Tu fe, del 1 al 10





Si tuvieras que medir tu fe en una escala del 1 al 10, ¿cuál sería tu puntuación? “1” significaría que tu fe es difícil de encontrar y “10” que impacta a cada persona con la que te encuentras. Siendo honesta contigo, debo decir que mi puntuación depende del día. Ahora, intenta describir tu fe, ¿qué adjetivos utilizarías? A mí me gustaría usar “fuerte, imbatible, firme, grande”. Y hay días en los que realmente es así… pero hay otros en los que debo describirla como “débil, seca, pequeña, escasa”. ¡Ay!

Hace poco, Dios me recordó que mi fe no debe depender de mis sentimientos. Mis emociones fluctúan dependiendo de las circunstancias. A veces mi fe se siente débil porque estoy siendo apaleada en la batalla diaria o cedo a la tentación. Pero en otras ocasiones, veo cómo Dios hace algo increíble y siento que mi fe puede mover montañas.

La verdad es que la calidad de mi fe depende del Objeto de mi fe. Mi fe puede ser pequeña, pero mi Dios es infinitamente grande. Mi fe puede ser débil, pero mi Dios es más fuerte de lo que yo puedo comprender. El es el que mueve montañas, yo solo las muevo por medio de Él.

Cada día debo recordarme que mi fe no depende de mis emociones o mis circunstancias, son cosas que cambian constantemente. Mi fe debe estar basada en la Persona de Dios, en quién es Él y lo que hace.

En el único que es invariable.

Una gran fe no me hace creer más. Pero la fe en nuestro Gran Dios sí. No puedo vivir una vida como la de Jesús dependiendo de una gran fe. Pero puedo seguir a Cristo fielmente y agradar al Padre cuando mi fe descansa en mi Gran Dios. 

¿Cómo de grande es tu Dios? El tiene todo el poder. La Escritura dice que El colgó la luna y las estrellas en el cielo (Salmo 8:3). El midió las aguas con el hueco de Su mano y pesó los montes y collados (Isaías 40:12). ¡No hay nada difícil para Él! (Jeremías 32:17)


Dios no sólo tiene el poder para hacer cualquier cosa, sino que tiene la autoridad de hacerlo. El pone y quita reyes (Hechos 17:25-27). Controla la vida, la muerte y la eternidad (Efesios 1:20-22)

Lo que importa no es el tamaño de nuestra fe, sino el tamaño de nuestro Dios.


“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.”
Efesios 3:20-21


          ¿Cómo describirías tu fe hoy? ¿Cómo describirías a tu Dios?

Contenta en Su servicio,

Edurne
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Comentarios

  1. Anónimo6/5/15 15:15

    Bella reflexión, de gran aporte, Dios te bendiga!!

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  2. Hola ! Está hermoso lo que compartiste, y es cierto a mi me pasa así hay días que siento que la medida de mi fe es enorme y otros en los que siento que estoy sola remando contra las dificultades, ahí mi fe se hace chiquita... pero yo creo que en realidad es porque presto atención a los sentimientos porque en los momentos más dificilea q me tocaron vivir cuando mi fe parecía que ni se veia de pequeñita y pisoteada yo seguia orando y clamando a Dios xq en el fondo yo sé que tengo ESA PAZ única de que ÉL tiene todo bajo su control.

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  3. Hola ! Está hermoso lo que compartiste, y es cierto a mi me pasa así hay días que siento que la medida de mi fe es enorme y otros en los que siento que estoy sola remando contra las dificultades, ahí mi fe se hace chiquita... pero yo creo que en realidad es porque presto atención a los sentimientos porque en los momentos más dificilea q me tocaron vivir cuando mi fe parecía que ni se veia de pequeñita y pisoteada yo seguia orando y clamando a Dios xq en el fondo yo sé que tengo ESA PAZ única de que ÉL tiene todo bajo su control.

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