no hago ejercicio… ¡sucede exactamente lo contrario! Y entonces es cuando llega el lloro y el crujir de dientes.


Lo mismo sucede con nuestra vida espiritual.  Podemos pensar que estamos bien con el Señor porque tenemos una vida “buena” en la que no cometemos pecados grandes, porque vamos los domingos a la iglesia, porque oramos o leemos la Biblia de vez en cuando… Pero quizás no es así en realidad. Quizás nuestra vida espiritual no esté en tan buena forma como creemos.


Para mantener nuestra salud espiritual debemos comprender en primer lugar que somos vulnerables. Aquel que piensa que todo está bien sin hacer ningún esfuerzo para que así sea, puede caer fácilmente. Caer en la indiferencia espiritual, caer en la frialdad con respecto al Señor, caer en la tentación y el pecado. Quizás no en los pecados “grandes”, pero sí en los “pequeños” de todos los días… y para Dios no hay diferencia de tamaño o de grado. Pecado es pecado.



“La tentación obra como las piedras en un puerto. Cuando la marea está baja, todo el mundo puede ver el peligro y evitarlo. Pero la estrategia de Satanás en cuanto a la tentación siempre es subir la marea y cubrir el peligro para que no podamos verlo. Es ahí cuando chocamos contra las rocas” - Clark

                                                                     

Para poder evitar el peligro aunque no lo veamos y resistir firmes tenemos que estar aferradas al Señor y así nos lo dice Pablo en el versículo 13:


No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;  pero fiel es Dios,  que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir,  sino que dará también juntamente con la tentación la salida,  para que podáis soportar.


A veces tratamos de justificar nuestros comportamientos diciendo cosas como “mi situación es especial”, “esto es una excepción”, “nadie sabe por lo que estoy atravesando ni la presión que tengo”… Pero Dios nos recuerda que nuestras tentaciones, que las cosas que nos afectan son comunes a muchas otras personas. 


Y nos recuerda, sobre todo, que en Él tenemos la fuerza no solo para resistir, sino también para superarlas. Hay victoria en el Señor. Dios es fiel.


Dios ha prometido que nada de lo que nos venga va a ser mayor de lo que podamos resistir. Y Él conoce perfectamente  dónde está nuestro límite. Satanás nos destruiría en un segundo si Dios se lo permitiera, tal y como quiso hacer con Job (Job 1:6-12) y con Pedro (Lucas 22:31), pero Dios no se lo va a permitir. Por eso nos ayuda a mantenernos lejos de las tentaciones que no podemos superar.


Junto con la tentación Dios te va a dar la salida…otra cosa es que nosotras decidamos salir. Él no nos va a obligar, esa es nuestra elección.


Vivamos entonces de la manera que Dios demanda de nosotras y aferrémonos a Dios para poder resistir cualquier tentación que venga a nuestras vidas.


¡Hablemos! ¿Cuál es la mayor tentación a la que te enfrentas día a día? ¿En qué versículos te apoyas para superar esas tentaciones? Deja un comentario aquí en la entrada o en la página de Facebook.



Contenta en Su servicio,


Edurne



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