8 razones para el sufrimiento

27/6/16






Desastres naturales, actos terroristas, injusticia, enfermedades incurables... todas estas experiencias nos llevan al sufrimiento y pueden hacer que nos cuestionemos el amor y la bondad de Dios.

La misma pregunta que vemos en Job y en los Salmos sigue vigente ¿Por qué sufre el justo? ¿Por qué tengo que pasar por esto? ¿Por qué tengo que sufrir? ¿Cuál es la razón de que esté viviendo esta situación tan difícil?

No tengo una respuesta para eso, pero no por eso debo dejar de confiar en Dios. Sólo puedo sumergirme en Su Palabra e intentar buscar algunas razones para el sufrimiento.

Jeremías dice que Dios tiene planes y propósitos de bien para nuestra vida (Jeremías 29:11). Romanos dice que todo lo que sucede Dios lo puede usar para nuestro bien (Romanos 8:28).

Pero a veces, el dolor es tan grande, que no hayamos consuelo en esos versículos. Por eso es que nos viene bien recordar alguna de las razones por las que nos enfrentamos al sufrimiento.  



1 - Recordarnos que vivimos en un mundo pecaminoso que necesita redención. No estamos en el cielo. No estamos en nuestra morada eterna, no estamos en el lugar en el que ya no habrá dolor, ni lágrimas ni enfermedad (Apocalipsis 21:1-4). No todavía. En la tierra somos extranjeros y peregrinos, este no es nuestro lugar y, mientras estemos aquí, sufriremos de una manera u otra.

Romanos 8:20-23

“Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”



2 - Conocer la disciplina amorosa de Dios. No todo el sufrimiento llega como disciplina del Señor ni mucho menos, pero sí parte de él. ¿Cómo estás viviendo? ¿Está la disciplina del Señor llegando a tu vida? Tómalo como una prueba de amor y como un llamado a cambiar el rumbo.

Hebreos 12:6-7

“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”



3 - Ayudarnos a poner la mira en las cosas celestiales y no en las terrenales. El sufrimiento nos ayuda a mantener nuestra mirada puesta en Dios. Nos ayuda a fortalecernos en Él y no en nosotras mismas. Nos ayuda a depender de Dios en todo momento.

Colosenses 3:1-2

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”



4 - Hacernos más como Cristo. Como creyentes, queremos parecernos más y más a Cristo cada día, anhelamos tener más y más Su carácter, ser más y más como Él… y nos olvidamos de lo que Él sufrió. Jesús fue despreciado, fue odiado, humillado, maltratado. Jesús fue golpeado, azotado, colgado en una cruz. ¿Queremos parecernos a Él pero sin sufrimiento? Me temo que eso no es posible.

Romanos 8:29

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos




5 - Hacer ver a los perdidos su necesidad de Dios. Tu sufrimiento, tus problemas, tus luchas, y, sobre todo, la manera en la que los vives, la manera en la que te aferras a Dios para pasar por ellos, son un testimonio vivo de nuestra necesidad de Dios y de cómo Él es nuestro socorro en la tribulación. Las personas que no conocen a Cristo van a verlo a través de ti, a través de tu vida, de tus palabras y de tus acciones.


Salmo 119:67
“Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra”



6 - Encontrar nuestra fortaleza en Jesús. Cuando reconocemos a Dios en medio de nuestro sufrimiento, cuando lo vemos en medio de nuestro dolor, nos hacemos conscientes de que solas no podemos superarlo y damos el espacio necesario para que Él nos ayude y nos dé la fortaleza para seguir adelante.

2 Corintios 12:9

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”



7 - Revelar lo que hay en nuestro corazón. Es en medio de la adversidad que vemos lo que hay en nuestro corazón. ¿Qué muestras cuando estás en sufrimiento? ¿Confianza en Dios o cuestionamiento a sus métodos? ¿Fe o malestar con el Señor?

Deuteronomio 8:2

“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.”



8 - Apoyar y ser apoyados por otros creyentes. En los momentos difíciles el cuerpo de Cristo es necesario. De la misma manera que nosotras necesitamos de hermanos y hermanas en la fe que nos acompañen, nos sostengan y nos ayuden, también otros necesitan de nuestro consuelo y nuestro amor. Seamos de bendición en todo momento.

2 Corintios 1:3-4

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.”



Contenta en Su servicio,


Edurne


1 comentario:

  1. que gran ensenanza ! Gracias Edurne por tus lecciones de vida. Nuestra confianza debe ser fijada en JESUS. Gracias Hermana que mi SENOR te siga usando para su Gloria es mi oracion .

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