10 hábitos a evitar dentro del matrimonio

15/7/15








1. Hablar con rudeza.

Las palabras importan, así que debemos escogerlas con mucho cuidado. Permitir palabras duras y desagradables contribuye a que el matrimonio se deteriore. Hay que tener en cuenta que, una vez que las palabras salen de nuestra boca, no pueden borrarse sin dejar efecto. Busquemos ser parejas que hablan con gracia y, sobre todo, con respeto.

Proverbios 31:26 - Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.



2. Rehuir la intimidad sexual.

Cuando la rutina y la vida ocupada ponen freno a nuestra relación íntima dentro de la pareja, ponemos freno a una parte importante de nuestro matrimonio. Debemos procurar que el día a día no consuma todo nuestro tiempo y atención y perdamos intencionalidad en nuestra relación.

1 Corintios 7:3-5 - El marido cumpla con la mujer el deber conyugal,  y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo,  sino el marido;  ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo,  sino la mujer. No os neguéis el uno al otro,  a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento,  para ocuparos sosegadamente en la oración;  y volved a juntaros en uno,  para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.



3. El deseo de alabarse a uno mismo.

Muchas veces sin darnos cuenta pensamos que la vida gira a nuestro alrededor. Y hay otras en las que nos gusta tener razón, sacamos excusas y buscamos culpables a nuestro alrededor. Procurar tener un matrimonio que trate sobre mí misma, es levantar un ídolo en mi corazón.

Éxodo 20:3 - No tendrás dioses ajenos delante de mí



4. Un espíritu impaciente y legalista.

Debemos recordar que un matrimonio está formado por dos pecadores. Los dos fallamos, los dos pecamos, ninguno de los dos estamos por encima de otro.

Romanos 3:23 - por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios



5. Falta de integridad.

Necesitamos matrimonios en los que podamos confiar el uno en el otro, en los que la integridad, la sinceridad y la honestidad estén a la orden del día.

Proverbios 31:11 - El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.



6. No apoyar a nuestra pareja.

No olvidemos que, dentro del matrimonio, nuestra pareja es el aliado, no el enemigo. Es maravilloso tener un apoyo al lado a través de las tormentas de la vida. Una persona sola puede ser atacada y vencida con facilidad, pero dos pueden ayudarse y salir adelante.

Eclesiastés 4:12 - Y si alguno prevaleciere contra uno,  dos le resistirán;  y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.



7. Darle nuestra lealtad a familia y amigos antes que a la pareja.

Una vez que nos casamos somos una sola carne con nuestra pareja. Nuestras familias siguen siendo importantes, pero la lealtad hacia nuestra pareja debe prevalecer.

Génesis 2:24 - Por tanto,  dejará el hombre a su padre y a su madre,  y se unirá a su mujer,  y serán una sola carne.



8. Un corazón amargado y al que le cuesta perdonar.

Las raíces de amargura y la falta de perdón son como el beso de la muerte dentro de un matrimonio y, mientras dejemos que estas actitudes reinen en la pareja, estaremos fuera de la voluntad de Dios.

1 Corintios 13:4-5 - El amor es sufrido,  es benigno;  el amor no tiene envidia,  el amor no es jactancioso,  no se envanece; no hace nada indebido,  no busca lo suyo,  no se irrita,  no guarda rencor;



9. Ser emocionalmente distantes.

Cuando una pareja se enfada y uno de los dos no desea hablar, poner las cosas sobre la mesa y sacar lo que hay en el corazón, se distancia emocionalmente del otro.

Efesios  4:26-27 - Airaos,  pero no pequéis;  no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.


10. Mantener una agenda demasiado apretada.

Las agendas apretadas nos quitan el tiempo para algo tan sencillo como hablar y comunicarnos de manera regular. Tenemos que invertir tiempo en nuestra relación matrimonial porque, después de nuestra relación con Dios, es la relación más importante.

Proverbios 31:10 - Mujer virtuosa,  ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.



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Edurne


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